En esta entrevista con El Constructor, el ingeniero Pablo Díaz, titular de la Dirección Provincial de Vialidad de Tucumán, analiza el estado actual de la red vial, detalla las principales obras en ejecución y expone los desafíos de gestión en materia de financiamiento, conectividad productiva y conservación de rutas.
La infraestructura vial constituye un eje estratégico para el desarrollo productivo, social y turístico de Tucumán. En un contexto de restricciones presupuestarias y alta demanda de mantenimiento y nuevas obras, la planificación técnica y la priorización de corredores resultan determinantes para sostener la competitividad y la integración territorial de la provincia.
¿Cómo describiría la situación vial general de la provincia de Tucumán hoy, tanto en red primaria como secundaria?
La Dirección Provincial de Vialidad (DPV) tiene bajo su custodia una red vial de 2.146 km de caminos, compuesta por una red primaria de 1.137 km pavimentados y una red secundaria de 1.009 km con superficie de rodamiento granular. En esta gestión, la provincia muestra avances sostenidos en su red primaria, con más de 160 km recuperados que fortalecen la conectividad de corredores productivos y mejoran la seguridad vial.
En paralelo, se intervino una vez y media la totalidad de la red secundaria. Si bien los desafíos en mantenimiento y cobertura rural son periódicos, la tendencia es positiva: una infraestructura vial más consolidada y con impacto directo en la logística y la seguridad.
¿Cuáles son los principales problemas estructurales que enfrenta la red vial provincial y cómo los están abordando?
El envejecimiento de los pavimentos es un proceso físico y químico por el cual la estructura pierde rendimiento debido a factores combinados como el tránsito y el clima. Abordarlo implica migrar de reparaciones superficiales a un enfoque técnico que priorice la evaluación y el tratamiento estructural de las capas, el mantenimiento preventivo sistemático y la planificación estratégica en el diseño y la gestión de pavimentos.
Bajo esta premisa, la DPV realizó una evaluación de su red a través del Índice de Estado de sus rutas y, en coordinación con el Poder Ejecutivo de la Provincia de Tucumán, a cargo del contador Osvaldo Jaldo, se llevó adelante un plan histórico de recuperación con resultados importantes en la red primaria y secundaria.
Para enfrentarlos, se aplican distintos tipos de materiales —concretos asfálticos, hormigones, bases granulares y suelos estabilizados— respaldados por las últimas tendencias y tecnologías vigentes en el mercado, todo ello bajo el monitoreo constante de los estamentos técnicos de la repartición, entre ellos nuestro Laboratorio de Suelos y Pavimentos. Además, se incorporan obras de drenaje, programas de conservación rutinaria, señalamiento vertical y demarcación horizontal. Todo esto se materializa en corredores logísticos que priorizan tramos críticos.
¿Qué obras clave de conectividad productiva se están ejecutando actualmente bajo la gestión de la DPV?
La gestión actual de la Dirección Provincial de Vialidad Tucumán está llevando adelante un conjunto de obras estratégicas que consolidan corredores productivos, mejoran la seguridad vial y fortalecen la logística provincial. Entre las intervenciones más relevantes se destacan:
- Repavimentación de la RP 331 – Tramo Aguilares–Monte Bello: 13,3 km repavimentados con un ancho de calzada de 7,30 m. La inversión asciende a $3.500 millones y constituye una obra largamente esperada por la comunidad, que mejora la seguridad vial y la integración productiva del sur tucumano.
- Rehabilitación de la RP 307 – Tramo El Infiernillo–Ampimpa: 18,4 km renovados en un corredor estratégico para el tránsito agrícola, minero y turístico. Esta ruta conecta la Ruta Nacional 38 (Acheral) con la Ruta Nacional 40 (Quilmes), fortaleciendo la vinculación con Catamarca y Salta y consolidando el acceso a los Valles Calchaquíes.
- Intervención de la RP 357 – Amaicha del Valle–Ruinas de Quilmes: 18 km de obra que incluyen la reconstrucción del puente sobre el río Santa María, defensas con gaviones y terraplenes de acceso. La obra potencia la conectividad turística y productiva del Valle Calchaquí.
- Rotonda de Alberdi (intersección RN 38–RP 308): obra integral que contempla repavimentación, ensanche, iluminación LED y modernización del acceso. La inversión provincial supera los $3.300 millones, mejorando la seguridad y el flujo vehicular en un nodo clave.
- Puente sobre el canal troncal DPA 2 en Estación Aráoz (Leales): nueva estructura vehicular de entre 75 y 85 metros de longitud, con tres vanos, pilas y estribos. La inversión supera los $2.114 millones y responde a una demanda histórica de la zona, garantizando conectividad segura.
- Defensas en el río Taruca Pampa (RP 304): obra hidráulica que refuerza la estructura del puente carretero mediante un sistema de disipación de energía, encauzando el agua y frenando la erosión. Mejora la estabilidad y seguridad de la conexión entre La Cruz y Taruca Pampa.
En conjunto, estas obras representan más de 50 km de repavimentación y rehabilitación en corredores estratégicos, además de intervenciones de protección hidráulica y seguridad vial. El impacto directo se refleja en la logística productiva, el turismo y la seguridad de las comunidades rurales y urbanas, consolidando una infraestructura vial más robusta y sostenible para la provincia.
¿Cuáles son los beneficios concretos de la inauguración de la Ruta Provincial 325 en el tramo El Cercado–Capitán Cáceres?
La inauguración del tramo El Cercado–Capitán Cáceres de la Ruta Provincial 325 representa un avance significativo en la infraestructura vial de Tucumán, con beneficios directos en logística, seguridad y desarrollo regional.
Desde el punto de vista técnico, la obra incluyó el fresado de la carpeta existente para eliminar irregularidades y garantizar una base uniforme; el reciclado y la estabilización de la sub-base con incorporación de material granular y ligantes, mejorando la capacidad estructural; la colocación de nueva carpeta asfáltica con mezcla en caliente, que asegura mayor durabilidad y resistencia al tránsito pesado; la construcción de obras de drenaje transversal y longitudinal —alcantarillas, cunetas y sistemas de evacuación pluvial— que previenen deterioros por acumulación de agua; señalización horizontal y vertical con pintura termoplástica reflectiva y cartelería metálica; y obras complementarias de seguridad como banquinas compactadas y mejoradas que facilitan maniobras de emergencia.
Los beneficios concretos incluyen reducción de tiempos de traslado y costos operativos para productores y transportistas, mayor seguridad vial, integración territorial de comunidades rurales a la red primaria y una vida útil prolongada de la infraestructura, con impacto positivo en la competitividad de los sectores productivos locales.
En síntesis, la RP 325 no solo mejora la conectividad sino que constituye un ejemplo de aplicación de técnicas modernas de rehabilitación vial, con impacto directo en la economía regional y la seguridad de los usuarios.
¿Cómo afecta a la planificación y ejecución de obras el recorte de obra pública por parte del gobierno nacional?
La reducción de financiamiento obliga a reprogramar cronogramas y priorizar intervenciones críticas. La estrategia provincial se centra en corredores productivos y conservación rutinaria, postergando ampliaciones o nuevas trazas. Se refuerza la coordinación con municipios, comunas y productores, y se buscan convenios con organismos multilaterales para sostener obras de alto impacto económico y social.
En términos de conectividad para el sector azucarero y citrícola, ¿qué trabajos de rehabilitación o mejoras se están priorizando?
La Dirección Provincial de Vialidad está priorizando obras en corredores estratégicos vinculados a ingenios azucareros y plantas de empaque citrícolas, aplicando técnicas de rehabilitación que aseguran transitabilidad en época de cosecha y optimizan la salida de cargas hacia nodos logísticos.
- En la RP 323 se ejecutó reciclado de base con aporte de material granular y cemento, seguido de la colocación de carpeta asfáltica en caliente. Se incorporaron drenajes longitudinales para evitar acumulación de agua en zonas de carga intensa y se realizó bacheo profundo con mezcla modificada para soportar tránsito de alto tonelaje.
- En la RP 325 – tramo El Cercado–Capitán Cáceres se aplicó fresado de la carpeta existente, estabilización de la sub-base con material granular y colocación de nueva carpeta asfáltica de 5 cm de espesor. Se construyeron alcantarillas de hormigón armado y cunetas revestidas para garantizar evacuación pluvial, y la señalización horizontal se realizó con pintura termoplástica reflectiva complementada con cartelería metálica.
- En la RP 331 – tramo Aguilares–Monte Bello se repavimentaron 13,3 km con mezcla asfáltica tipo concreto modificado sobre base previamente fresada y compactada. Se ejecutaron banquinas estabilizadas y se reforzó la estructura con geotextiles en sectores críticos para prolongar la vida útil.
- En la RP 357 – Amaicha del Valle–Ruinas de Quilmes se intervinieron 18 km con reconstrucción del puente sobre el río Santa María con vigas pretensadas, defensas con gaviones y terraplenes compactados. Se aplicó tratamiento superficial bituminoso doble en tramos rurales para mejorar la resistencia al tránsito agrícola y turístico.
Se suman obras complementarias como modernización de señalización vertical con placas retrorreflectivas grado ingeniería, instalación de iluminación LED en accesos críticos y defensas hidráulicas en el río Taruca Pampa mediante disipadores de energía y muros de contención en hormigón ciclópeo.
Con este enfoque, la DPV asegura que la infraestructura vial acompañe el dinamismo del sector azucarero y citrícola, aplicando técnicas que garantizan eficiencia, seguridad y sostenibilidad en el tiempo.
¿Qué papel juegan las rutas principales como la RP 323, RP 357 o RP 331 dentro de la estrategia vial y qué avances hay en cada una?
Cada una cumple una función diferenciada dentro de la planificación provincial, consolidando una estrategia que equilibra productividad, seguridad y turismo.
- La RP 323, corredor citrícola y cañero, conecta zonas de producción con plantas de empaque y nodos logísticos. Se ejecutaron trabajos de reciclado de base y drenajes longitudinales, con un avance físico estimado del 65 % en el tramo intervenido.
- La RP 357 combina logística productiva y valor turístico al vincular áreas rurales con circuitos culturales y paisajísticos. Incluye 18 km de intervención, reconstrucción del puente sobre el río Santa María y defensas con gaviones, con un avance cercano al 55 %.
- La RP 331, tramo Aguilares–Monte Bello, es un eje vital para la salida de la producción agrícola e industrial hacia la Ruta Nacional 38. Se repavimentaron 13,3 km con carpeta asfáltica en caliente y banquinas estabilizadas, alcanzando un avance del 80 %.
En conjunto, estas rutas representan más de 30 km de rehabilitación en corredores estratégicos, con avances que oscilan entre el 55 % y el 80 %, y un rol decisivo dentro de la estrategia vial provincial.
¿Qué impacto social y económico espera que generen las obras en corredores productivos?
Las intervenciones generan un efecto multiplicador en la economía provincial. Al reducir tiempos de traslado y costos logísticos, se potencia la competitividad de sectores agrícolas e industriales. En el plano social, mejoran la accesibilidad de comunidades rurales, fortalecen la integración territorial y elevan los estándares de seguridad vial. El resultado esperado es un desarrollo más equilibrado, donde la infraestructura vial se convierte en motor de inclusión y crecimiento regional.
¿Qué mecanismos de financiamiento utiliza la DPV para sostener sus obras?
Ante la variabilidad de fondos nacionales y provinciales, la DPV combina recursos propios de la provincia, convenios con municipios y comunas y acuerdos con organismos multilaterales de crédito. Además, prioriza la gestión eficiente de los presupuestos disponibles, concentrando inversiones en tramos de alto impacto económico y social. Esta diversificación permite sostener obras críticas incluso en escenarios de restricción presupuestaria.
¿Qué obras orientadas al turismo están en marcha o proyectadas?
La estrategia reconoce al turismo como eje complementario del desarrollo. Se ejecutan y proyectan obras en zonas como Tafí del Valle, San Pedro de Colalao y las Ruinas de Quilmes, con el objetivo de garantizar la transitabilidad segura y potenciar la experiencia de los visitantes.
Entre ellas se destacan la rehabilitación integral de la RP 307 – tramo El Infiernillo–Ampimpa; la intervención de la RP 357 hacia las Ruinas de Quilmes, con un avance cercano al 60 % y 14 badenes ya concluidos; y la RP 311 – tramo Ruta Nacional 9–San Pedro de Colalao, con 28 km de rehabilitación y un nuevo puente sobre el río Acequiones de 150 m de longitud, con estructura de hormigón armado y tres vanos.
Se suman mejoras en accesos secundarios, señalización turística retrorreflectiva y modernización de iluminación LED en nodos críticos.
¿Cómo se proyecta el mantenimiento y conservación de las rutas ya rehabilitadas?
La sostenibilidad de las obras es un eje central de la planificación de la repartición. Para asegurar la durabilidad de las rutas rehabilitadas se implementan programas de conservación rutinaria y periódica que incluyen bacheo profundo, sellado de fisuras y mantenimiento de drenajes. Asimismo, se promueve el uso de tecnologías de monitoreo para detectar deterioros tempranos y optimizar intervenciones. La estrategia apunta a prolongar la vida útil de las calzadas, reducir costos futuros y garantizar que la infraestructura continúe respondiendo a las demandas productivas y sociales en el mediano y largo plazo.



