La Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado (FIHP) presentó los resultados de la Encuesta de Indicadores Operativos de la industria del hormigón armado, con foco en Argentina y la región. El Ing. Lescarro expone los puntos más importantes, la incorporación de la tecnología y los principales desafíos.
El objetivo del informe que la institución realiza desde 2007 es “contribuir con las empresas productoras de hormigón de Latinoamérica en el establecimiento de referencias que les permitan trabajar por la mejora continua de sus actividades, tal y como sucede en Estados Unidos y Europa desde hace varios años”.
Sobre la metodología de recopilación de datos, el documento indica, entre otros puntos, que “no se compartió información comercial o que pudiera restringir la competencia; los datos se recopilaron en el sitio de un tercero, en forma anónima, por lo cual se preservan las fuentes, empresas o países; la información resultante servirá como indicador para que cada empresa en forma individual los pueda analizar; los datos corresponden a información del año 2024; la encuesta se realiza sobre una muestra del total de las empresas que participan voluntariamente y de manera anónima”.
Para esta oportunidad, el corte sobre el que se basó el análisis fue de unos 36 millones de metros cúbicos de la producción a nivel regional. La muestra de Latinoamérica representa el 26% de la producción total estimada en unos 140 millones de m3. En el caso de Argentina el volumen con el que participaron las compañías locales fue del orden de los 740.000 metros cúbicos.
En ese marco, El Constructor dialogó con el Director de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado, Ing. Manuel Lascarro, quien analizó los datos relevantes del informe y resaltó algunas conclusiones respecto de la producción mundial de hormigón.
¿Cuáles son los datos más relevantes del informe sobre la producción mundial de hormigón según su análisis?
En el mundo, se estima que se producen cerca de 4.500 millones de metros cúbicos de hormigón elaborado al año. De esa cantidad cerca del 60% se produce y consume en China que ha sido el mercado de mayor “boom” en los últimos 25 años. El segundo más grande del mundo es el de los Estados Unidos, que representa más o menos el 11% de la producción mundial y luego la Unión Europea que está en el orden de los 280 millones de metros cúbicos.
En Latinoamérica tenemos dos mercados que son los más importantes: Brasil, que tiene un mercado de cerca de 45 millones de metros cúbicos y con tendencia al crecimiento para llegar hacia el año 2030 a unos 60 millones, y México, que está en el orden de los 27 millones de metros cúbicos, también con expectativas de crecimiento. El total de América latina según las estimaciones de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado (FIHP), ronda los 140 millones de metros cúbicos, aunque hay estudios internacionales que consideran también dentro de concreto pre mezclado del hormigón elaborado, operaciones que no necesariamente son completamente formales y con eso lo elevan hasta los 150 millones de metros cúbicos. Lo importante también es que hay previsiones de que ese mercado puede ser del orden de los 200 millones de metros cúbicos hacia el año 2030.
¿Qué conclusiones podría avizorar según esta información?
A partir de estos datos nuevamente podemos hacer una relación del volumen per cápita de hormigón por habitante al año, esto es tomar la producción de cada uno de los países entre los habitantes en un año específico y vemos que nuestros países en general están por debajo de los 0,3 metros cúbicos por habitante año. El caso de Argentina está en el orden del 0,22 metros cúbicos por habitante año, Bolivia está por debajo de los 0,10 metros cúbicos por habitante año, Brasil incluso está en 0,19 metros cúbicos por habitante año Colombia en 0,15 y Cuba puede estar en el orden de 0,05. Este indicador del consumo de concreto per cápita por habitante año está explicado por dos razones: la primera es el alto nivel de informalidad en muchísimos países donde todavía hay mucha mezcla en obra; y el segundo es la baja inversión histórica de los gobiernos latinoamericanos en infraestructura como porcentaje de su PIB. Ha habido llamados desde diferentes instituciones internacionales bancarias que hacen financiación de obras para acelerar las inversiones en infraestructura y disponer mayor parte de los presupuestos porque claramente este es un indicador de desarrollo de los países. En la mejor época, cuando se produjo el periodo conocido como del “desarrollo español”, hace dos décadas, ellos llegaron a tener consumos por encima de los dos metros cúbicos por habitante año, luego ese consumó cayó y hoy en día está nuevamente en la media europea que está entre los 0,5 y los 0,7 metros cúbicos por habitante año. Entonces, seguimos teniendo un gran camino por recorrer y una oportunidad de crecimiento.
¿Cuál es su observación respecto de los datos vinculados a la situación en Latinoamérica y en especial de Argentina?
La Encuesta de Indicadores Operativos de la industria del hormigón que hacemos como federación (Federación Iberoamericana de Hormigón Premezclado, FIHP) desde hace bastantes años es sobre una muestra del total de las empresas, que participan voluntariamente. Para esta oportunidad se tuvieron en cuenta cerca de 36 millones de metros cúbicos de la producción en toda la región, lo cual quiere decir que teníamos cerca del 26% de participación o de representatividad que es bastante bueno. Para el caso de Argentina la muestra con la que participaron las empresas locales fue del orden de 740.000 metros cúbicos.
Dentro de los datos que podemos comparar, consideramos: el tipo de las plantas utilizadas en general en toda la región, que son las plantas dosificadoras en un altísimo porcentaje. Cerca del 92% son dosificadoras y en el caso de Argentina, el 7,4% son premezcladoras. El único país que tiene una tendencia diferente en la región es Brasil donde, por motivos impositivos, históricamente han predominado las plantas premezcladoras. También miramos los indicadores de productividad por hora de trabajo, que esto lo que busca es una medida más estandarizada, es saber cuánto se produce en una planta pero también consideramos las horas que esa planta estuvo trabajando. En el caso de Argentina el dato resultó bastante bajo, se ubicó en 8,88 metros cúbicos por hora hábil, mientras que tuvimos en promedio en la región 11,32 m3 por hora hábil y en el caso de Brasil 13,02 metros cúbicos producidos por hora hábil. Entonces los indicadores ayudan a identificar cosas como esta, para luego revisar internamente en su propia empresa y evaluar cómo están evolucionando.
Otro de los indicadores que revisamos son los metros cúbicos asignados a un Jefe de Planta, es decir, la producción total que se reporta, cuántos jefes de planta requirió. En el caso regional el promedio está en el orden de 59.000 m³ por cada jefe de planta. En Argentina, el volumen está cerca de la mitad, o sea en 29.500 metros cúbicos por cada uno de los jefes de planta. Este es otro de los indicadores de productividad que se podría revisar, pues depende también del tipo de compañía y el tipo de tecnología que se está utilizando, pero este dato es un poco más bajo que el regional.
También medimos la producción de las motohormigoneras, que da un promedio regional de 4,336 metros cúbicos por hormigonera al año en Latinoamérica, en Argentina es 4296 metros cúbicos por hormigonera al año, prácticamente lo mismo.
En cuanto al tiempo promedio por ciclo de viaje, o sea, desde que la hormigonera está cargada, sale a la obra, transita, llega a ella, espera, descarga, regresa y se reporta disponible; en el caso de Argentina también hay un indicador favorable y es que el ciclo está en 132 minutos versus 159 minutos a nivel regional. Aquí influyen las distancias que hay entre las plantas y las obras, el tipo de construcción que se utiliza o el tráfico de las ciudades donde están ubicadas las empresas que respondieron la encuesta. El ciclo más largo en la región es el de República Dominicana que está en el orden de los 193 minutos y le sigue Brasil con 184 minutos.
El número de los viajes diarios que hace una hormigonera fue otro de los indicadores que se midió en el 2022 para Argentina específicamente y que se volvió a medir. En 2022 registramos 3,3 viajes o tours diarios y en 2025, con los datos del año anterior, solamente teníamos 2,59. El promedio latinoamericano hoy en día es de 3 pero si nos ubicamos unos 20 o 25 años atrás, estamos hablando de que se hacían cinco viajes al día.
Argentina tiene un muy buen indicador en lo que respecta al volumen que se transporta en cada uno de los viajes que se refleja en el aumento de vehículos de mayor capacidad o de flota. Estamos hablando de que cada viaje transporta 7,13 metros cúbicos por viaje, cuando la media latinoamericana es 6,64. Esto es importante porque recientemente el MIT (Massachusetts Institute of Technology) publicó un informe en donde promueven que las entregas de hormigón se hagan con los vehículos de mayor capacidad y con la utilización plena del espacio disponible para la carga, por razones de sostenibilidad y porque realmente el impacto que tiene el peso de los vehículos en las vías o el daño que pudiera producir es menor contra los beneficios que se obtienen en hacer menos viajes y emitir menos contaminantes.
Finalmente, la resistencia promedio en megapascales en América Latina, el promedio de las mezclas que se despachan es de 30,81 megapascales, en el caso de Argentina está ligeramente por encima de ese valor, en 31,95 megapascales, eso quiere decir que son productos con un mayor valor agregado y que los usos que se les están dando empiezan a demandar mejores resistencias. En la medida en que hay resistencias más altas obviamente es un síntoma de un mercado más desarrollado.
¿Qué incidencia tienen las disputas sobre el posicionamiento de las economías de las grandes potencias como China, Rusia, Estados Unidos en la industria del concreto en particular?
Creo que va a ser inevitable que el sector se vea de una o de otra manera impactada por las tensiones que pueden existir especialmente entre China y Estados Unidos, por lo que mencionaba anteriormente. China se ha convertido en un desarrollador importante de tecnología para la industria del concreto que está empezando a llegar a nuestra región de la mano de inversionistas chinos, que están haciendo obras públicas y de los contratistas que trabajan con ellos utilizando su tecnología prioritariamente. En la medida en que Estados Unidos coloque restricciones pues posiblemente habrá temas arancelarios que encarecen o abaratan la disponibilidad de equipos chinos en la región, pero por otro lado también habrá de nuevo un interés de firma norteamericanas que se habían retirado de este mercado y que eventualmente pueden regresar a conquistar a los clientes que tradicionalmente habían tenido.
¿Cómo definiría la evolución del sector, desde la productividad de las plantas hormigoneras hasta la incorporación de IA en los procesos?
Nosotros tenemos una industria que es muy particular, porque produce un insumo que es esencial para cualquier civilización hoy en día que es el hormigón, que sigue teniendo unas condiciones bastante particulares que demandan tener una logística robusta, un sistema de producción desarrollado para lograr que en menos de 90 minutos un producto que no existía se haga a la medida, bajo órdenes, se lleve a una obra y se coloque en ese proyecto. Poder aplicar Inteligencia Artificial a todo el conocimiento que se tiene adquirido, toda la información de materiales de rutas y hoy en día de huella de carbono es lo que va a hacer que tengamos una mayor eficiencia, que podamos efectivamente avanzar hacia la descarbonización y que adicionalmente empecemos a evitar problemas de reclamos por falta de predicción sobre los resultados finales o por algo que es bastante común, que es la elaboración de ensayos que han sido mal hechos y que llevan a decisiones equivocadas sobre la aceptación o rechazo de los productos. La aplicación de inteligencia artificial se viene dando de una manera bastante acelerada, a nivel de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado hemos decidido trabajar en dos líneas, una que está mirando aplicación de IA aplicada a la producción como tal y una que está trabajando sobre la logística de la entrega del hormigón, que son dos de los corazones en donde nosotros tenemos que trabajar mucho más.
Con respecto a la disponibilidad de trabajadores especializados, particularmente los conductores de los camiones hormigoneros y en general, el sector de la construcción ha estado sufriendo después de la pandemia la falta de mano de obra calificada. Estados Unidos ha hecho valoraciones sobre lo que cuesta no tener un operador de hormigonera, porque no solamente es tener el vehículo, es perder el despacho, luego invertir en el entrenamiento y esperar a la curva de aprendizaje para que este pueda dar su mayor rendimiento. Esa estimación habla del orden de unos 12.000 dólares por año por no tener un conductor en el momento en que se requiere. Europa también está sufriendo una situación similar, recientemente la Asociación Española de Fabricantes de Hormigón Premezclado inició una campaña para hacer un reclutamiento de extranjeros con miras a que trabajen en la industria del hormigón porque no hay quienes conduzcan los vehículos. En general vamos a seguir viendo esta situación si no hacemos algo para atraer a las nuevas generaciones. Hay iniciativas, como por ejemplo, ampliar la oferta a personas que se interesen en nuestra industria, como las mujeres que tradicionalmente no han sido conductoras de camiones de hormigón. Pero es importante que pongamos atención en esto porque en la medida en que no tengamos mano de obra suficientemente atraída vamos a empezar a generar problemas en la entrega del material.
¿Cómo cree que la industria cementera puede responder a estándares de sostenibilidad de los recursos, prevención de la contaminación, eficiencia operativa e innovaciones que consideren sus efectos en el medio ambiente?
A nivel mundial la Asociación Global del Cemento y el Concreto, GCCA, ha desarrollado una hoja de ruta para alcanzar la carbono neutralidad en esta industria en el año 2050. Esas directivas tienen varias palancas que explican cómo se va a lograr este objetivo. Una de ellas son las mejoras en el diseño de la construcción: que se actualicen los códigos de construcción y los sistemas constructivos para que generen menos desperdicios. Otra tiene que ver con las mejoras en el hormigón: que es lograr producir un hormigón más predecible con menos variabilidad y por ende con un uso más eficiente del cemento. Y otras que tienen que ver con la producción eficiente del “clinker” para producir el cemento y el uso de materiales suplementarios alternativos. A nivel regional existen iniciativas en varios de los países adaptadas a las condiciones locales y en el caso de Argentina específicamente, existe una guía que coincide en los lineamientos generales de la GCCA y de la Federación Interamericana del Cemento y que se viene implementando. Por ejemplo la sustitución de los combustibles fósiles por residuos, que en el promedio regional está en el orden del 15%, eso quiere decir que el 15% de los de los residuos de los combustibles que se utilizan hoy en día ya no de origen fósil sino que son residuos pero que es algo que puede incrementarse mucho porque países como Austria o Alemania están hoy en día sustituyendo cerca del 80% por acciones decididas de los gobiernos locales y la medida europea está también por encima del 55%. Entonces aquí tenemos un material que es el hormigón que tiene varios insumos, que tiene logística y en cada uno de ellos hay acciones en las cuales se viene trabajando, pero lo importante es que hay plena conciencia sobre lo que hay que hacer.
En este sentido, ¿qué se ha logrado hasta ahora y cuál es la proyección para los próximos años?
Creo que es bien importante mencionar que lo que nos interesa es conocer si estamos o no estamos avanzando y varios países, varias iniciativas, varios organismos lo que vienen promoviendo es que se cuente con declaraciones ambientales de producto y que se conozcan las huellas de carbono contenidas en cada uno de los productos. A nivel de la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado hemos venido trabajando en ese tema porque ya hay algunos países que deberían tener sistemas para incrementar la demanda de los hormigones bajos en carbono en el corto plazo y esa demanda quiere decir que se van a producir regulaciones a nivel regional y al nivel nacional especificando qué se considera un hormigón bajo en carbono y en qué tipo de obra se debe utilizar. Algunos estados en los Estados Unidos ya han empezado a trabajar en esto, al igual que la Unión Europea en una estandarización y una definición. En el caso de nuestra región nosotros estamos avanzando en un piloto con la GCCA y con el Concrete SUstainability Council CSC en: primero masificar la implementación de declaraciones ambientales de producto, en entenderlas, en tener información de buena calidad para poder hacerlas y obviamente en el marco de un plazo que sea razonable para que sea un ejercicio que se haga bien; y lo segundo es lograr que los diferentes productores puedan asimilar las herramientas, que puedan adoptar las medidas que están a la mano para poder reducir las emisiones con una relación benéfica, como por ejemplo impulsar el tema de optimización de mezclas. Es uno de los de los de los potenciales que está en la estrategia y que con la tecnología que tenemos puede ayudar a generar el desarrollo de esos concretos o estos hormigones bajos en carbono en la región.
Por último agregar que para Latinoamérica, Argentina siempre ha sido un país muy importante en el desarrollo de la industria del hormigón. Encontramos una de las primeras empresas formalizadas en la zona cuando se construyó el edificio Kavanagh en Buenos Aires y a partir de ahí pues hemos tenido de cuándo en cuándo reporte de logros importantes desde el punto de vista técnico y logístico. Recientemente conocimos, lo vi en la en la revista Hormigonar y tuve oportunidad de que me lo compartieran en la reciente visita que hice por la CADHE, Cámara Argentina Del Hormigón Elaborado, sobre el hormigón de 110 MP y así creo que cada uno de los países de la región siempre tenemos cosas que compartir y por eso quiero dejarles la invitación para que participen en las actividades que tiene de la Federación y nuestro aniversario, ya que en 2026 estamos cumpliendo 50 años de la fundación de nuestra institución y tendremos una celebración especial del 6 al 8 de mayo en Cartagena de Indias, Colombia, en conjunto con la Asociación Global del Cemento y el Concreto, que hará la primera reunión mundial de empresas y asociaciones de hormigón.



