El ingeniero Jorge Garber, presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción, analiza el complejo escenario que enfrenta la industria ante el retiro del financiamiento nacional y el impacto directo sobre la actividad y el empleo en la provincia. Garber destaca el esfuerzo del gobierno tucumano por sostener la inversión con recursos propios, al tiempo que reflexiona sobre la urgencia de una política federal de infraestructura y la modernización del sector como pilares fundamentales para revertir el atraso estructural y garantizar el desarrollo productivo de la región.
Entrevistado por El Constructor, el ingeniero Jorge Garber, presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción analiza los desafíos que enfrenta el sector en la provincia y el impacto directo sobre la actividad y el empleo. Además, pone en valor el esfuerzo del gobierno provincial por sostener la inversión en infraestructura con recursos propios, aborda la problemática de los costos, la planificación y la previsibilidad y reflexiona sobre la necesidad de una política federal de infraestructura, la modernización del sector, la capacitación y la construcción sustentable como ejes clave para el desarrollo productivo de Tucumán.
Su mandato actual dentro de la Cámara Tucumana de la Construcción es el tercero consecutivo. ¿Con qué problemas se está enfrentando actualmente que no se haya enfrentado en los dos períodos anteriores y cuál es su propuesta para solucionarlos?
Este tercer mandato nos encuentra frente a un escenario inédito. A diferencia de los períodos anteriores, hoy enfrentamos la decisión del Gobierno Nacional de retirarse completamente de la obra pública, sin haber implementado ningún esquema alternativo que permita sostener la inversión en infraestructura. En este contexto, quiero destacar especialmente la fortaleza del Gobierno de la provincia de Tucumán, que ha decidido mantener la obra pública activa, financiándola con recursos propios. Entendiendo que la infraestructura no es un gasto, sino una inversión estratégica para el desarrollo, el empleo y la cohesión social. Desde la Cámara Tucumana de la Construcción acompañamos este esfuerzo y trabajamos para que los recursos se asignen con eficiencia, transparencia y previsibilidad.
¿De qué manera está afectando a Tucumán la baja a la obra pública actual?
La retirada de la Nación de la obra pública tiene un impacto muy negativo para la provincia de Tucumán. No sólo se paralizaron proyectos estratégicos, sino que, además, se interrumpió una política histórica de infraestructura sin transición ni alternativas. Frente a esto, Tucumán logró amortiguar el golpe gracias a la decisión política del gobierno provincial de sostener obras viales, de vivienda, educativas y sanitarias. Sin ese esfuerzo, el impacto social y económico habría sido mucho más grave.
¿Cómo impactan los costos de los materiales y la inflación en la planificación de obras?
La inflación y la volatilidad de los costos obligan a una planificación de obras mucho más compleja. En este marco, es clave contar con contratos equilibrados, mecanismos de actualización razonables y continuidad en los pagos. En este caso también es importante destacar el rol del Estado provincial, que ha demostrado voluntad de cumplimiento y diálogo permanente con el sector, algo indispensable para que las obras puedan ejecutarse en condiciones razonables.
¿Qué nivel de empleo genera hoy la construcción en la provincia y cómo evolucionó en el último año? ¿Se observa escasez de mano de obra calificada en Tucumán?
La construcción en Tucumán sigue siendo uno de los principales generadores de empleo privado en la provincia aunque el último año estuvo marcado por una fuerte contracción a nivel nacional. Gracias a la obra pública provincial, se logró sostener una parte importante del empleo, evitando una caída mucho más profunda. Sin embargo, la falta de inversión nacional se traduce inevitablemente en menos puestos de trabajo y en una menor actividad.
¿Qué lugar ocupa la capacitación y la profesionalización del sector en vuestra provincia?
La Cámara Tucumana de la Construcción viene trabajando fuertemente en temas referentes a capacitación, porque entendemos que un sector más profesional es un sector más competitivo. La incorporación de nuevas tecnologías, sistemas constructivos y exigencias ambientales hace imprescindible invertir en formación continua, tanto para los trabajadores como para los mandos medios y profesionales.
¿La construcción sustentable y la eficiencia energética ya son una realidad en Tucumán o siguen siendo un desafío?
La construcción sustentable avanza, aunque todavía enfrenta desafíos. Tucumán tiene experiencias concretas, pero falta poder realizarlas a mayor escala. Creemos que el Estado —nacional, provincial y municipal— debe acompañar con normativas, incentivos y planificación, porque la eficiencia energética no es una moda pasajera, sino una necesidad estructural.
¿Qué medidas considera urgentes para reactivar el sector?
Desde nuestra perspectiva consideramos que para reactivar el sector es urgente que la nación defina una política clara de infraestructura, aunque sea bajo nuevos esquemas. También creemos que debe sostener y fortalecer la inversión provincial y municipal, generar previsibilidad macroeconómica, facilitar el acceso al crédito productivo y eliminar distorsiones impositivas que afectan directamente a la actividad en el área de la construcción.
¿Qué tecnologías o sistemas constructivos están ganando terreno en la provincia?
En Tucumán está creciendo el uso de sistemas industrializados, construcción en seco, prefabricación y herramientas digitales como BIM. Estas tecnologías mejoran la productividad, reducen plazos y permiten mayor control, pero requieren inversión y capacitación, algo que no todas las empresas pueden afrontar sin un mercado activo.
¿En qué se diferencia el mercado de la construcción de Tucumán del del resto de las provincias argentinas?
El mercado de la construcción en Tucumán tiene un mercado más pequeño que el de otras provincias, con una alta incidencia histórica de la obra pública. Por eso, cuando la nación se retira, el impacto es mayor para nosotros. Al mismo tiempo, la provincia tiene un entramado empresario sólido y una capacidad técnica probada para ejecutar obras de gran complejidad.
¿Cómo ve el proceso de modernización del sector en los próximos años?
La modernización en el sector es inevitable. La construcción va hacia un camino de mayor tecnología, mayor gestión y eficiencia. El desafío es que este proceso no se dé en un contexto de retracción, sino acompañado por políticas públicas que permitan invertir y crecer.
¿Qué mensaje le daría hoy a los empresarios, desarrolladores y trabajadores de la construcción en Tucumán?
El mensaje que les daría es claro: que la situación es compleja, pero que el sector tiene fortaleza y experiencia. Con un Estado provincial presente, empresas responsables y trabajadores capacitados, la construcción seguirá siendo un pilar del desarrollo tucumano.
¿Qué vínculo tiene con la Cámara Argentina de la Construcción?
La relación con la Cámara Argentina de la Construcción es permanente. Compartimos diagnósticos y preocupación por la ausencia de una política nacional de infraestructura y trabajamos juntos para que la voz del sector sea escuchada.
¿Qué rol cree que tienen los municipios en el desarrollo de la infraestructura pública?
Los municipios cumplen un rol fundamental en el desarrollo de la infraestructura pública. La obra pública local, bien planificada, genera empleo directo y mejora la calidad de vida. Es clave fortalecer su capacidad técnica y de gestión.
Finalmente, ¿cómo cree que está la Argentina en materia de equipamiento e infraestructura respecto de otros países de la región?
Argentina presenta un atraso significativo en infraestructura respecto de otros países de la región. No se trata de un problema de capacidad técnica ni empresarial, sino de decisión política sostenida en el tiempo. Cuando el Estado se retira sin alternativas, el país se detiene.
Por LORENA GROJSMAN




