El Constructor tuvo la oportunidad de dialogar referentes de la Federación Interamericana del Cemento acerca de la situación regional y particularmente argentina la industria cementera. La evolución de los mercados de carbono, el financiamiento internacional y los nuevos escenarios geopolíticos y comerciales están redefiniendo el valor estratégico de la Hoja de Ruta Net Zero 2050 del Cemento y el Hormigón de Argentina.
Matías Polzinetti, director del Área Concreto y Ricardo Pareja, director de Innovación y Acción Climática de FICEM junto a María Laura Lefevre, directora de sostenibilidad y energía de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) fueron importantes impulsores del desarrollo de la Hoja de Ruta Net Zero 2050 del Cemento y el Hormigón de Argentina que fuera presentada en septiembre 2025. En diálogo con este medio, reforzaron la importancia del documento y complementaron información acerca de los desafíos y oportunidades de la industria en términos de sostenibilidad, rentabilidad, financiación y perspectivas en el camino de reducción de emisiones y otras estrategias ambientales.
Si bien se han planteado objetivos con perspectiva a 25 años, hay que destacar que también se impulsan metas y revisiones para 2030. Algo realizable y palpable por los protagonistas actuales y no sólo los que vendrán.
“Los nuevos escenarios geopolíticos y comerciales están redefiniendo el valor estratégico de la Hoja de Ruta”. La importancia de desandar el camino de la descarbonización en la planificación y en la producción de cemento y hormigón -y en todas las industrias- radica en las mejoras comparativas que brindan en el desarrollo del negocio.
Un total de 200 millones de toneladas anuales son aproximadamente las que se producen en América Latina. El orden de magnitud argentina está cerca de los 13 millones, un 6 o 7% de la producción total de la región. Del total de emisiones de Dióxido de Carbono (CO2) del país, la emisión de la industria de cemento es del 2.5%.
“Lo que para nosotros era el gran desafío hace una década atrás o más de una década de ponernos a hacernos cargo de ese histórico 8% que se nos asigna de emisiones de CO2 a nivel mundial y que entendiendo todos los acuerdos climáticos a nivel mundial y la bajada de los países iba a ser una presión fuerte para la industria” señala Pareja. “El 90% del CO2 relacionado a todo este ciclo de vida desde una materia prima que está con una cantera hasta un edificio que se está demoliendo relacionado a nuestro producto es el 90% de lo que ocurre en una planta de cemento en el momento que se fabrica”.
La descarbonización de la caliza es una anomalía en huellas de carbono. En el caso de la industria cementera existe un proceso químico que es liberar CO2 de la materia prima, y por ello se considera un CO2 difícil de abatir: no hay una transformación energética que lo resuelva. Y ese es el 60% de la huella de la producción. Se parte con un desafío complejo de descarbonización.
Para un cementero el clínker es una materia prima, para un concretero el cemento es una materia prima, y para un constructor el hormigón es su materia prima.
Nos focalizamos en la emisión del clinker, que es el 90% de la emisión, y más en el cemento, y el cemento es el 90% de la construcción. Entonces incluso cuando miramos el horno solamente del clinker, en un metro cuadrado ya construido, podría estar el 85% de la emisión.
En la Argentina, el factor clínker desde hace años tiene de las mejores relaciones clínker/producto en la industria cementera: “Estados Unidos hoy día presenta una hoja de ruta donde su esfuerzo va a ser llegar a 75% factor clínker. En Argentina eso se ha alcanzado hace 20 o 30 años atrás. O sea, la visión que se vende en Estados Unidos de una descarbonización es algo que Argentina alcanzó hace dos décadas atrás” destacó Pareja. Uno de los factores clave en esta valoración positiva es que, a nivel mundial, ningún otro país ocupa tanto gas natural como Argentina en la producción de cemento. Eso ha hecho tengamos la menor huella a nivel mundial. Es un “privilegio” del país poseer grandes reservas de este combustible claramente de transición en el mediano y largo plazo para la región.
Lo mismo ocurre con la generación de puzolana natural como recurso extraído y no de generación artificial. Esta combinación de materia prima de fácil acceso y de un combustible como el gas natural otorgan a la Argentina condiciones favorables que le han posibilitado ser comparativamente un ejemplo en emisiones para la industria a nivel mundial.
Así como hay activos, también hay situaciones específicas de la Argentina que es necesario resolver.
Desde hace años, se genera una enorme cantidad de residuos, y su tratamiento es insuficiente o directamente nulo. El Área Metropolitana de Buenos Aires es una de las urbes con mayor emisión de gas metano del planeta. Los rellenos sanitarios y basurales a cielo abierto no solo general pésimas condiciones de vida para la región sino que se trata de toneladas de potencial combustible desaprovechado. Las distintas hojas de ruta a nivel mundial y específicamente las de la Argentina, hacen especial hincapié en el reemplazo de combustibles por este tratamiento.
“Cuando incorporamos estos combustibles alternativos vamos bajando metano en los rellenos sanitarios. Buenos Aires cuenta con uno de los rellenos que más se metaliza a nivel mundial. La estadística de estos satélites que recorren y hacen el monitoreo de las plumas de metano”.
El llamado “coprosesamiento” es un concepto central. La utilización de residuos como combustible para los hornos de cemento y distintos procesos de la cadena permite reducir el uso de combustibles tradicionales o costosos y variables, valorizar los residuos industriales, municipales, agrícolas, forestales, mejorar los costos de seguridad energética la reducción de pasivos ambientales públicos sin nuevas inversiones estatales.
Por otra parte. Este, como otros aspectos, apunta a una bajada de línea central en el desarrollo de la industria del cemento bajo estos parámetros. Como referencia: Colombia estableció en su artículo 4 de la ley climática que una reducción de naturaleza de CO2 tiene que ser la más sostenible y la más rentable. Es decir, no hay que neutralizar a toda costa, sino que hay que neutralizar de la forma más inteligente. Si no, el costo se lo vamos a pasar a la sociedad.
¿Cómo podemos traducir esto? “La reflexión sería, bueno, entonces lo hacemos pasando el costo al cliente. Tampoco va a pasar, o sea, si tú una carretera la encareces al doble el concreto, se va a hacer en asfalto. Si tú la casa la encareces al doble el concreto, lo único para que se construya, te vas a ir a la madera.
Entonces, hay un desplazamiento de materiales, vamos perdiendo calidad las construcciones, se generan muchos efectos no deseados. Tenemos que tener algún mecanismo de financiamiento para cumplir nuestras metas” destacó Ricardo Pareja.
Parte del trabajo que hacemos es ver cómo podemos ir mejorando la cadena de valor completa. Y la visión actual, o sea, para encontrar estas soluciones. Una de ellas fueron las bajadas de línea locales. Por ejemplo: en general lo que pasa en el norte de Argentina no tiene nada que ver con lo que pasa en la Patagonia. Hay países de Centroamérica que se comportan como una sola provincia. Entonces la construcción tiene que tener una característica local. No se puede copiar y pegar la estrategia global porque es muy distinto a una economía desarrollada, es muy distinto a una economía no desarrollada y marginalmente pobre como puede ser en países en África, o economía emergente a velocidades inusitadas.
Eventualmente se fijan variables de los estándares que imponen las ONGs o alguna región, como el caso de los países de la economía desarrollada. “Y dijimos, no, paremos, veamos cuáles son nuestros problemas y veamos cómo podemos aportar también a la vulnerabilidad climática”.
Coprocesamiento y Metano Evitado para aprovechar y optimizar el uso de residuos como generador de energía en el proceso de producción cementera para disminuir la quema de combustibles fósiles y otras fuentes.
En este sentido, se propone pensar hacia adelante algunas medidas habilitantes cara cumplir metas:
– Normas que permitan el aumento de adiciones en los distintos tipos de cemento, sin comprometer la calidad final. Las puzolanas y otros materiales permiten optimizar el producto reduciendo la utilización del combustible de los hornos;
– Una regulación fuerte en materia de gestión de residuos que reconozca en incentive el coprosesamiento y avance hacia el reemplazo de combustibles tradicionales;
– El despliegue de normas de compras públicas que incentiven el uso de cemento bajo en carbono, sin ser prohibitivos y considerando todas las variables de producción, tiempo y perspectiva de futuro de los materiales y construcciones;
– El desarrollo de códigos y reglamentos claros, consensuados entre los distintos niveles estatales y las asociaciones.
La AFCP y FICEM insisten en el concepto de que es más rentable producir bajo los lineamientos de la Hoja de Ruta que con los usos tradicionales, en la actualidad y sobre todo en perspectiva temporal. Por tanto, se van despejando dudas acerca de una cuestión: lo más complejo es desandar prejuicios y animarse a transformar metodologías a las que se está acostumbrado, puesto que, en estadísticas ambientales y rentabilidad, una industria amigable con el planeta, rinde.
Por LAUTARO FERNÁNDEZ ELEM



