Desde la planificación a la ejecución, la Inteligencia Artificial introduce nuevas posibilidades. El Constructor dialogó con la especialista Laura Cecilia Diaz Dávila, quien además especificó cuáles son las competencias que deben incorporar los profesionales del sector.
La Inteligencia Artificial (IA) se incorporó en todos los ámbitos laborales. La ingeniería civil no es la excepción, y gracias a ella sus trabajadores pueden garantizar infraestructuras más seguras y sostenibles.
Pero, ¿cómo funciona esta tecnología y cuáles son sus aplicaciones más relevantes en el campo de la construcción? ¿Qué ventajas ofrece en comparación con los métodos tradicionales? ¿Cuáles son las nuevas competencias que deben incorporar los ingenieros civiles para poder implementarla?
Para responder estas preguntas, El Constructor dialogó con la Doctora e Ingenieria Laura Cecilia Diaz Dávila. Entre otras cosas, ella es Directora del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Software e Inteligencia Artificial, de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Universidad Nacional de Córdoba (LIDeSIA – FCEFyN – UNC).
Explicó que “en el mundo entero hay un crecimiento importante de la incorporación de soluciones basadas en IA a proyectos de infraestructura urbana”. Y agregó: “sin lugar a dudas, esto genera un impacto en la calidad y en la eficiencia en la construcción de manera directa”.
Herramientas que cambian el juego
Laura Cecilia Diaz Dávila tiene una vasta experiencia en nuevas tecnologías. Es profesora e investigadora en Inteligencia Artificial Aplicada; Doctora en Política Pública; y participa en actividades de formación, investigación y sensibilización de la IA en diversos ámbitos.
Además está al frente de LIDeSIA, un dispositivo que contribuye a una adopción responsable de las tecnologías basadas en IA; así como a su orientación hacia el bien común, a la soberanía regional y a la necesidad de fomentar el uso apropiado y evitar sus efectos nocivos.
Desde esa experticia se refirió a la introducción de la Inteligencia Artificial en el campo de la ingeniería civil. Manifestó que “las aplicaciones más comunes tienen que ver con mantenimiento predictivo, monitoreo en tiempo real, optimización de flujos, gestión de recursos y hasta gemelos digitales”, refiriéndose estos últimos a réplicas virtuales de objetos, procesos o sistemas físicos, que utilizan datos en tiempo real para modelar, analizar y predecir comportamientos.
“La detección temprana de anomalías y de factores de riesgo, junto con la incorporación de planes para su mitigación, hace que las prácticas en la construcción tengan un desempeño con mejor performance”, aclaró. A su vez, determinó que estas técnicas proporcionan la oportunidad del aseguramiento de la calidad a lo largo de todos los procesos de la ingeniería civil.
En esa línea, nombró a las ciudades inteligentes, que dieron cuenta “de los impactos directos en la mejora de las condiciones de vida del ciudadano”, asimismo que de “la eficiencia de los procesos de administración y gestión de los proyectos urbanos”.
IA en la formación de ingenieros civiles
Sin duda, los profesionales del sector deben comprender el funcionamiento de las nuevas tecnologías para su posterior implementación.
“Las competencias claves que el ingeniero debería tener para abordar soluciones basadas en Inteligencia Artificial se refieren a aspectos multidisciplinarios, en un enfoque sistémico para integrar una solución de extremo a extremo en todo el ciclo de vida de la IA”, reflexionó Diaz Dávila.
“Ello tiene que ver con habilidades en relación a la ingeniería de datos; al entrenamiento de los modelos; a la integración; al despliegue de la solución y el análisis en torno a sus dependencias económicas, tecnológicas y funcionales; y a los aspectos relativos a la ciberseguridad”, enumeró.
También, agregó que estas capacidades giran en torno a un conocimiento exhaustivo del dominio sobre el cual se va a aplicar la solución; así como a las habilidades blandas y relativas a la capacidad de comprender los requisitos en relación a ética, el impacto y las regulaciones en el ámbito de su aplicación.
Al respecto, Diaz Dávila ilustró que los desafíos que presenta la Inteligencia Artificial en relación al rol del ingeniero civil no son ajenos a la generalidad. Entre ellos enumeró a los datos como un gran problema, la interoperabilidad de los distintos sistemas, la resistencia en las organizaciones y la necesidad de incorporar gestiones de cambio.
En tanto, creyó conveniente que los modelos entrenen y generalicen para los entornos en los que se requiere una solución; además de la regulación de la IA, las responsabilidades, costos y la necesidad de infraestructura específica computacional.
La ética al momento de implementar Inteligencia Artificial
¿Cómo asegurar que el desarrollo y uso de la IA sean beneficiosos para la sociedad? ¿Se la puede utilizar desde una perspectiva de equidad, transparencia, privacidad y seguridad?
La Dra. Díaz Davila esbozó algunas consideraciones que apuntan al empleo ético de esta tecnología en la ingeniería civil. Para ella, esa responsabilidad tiene que ver con la realización de un adecuado análisis de riesgo y un exhaustivo plan de mitigaciones. “Hacer un análisis lo suficientemente prolijo y de extremo a extremo, que tenga en cuenta a todos los actores involucrados y partes interesadas en esa solución basada en Inteligencia Artificial”, ejemplificó.
De esta forma, gestionar un plan de indicadores de logro con un correcto estudio del retorno de la inversión. Allí, deben tenerse en cuenta “aspectos relativos a las externalidades positivas y negativas desde el punto de vista social del proyecto que se va a implementar”.
La especialista mencionó a la norma internacional ISO/IEC 42001, que especifica los requisitos para establecer, implementar, mantener y mejorar de forma continua un Sistema de Gestión de Inteligencia Artificial en las organizaciones. Se trata de la primera reglamentación en el mundo de este estilo, para entidades que proporcionan o utilizan productos o servicios basados en IA. La diseñó la Organización Internacional de Normalización, en la que expertos mundiales acuerdan sobre la mejor manera de hacer las cosas, desde para fabricar productos hasta con el fin de gestionar procesos.
Díaz Dávila explicó que la ISO 42001 materializó la necesidad de auditorías de los sistemas de gestión de Inteligencia Artificial, y que “la mayoría de las regulaciones ya están vigentes en distintos países, tanto en Oriente como en Occidente”.
“La auditabilidad es una estrategia, y la trazabilidad un requisito, que van de la mano de las recomendaciones de UNESCO”, resumió. Estas se refieren a la transparencia, explicabilidad, consentimiento informado de los datos, protección de los datos personales y sensibles, evaluación del impacto, análisis de dependencias del sistema e incorporación de aspectos relacionados con la cultura organizacional. “Se ponen en juego al analizar el impacto de las soluciones basadas en IA a lo largo de todo el ciclo de vida para los actores involucrados”, agregó.
Beneficios de la IA en la ingeniería civil
“Sin lugar a dudas la IA puede mejorar la planificación y la gestión de los proyectos”, concluyó Diaz Dávila. “Lo hace a través de la programación predictiva, la optimización de recursos, la detección temprana de anomalías e incidentes, la simulación y la implementación de gemelos digitales”.
La especialista no dejó de lado las simplificaciones que puede traer la IA en la automatización de tareas administrativas, mediante la incorporación de sistemas basados en agentes de Inteligencia Artificial. “Es uno de los grandes avances que se están logrando hoy en toda la gestión de diversos procesos”, aclaró.
Estas situaciones se pueden generar, por ejemplo, a través de la IA agéntica. Se trata de una tecnología autónoma que se diseña no sólo para responder preguntas, sino para actuar y tomar decisiones por cuenta propia con el fin de lograr un objetivo, sin necesidad de supervisión constante.
“Las IA agénticas se basan en grandes modelos de lenguaje”, amplió. “Así podemos hablar de las orquestaciones y las automatizaciones, por ejemplo con plataformas open source como N8N, y también en otros ecosistemas como los de Microsoft”.
Sugirió que este es un gran aspecto a tener en cuenta a la hora de implementar soluciones, dado que en Argentina el avance del ecosistema Microsoft es muy pronunciado, “y hace que las decisiones que tomemos para incorporar a nuestros sistemas actuales tengan que ser compatibles con las plataformas, herramientas o tecnologías que vamos a utilizar”.
“La incorporación de RAG, es decir, poner en contexto de manera acotada con información enriquecida y específica a las respuestas provenientes de los grandes modelos de lenguaje, es otra gran oportunidad que hace que podamos crear soluciones acotadas, orientadas y específicas para un dominio”, recomendó.
Para profundizar en el tema, la Dra. Diaz Dávila dictará desde el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Software e Inteligencia Artificial, de la Universidad Nacional de Córdoba, la Diplomatura “Ingeniería de Soluciones Basadas en IA”. Las inscripciones se pueden realizar desde la página web de la institución.
Por Romina Toledo




