Operado desde hace 30 años por Minas Argentinas SA, el distrito minero conocido simplemente como Gualcamayo se ubica en el extremo nororiental de la provincia de San Juan e incluye tres depósitos: Amelia Inés y Magdalena, rico en hierro, molibdeno, cobre, zinc, plomo y oro; Quebrada del Diablo Lower West, una mineralización de oro que se encuentra entre 500 y 600 metros de profundidad; y Quebrada del Diablo Main, un cuerpo aflorante tipo Carlin que abarca una superficie de 7.128 hectáreas sobre la cual se desarrolla una mina de oro a cielo abierto.
Los depósitos tipo Carlin se caracterizan por presentar el mineral de interés diseminado, muchas veces de tamaño microscópico y generalmente alojado en rocas sedimentarias. De manera que aquí finalmente el oro se recupera de forma directa mediante lixiviación. No obstante, el proceso industrial previo deben emplear técnicas estándar de perforación, voladura, remoción, acarreo, trituración y clasificación del material.
Últimamente la producción de Gualcamayo está concentrada en la recuperación secundaria de sus pilas de lixiviación. Es decir, explica Alejandro Demonte, el Gerente General de Knight Piésold Argentina, la consultora a cargo de la ingeniería de detalle en Gualcamayo, «al mineral que se extrajo y trituró durante las primeras etapas de operación minera se le están haciendo procesos de relavado para extraer el oro remanente». Sin embargo ahora, tras recibir la aprobación oficial en el marco regulatorio del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), la empresa minera acaba de anunciar nuevos planes de expansión por aproximadamente 665 millones de dólares para construir una nueva planta y extender la vida útil del complejo. Así hoy, confió el ejecutivo, «sustentados por estudios de factibilidad técnica, prevemos seguir con esta explotación por 17 años más».
EL ACARREO
En verdad, incluyendo los primeros planes de Gestión Ambiental e Informes de Impacto Ambiental, la ingeniería de detalle brindada por Knight Piésold fue fundamental tanto para el desarrollo inicial del proyecto como para su continuidad. En tantos años, Knight Piésold ha realizado más de 40 asesorías para Gualcamayo, que permiten aun proyectar una operación de largo plazo; desde la construcción, en el aseguramiento de la estabilidad de las estructuras geotécnicas, estudios de estabilidad de taludes, escombreras y pilas de lixiviación, por ejemplo, hasta la ingeniería para la ampliación del llamado Valle Norte y la puesta en marcha de la operación con la acometida final de la cinta transportadora de mineral (foto).
Mientras que para las etapas de trituración primaria, secundaria y terciaria se montaron trituradoras de mandíbula y cono de alta capacidad de primeras marcas, el acarreo en Gualcamayo se resolvió con esta configuración denominada overland (de superficie), diseñada para lograr una capacidad de flujo continuo de 1.250 toneladas por hora de mineral a una velocidad de 3,33 m/s.
Esta instalación recorre algo más de 1.600 metros de longitud en pendiente y tiene una particularidad: «esta megaestructura es regenerativa. O sea, genera energía eléctrica en lugar de consumirla».
El equipamiento fue suministrado por Conveyor Dynamics, Inc. Pero además, apuntó el especialista, «la ingeniería, fabricación y el montaje del sistema de cintas transportadoras de mineral en el yacimiento Gualcamayo, incluyendo la extensión hacia el Pad Norte (Valle Norte), combinó a importantes especialistas metalúrgicos y de ingeniería» como Metalúrgica Urbino, de San Juan, e Ingroup Automation para el desarrollo de los tableros y sistemas de automatización.



