El Constructor comenzó el año dialogando con Milagros Marino, CEO de la empresa constructora Rimsol. La empresaria cuenta cómo ha sido el comienzo de la empresa, el presente y la visión a futuro.
En el actual contexto de reestructuración de la obra pública, ¿cuál es la estrategia de negocios de la empresa para sostener el nivel de actividad y qué segmentos del mercado privado están priorizando?
Rimsol nació en el sector privado, desarrollando obras de fibra óptica y servicios vinculados a infraestructura tecnológica. A partir de esa base, y de manera progresiva, la empresa fue ampliando su alcance hacia obras de infraestructura, viales y energéticas, tanto en el ámbito público como privado. No fue un cambio abrupto, sino un proceso natural de especialización y crecimiento.
A lo largo de los años siempre trabajamos con un mix equilibrado entre obra pública y privada. Esa diversificación hoy es una fortaleza clave. En un contexto de reconfiguración de la obra pública, en Rimsol no improvisamos: nos adaptamos sobre la base de experiencia real en ambos mundos.
Conocemos bien las diferencias entre el sector público y el privado —en tiempos, riesgos, toma de decisiones y exigencias contractuales— y eso nos permite gestionar el cambio con mayor solidez y previsibilidad.
Actualmente, si bien una parte relevante de nuestra actividad sigue vinculada a la obra pública, estamos trabajando activamente en el desarrollo y la búsqueda de oportunidades en el mercado privado. Allí ponemos el foco en sectores donde nuestras capacidades técnicas y operativas tienen una aplicación directa, como energía, logística e infraestructura industrial.
En particular, analizamos oportunidades en proyectos energéticos —como parques eólicos—, así como en desarrollos logísticos e industriales vinculados al entramado productivo de Bahía Blanca y su zona de influencia. La actividad del Puerto y el crecimiento del Polo Industrial abren posibilidades concretas para el sector privado, y Rimsol busca posicionarse para acompañar ese proceso.
Dentro de esa mirada de mediano plazo, también consideramos a la minería como un sector estratégico. Si bien hoy no estamos ejecutando obras en ese segmento, entendemos que nuestra experiencia en infraestructura, movimiento de suelos, logística y gestión de proyectos complejos nos da una base sólida para evaluar ese tipo de desarrollos cuando se den las condiciones.
En síntesis, sin abandonar la obra pública, la estrategia de Rimsol apunta a consolidar su presencia en energía, infraestructura industrial y proyectos privados de escala, con una mirada estratégica y de largo plazo.
Destacan la innovación subterránea (servicios Trenchless). ¿Cuáles son las ventajas críticas de esta tecnología —como la Perforación Horizontal Dirigida (PHD)— para la ejecución de proyectos de saneamiento y energía en entornos urbanos o ambientalmente sensibles?
En Rimsol apostamos a las tecnologías Trenchless porque no son solo una alternativa constructiva, sino una forma distinta de pensar la infraestructura: intervenir lo mínimo indispensable para resolver lo máximo posible. En entornos urbanos o ambientalmente sensibles, esto deja de ser una ventaja y pasa a ser una condición.
Trabajamos principalmente con dos métodos. La Perforación Horizontal Dirigida (PHD) permite instalar ductos o cañerías subterráneas con alta precisión, sin zanjas, atravesando rutas, vías, cursos de agua o zonas urbanas densas, manteniendo la superficie en operación. El Pipe Bursting, por su parte, se utiliza para el reemplazo de cañerías existentes, fracturando la conducción antigua y colocando una nueva en el mismo trazado, sin excavaciones extensivas.
Las ventajas son claras y medibles: menor impacto ambiental, menos interferencias con la vida urbana, reducción significativa de plazos, mayor seguridad operativa y, en muchos casos, un mejor costo total del proyecto cuando se analiza el ciclo completo de la obra, no solo la etapa inicial.
Hoy aproximadamente el 20% de nuestras obras se ejecutan con PHD, concentradas principalmente en proyectos de saneamiento, energía e infraestructura crítica. Es un porcentaje que viene creciendo, especialmente en el sector privado, donde se valora cada vez más la eficiencia, la rapidez de ejecución y la reducción de impactos.
En países como Perú y Brasil, estas tecnologías están plenamente consolidadas. En Argentina, el desafío no es técnico: es cultural y de decisión. Cuando el foco se pone en el largo plazo, el trenchless deja de ser una innovación y se convierte en la solución lógica.
La empresa también apunta a la industria de la minería, energía y oil & gas. ¿Qué soluciones constructivas específicas brinda la empresa en estos sectores?
Acompañamos a los sectores de energía, oil & gas y minería con soluciones constructivas integrales, pensadas para entornos exigentes y altos estándares técnicos, operativos y de seguridad. En el caso de la minería, se trata de un sector estratégico donde nuestras capacidades técnicas y logísticas son plenamente aplicables, especialmente en etapas de desarrollo de infraestructura.
Ejecutamos infraestructura lineal y subterránea —tuberías, ductos y cruces especiales— utilizando métodos tradicionales y tecnologías Trenchless, que resultan clave en proyectos donde el impacto ambiental, los plazos y la continuidad operativa son críticos. También desarrollamos obras civiles y de apoyo, como plateas, fundaciones especiales, bases para equipos, subestaciones y obras complementarias necesarias para el montaje electromecánico.
A esto se suma la construcción de accesos, caminos internos y obras viales, fundamentales para garantizar la operación y el mantenimiento, especialmente en zonas industriales o remotas, una condición común tanto en energía como en minería.
Un diferencial importante es nuestra experiencia en logística de servicios, particularmente en entornos industriales y portuarios como Bahía Blanca, donde la coordinación de accesos, equipos, materiales y tiempos operativos es cada vez más exigente y determinante para el éxito de los proyectos.
Nuestro objetivo es claro: no ser solo un contratista, sino un socio técnico confiable y un verdadero solucionador de problemas, capaz de adaptarse a cada proyecto, anticipar desafíos y aportar soluciones constructivas y logísticas que aseguren continuidad, cumplimiento y eficiencia en obras estratégicas para el país.
Otro de los puntos altos es la participación en rehabilitación de pavimentos y grandes redes viales. ¿Cuál es el desafío técnico más grande que enfrentan hoy en día al ejecutar proyectos de gran escala y cómo lo resuelven con su flota de equipos y personal?
En rehabilitación de pavimentos y grandes redes viales, el mayor desafío es intervenir infraestructura existente sin detener la operación. Trabajamos sobre trazas en servicio, con tránsito, interferencias y plazos muy exigentes, lo que requiere una planificación y ejecución extremadamente precisas.
La clave está en el diagnóstico previo, la correcta definición de la solución técnica y la secuencia de obra. En rehabilitación, el error muchas veces no está en la ejecución, sino en el análisis inicial.
Contar con flota propia de equipos viales y personal experimentado nos permite adaptar frentes de trabajo, acelerar ritmos cuando el contexto lo exige y mantener calidad constante, sin comprometer seguridad ni durabilidad.
Ese enfoque operativo también tiene un impacto directo en lo social: una obra bien planificada es una obra que se ejecuta más rápido, reduce desvíos, ruidos y molestias, y afecta lo menos posible a quienes circulan o viven en la zona.
Además, ponemos mucho foco en la coordinación con comitentes, inspecciones y organismos de control, porque en este tipo de obras la comunicación es tan importante como la técnica. El objetivo es devolver la infraestructura a servicio en el menor tiempo posible y con la mayor vida útil.
La empresa destaca sus Soluciones Logísticas y su Centro Productivo. ¿De qué manera esta capacidad logística y de producción propia (por ejemplo, para cargas a granel o fabricación de componentes) les otorga una ventaja competitiva en costos y tiempos frente a otras constructoras?
Hoy la competitividad no se define solo en el frente de obra, sino mucho antes, en la logística y en la disponibilidad de insumos críticos.
Nuestra experiencia en soluciones logísticas de servicios, especialmente en entornos industriales y portuarios como Bahía Blanca, nos permite reducir cuellos de botella, anticipar interferencias y asegurar continuidad operativa.
Por otro lado, el Centro Productivo nos da mayor control sobre insumos estratégicos y componentes constructivos, mejor planificación y mayor capacidad de respuesta ante imprevistos.
La combinación de logística y producción propia se traduce en menos tiempos muertos, mayor eficiencia operativa y mejores plazos de entrega. En síntesis, no se trata solo de construir mejor, sino de llegar antes, sostener el ritmo y cumplir lo comprometido.
Con la sede central en Bahía Blanca y presencia en CABA, ¿cómo influye su ubicación estratégica en la capacidad para atender proyectos en el sur del país, particularmente en la Patagonia y la zona agroexportadora?
Rimsol es una empresa federal, con capacidad de ejecución en todo el país. Desde Bahía Blanca operamos naturalmente hacia el sur, con fuerte presencia en provincias como Río Negro, donde ejecutamos varias obras.
Bahía Blanca funciona como un nodo logístico clave para la Patagonia y la región agroexportadora, por su puerto, su conectividad y su cercanía a polos productivos y energéticos. Esa ubicación nos permite movilizar equipos, materiales y recursos con mayor eficiencia.
La presencia en CABA complementa ese despliegue con una fuerte presencia institucional y estratégica, tanto de la empresa como mía a nivel personal, liderando Jóvenes de la Cámara de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires, y nos brinda cercanía permanente con comitentes, clientes y espacios de toma de decisión.
Esa combinación nos da escala, cercanía y capacidad de respuesta, que hoy es clave para proyectos de gran envergadura.
En alguna de sus charlas menciona la sostenibilidad como un pilar. ¿Cuáles son las prácticas de construcción sostenible específicas que implementan en sus obras?
La sostenibilidad en Rimsol es un proceso en evolución, no un discurso cerrado. En obra pesada es importante ser honestos: no todas las prácticas están hoy plenamente valorizadas por el mercado.
Más allá del Trenchless, aplicamos prácticas concretas como optimización de movimientos de suelo, reducción de interferencias, reutilización de materiales cuando el proyecto lo permite y una planificación cuidada de frentes de trabajo.
También es cierto que muchas iniciativas sostenibles tienen un costo adicional, y si no existe un marco que las incentive o las valore —desde el comitente o desde políticas públicas—, su adopción se vuelve más compleja. Hoy, en muchos casos, el mercado todavía prioriza precio y plazo por sobre impacto ambiental.
Por eso creemos que la sostenibilidad en la construcción tiene que avanzar de la mano del sector público, los comitentes y el contexto país, con reglas claras e incentivos que permitan que estas prácticas sean viables y competitivas.
Desde Rimsol estamos dando pasos graduales, incorporando la mirada ambiental donde agrega valor real, y preparándonos para un escenario donde la sostenibilidad deje de ser un diferencial y pase a ser un estándar.
Pensando en el actual contexto, ante la posible necesidad de nuevos esquemas de financiación de obras de infraestructura, ¿estaría Rimsol preparada para participar en proyectos bajo el formato de Asociación Público-Privada (APP) y cuáles serían las condiciones necesarias para que este esquema sea viable?
Estamos abiertos y preparados para participar en esquemas de Asociación Público-Privada, siempre que estén bien estructurados. Creemos que las APP pueden ser una herramienta válida para reactivar infraestructura, pero no funcionan por sí solas: la clave está en las reglas.
Para que un esquema de este tipo sea viable, es fundamental que exista previsibilidad, marcos contractuales claros y una correcta asignación de riesgos entre las partes. El sector privado puede aportar eficiencia y gestión, pero necesita condiciones financieras y jurídicas estables para comprometer capital a largo plazo.
También es clave contar con financiamiento accesible, mecanismos de actualización adecuados y seguridad en los flujos de repago. Sin eso, el esquema pierde atractivo y se vuelve difícil de sostener.
Dada la especialización en técnicas avanzadas como el Trenchless y la complejidad de sus obras, ¿qué importancia le dan a la capacitación y certificación de su personal técnico y operario para asegurar la calidad y la seguridad en el trabajo?
La capacitación es central. En obras complejas, la diferencia no la hace solo la tecnología, sino las personas que la operan.
En los últimos años realizamos una fuerte inversión en plantas nuevas para asfalto y hormigón dentro de nuestro Centro Productivo. Esa inversión vino acompañada de capacitación especializada: trajimos personal técnico del exterior, vinculado a los fabricantes, para capacitar a nuestros operarios y mandos medios en operación, mantenimiento, seguridad y control de calidad.
Creemos que incorporar tecnología sin formar a las personas es un error. Nuestro objetivo es contar con equipos bien entrenados, procesos claros y altos estándares de calidad y seguridad.
Si se estabilizan las variables macroeconómicas, ¿cuáles son los segmentos de infraestructura que, a su juicio, mostrarán la mayor reactivación en Argentina para el año 2026 y dónde concentrará su empresa los esfuerzos de inversión?
Vemos una reactivación clara en infraestructura vial y en obras de agua y saneamiento. Son sectores con una demanda postergada muy fuerte y un impacto directo en la producción, la seguridad y la calidad de vida.
Las obras viales van a ser clave no solo desde lo productivo, sino por su impacto transversal en toda la economía. Una red vial en buen estado es la base para que funcionen el agro, la industria, la logística, los servicios y la conectividad entre regiones. Cuando las vías de transporte fallan, el costo lo pagan todos los sectores.
En agua y saneamiento, la necesidad es estructural en todo el país. Son obras que generan impacto social inmediato y previenen riesgos. En Bahía Blanca, luego de los eventos recientes, este tipo de infraestructura va a ser prioritaria, y como empresa local creemos que tenemos un rol concreto para acompañar ese proceso.
La estrategia de Rimsol está enfocada en prepararse para esa reactivación, fortaleciendo capacidad técnica, equipos y gestión para estar presentes donde la infraestructura es verdaderamente transformadora.
Invertir en infraestructura es invertir en presente y futuro; cuando no se hace, el país retrocede.
Finalmente, ¿qué herramientas de gestión o digitalización está adoptando la empresa para optimizar la planificación, el control y la ejecución de sus proyectos de construcción?
Creemos que el verdadero salto tecnológico en la construcción hoy no pasa solo por incorporar nuevas herramientas o equipamiento, sino por mejorar la forma en que se gestiona la información y se toman decisiones.
En Rimsol estamos poniendo el foco en la inteligencia artificial aplicada a la gestión, como una herramienta para ordenar datos, anticipar desvíos y mejorar el control operativo. Nuestro sistema de gestión ya incorpora funcionalidades basadas en IA, y estamos capacitando al equipo para que estas herramientas se integren de manera efectiva al trabajo diario.
En lo personal, un viaje de innovación en construcción que realicé a Israel fue clave para confirmar hacia dónde va la industria: menos intuición y más análisis, mejores decisiones basadas en información confiable y procesos bien definidos.
La inteligencia artificial nos permite mejorar la planificación, optimizar recursos y reducir errores, con impacto directo en costos y plazos. Pero tenemos algo muy claro: la tecnología no reemplaza el criterio ni la experiencia.
El verdadero diferencial sigue estando en personas preparadas, procesos claros y buena gestión. Ahí es donde creemos que está el salto real.




