A comienzos de este año, la producción petrolera volvió a marcar un récord al superar los 882.000 barriles diarios. Del total, casi 600.000 provinieron de Vaca Muerta, que ya abarca el 68% de la oferta nacional.
El salto resulta significativo si se tiene en cuenta que hace 11 años el no convencional apenas representaba el 4% de la producción en nuestro país. Con esas cifras, Argentina logra trepar al tercer lugar de los países de la región productores de hidrocarburos según Rystad Energy, la prestigiosa consultora noruega de estadísticas energéticas.
En ese sentido, y sobre todo a partir de 2025, el desarrollo de los yacimientos en Neuquén comenzó a atravesar una nueva etapa con los avances en la construcción del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), considerado el mayor sistema de transporte y exportación de petróleo del país en décadas. Con una inversión inicial cercana a los USD 3.000 millones, el emprendimiento busca resolver uno de los principales cuellos de botella de la industria: la evacuación del crudo hacia mercados internacionales. Impulsada por el consorcio de empresas líderes del sector energético que incluye a YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron Argentina, Shell Argentina, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén, la magnitud de la obra representa la apuesta del sector para convertir a Argentina en un exportador relevante en el mercado global durante la próxima década. Su financiamiento se estructuró con un esquema mixto (aproximadamente el 30% de capital aportado por los socios y el restante 70% financiado mediante deuda internacional, incluyendo un préstamo sindicado cercano a los USD 2.000 millones).
Con una extensión total de casi 500 km. desde el yacimiento de Loma Campana hasta Punta Colorada, en el Golfo San Matías (Río Negro), haciendo conexión con Allen y Chelforó, que funcionan como nodos logísticos de conexión en el Alto Valle, el corredor petrolero del proyecto unirá el corazón productivo de Vaca Muerta con una nueva terminal de exportación en la costa atlántica.
En los primeros meses de 2026, los avances de obra ya han permitido la revisión de la playa de tanques de almacenamiento, en el extremo final del recorrido. Allí se viene desarrollando la construcción de 6 unidades de gran escala, con una capacidad total de 720.000 m3. En tierra, se constituirá en una de las mayores del país, con despachos de crudo que superarán los 4 millones de barriles sobre una superficie estimada de 250 hectáreas para la terminal onshore. Su puesta en funcionamiento, prevista para fines de este año, asegurará que su infraestructura permita expedir petróleo directamente, reduciendo costos logísticos de entre USD 2 y 3 por barril respecto de otras alternativas de exportación. De ese modo, tendrá una capacidad inicial de transporte de 180.000 barriles por día, que se ampliará a 550.000 hacia 2027 y podría alcanzar los 700.000 barriles diarios en etapas posteriores.
En su avance, ya se concluyó el cruce del río Negro a través del sistema de Perforación Horizontal Dirigida (Horizontal Directional Drilling-HDD) del ducto. “Un hito central de esta etapa de obra que la provincia sigue con controles diarios”, afirma Mariela Moya, secretaria de Hidrocarburos de Río Negro. “El procedimiento se desarrolló en cercanías a Chelforó. Se trata de una abertura que se inició sobre la margen norte del río, en la progresiva PK 120, y finaliza en la margen sur en PK 121, aproximadamente, con puntos de entrada y salida ubicados a unos 180 m. y 228 m. de las márgenes, respectivamente”, amplía. Dicho procedimiento se ejecutó con una longitud estimada de 660 m. para instalar una cañería de 30 pulgadas de diámetro y 11,3 mm de espesor, revestidas en su parte externa de mantas termocontraíbles reforzadas, diseñadas para este tipo de cruces. “Antes de iniciar la inserción -agrega Moya- la cañería fue probada hidráulicamente. Procedimiento que se repite una vez instalada en el túnel, previo a su conexión al finalizar la obra”.
Dichas tareas contemplan a su vez trabajos previos de preparación de terrenos, construcción de locaciones de acometida y recepción, perforación piloto, rectificación/ensanche del túnel, armado de la columna de caños e inserción por tracción. Concluida, la trayectoria se controla mediante guiado electromagnético, con instrumentos que informan inclinación, rumbo y orientación de la herramienta de perforación. “La obra moviliza actualmente a unos 2.500 trabajadores de manera directa, mientras que otros 7.500 empleos se generan de forma indirecta a lo largo de la cadena de valor”, detalla la funcionaria. Por su parte, el CEO de VMOS, Gustavo Chaab agrega: “este proyecto es pionero en la generación de una infraestructura clave para que nuestro país se transforme en un gran exportador de petróleo. La operación del cruce se hizo cumpliendo con los más elevados estándares internacionales de seguridad” Y amplía: “Se trata de una metodología de instalación que permite realizar obras sin necesidad de abrir zanjas a cielo abierto. Posibilita atravesar obstáculos naturales o artificiales -como ríos, rutas o zonas urbanas- sin afectar la superficie, ya que el trayecto se controla desde el nivel del suelo para alcanzar la profundidad de trabajo segura. En ese sentido, se comienza con la ejecución de un túnel piloto que define la trayectoria, y luego se amplía mediante pasadas sucesivas hasta alcanzar un diámetro equivalente a 1,5 veces el de la tubería a instalar. Durante la perforación se emplean lodos especiales que remueven el material del suelo, estabilizan el túnel, lubrican las herramientas y la tubería para facilitar su inserción”.
Las proyecciones del sector energético indican que el nuevo conducto logístico permitirá multiplicar las exportaciones hasta llegar a 2036. De acuerdo con estimaciones oficiales, el sistema podría generar entre USD 15.000 y 20.000 millones anuales en exportaciones, cuyos principales destinos estarían dirigidos a mercados asiáticos y europeos. Además, la obra permitirá aumentar significativamente la capacidad de distribución de crudo desde la Cuenca Neuquina, que hoy enfrenta limitaciones estructurales para transportar volúmenes crecientes de producción no convencional. Desde el sector empresarial sostienen que la disponibilidad de un puerto de aguas profundas, destinado a exportaciones petroleras, representaría una mejora para la competitividad de Vaca Muerta en el mercado global.
Un paso decisivo
El desarrollo del proyecto Vaca Muerta Oil Sur se inscribe en un momento de fuerte expansión de producción no convencional en nuestro país. Se registra un crecimiento sostenido impulsado por mejoras tecnológicas, mayores inversiones y costos de extracción competitivos a escala internacional. En este contexto, la infraestructura logística se vuelve determinante para sostener el crecimiento. El nuevo oleoducto y la terminal atlántica buscan resolver esa limitación y posicionar al país como un proveedor relevante. Si los plazos previstos logran cumplirse y el sistema entra en operación hacia fines de año, Argentina podría iniciar una etapa de expansión exportadora inédita para su industria petrolera. Con capacidad para movilizar cientos de miles de barriles diarios desde la Patagonia hacia el Atlántico, VMOS aspira a convertirse en la columna vertebral del nuevo esquema energético nacional, ni más ni menos, a corto plazo.
Por Eduardo Calabrese



