En un contexto marcado por uno de los desastres climáticos más graves de su historia reciente, El Constructor dialogó con funcionarios municipales y provinciales sobre el Plan Extraordinario de Reconstrucción Hidráulica de Bahía Blanca, una estrategia integral que busca recuperar la infraestructura urbana, reforzar el sistema de drenaje y sentar las bases de una ciudad más resiliente frente a eventos extremos.
El mes de Marzo de 2025 quedará grabado para siempre en la memoria colectiva de esta ciudad portuaria y sus zonas aledañas. En aquel viernes 7, un temporal histórico con lluvias récord -cerca de 290 mm en pocas horas- desbordó cauces, anegó barrios enteros y provocó 16 víctimas fatales y daños materiales devastadores, generando una crisis sin precedentes en la historia reciente de la ciudad. Como en diciembre de 2023, pero de mayor magnitud, Bahía Blanca volvía a vivir una situación de emergencia.
La dimensión de los daños impulsó a las autoridades provinciales y municipales a elaborar una respuesta estratégica. El Plan Extraordinario de Reconstrucción Hidráulica de Bahía Blanca nació con el objetivo de transformar el sistema estructural mediante un conjunto de obras y proyectos coordinados. Intervenciones para el corto, mediano y largo plazo buscarán mejorar la infraestructura de la ciudad después de décadas.
A nivel municipal, el plan no se reduce a la reconstrucción de calles, sino que incorpora una agenda de obras hidráulicas, pluviales y de mejora del drenaje urbano. En su detalle, se proyectan 13 trabajos en sectores con alta vulnerabilidad histórica ante eventos de precipitaciones intensas, como Ingeniero White, General Daniel Cerri, Villa Harding Green y los barrios bajos del casco urbano, con el propósito de incrementar la capacidad de escurrimiento, robustecer sumideros y ampliar sistemas de desagüe. “Esta serie de obras están orientadas a mejorar esa capacidad, una manera de prevenir anegamientos y mejorar la respuesta global ante eventos climáticos de importancia”, detalla Gustavo Trankels, secretario de Obras y Servicios Públicos del municipio. “Con un presupuesto previsto de casi $30.000 millones, fondos surgidos del acuerdo entre la administración pública, el Polo Petroquímico y las empresas cerealeras, a partir del pago de una alícuota extra por única vez entre 2026 y 2027, permitirán acelerar proyectos demorados y garantizar la continuidad de mejoras en distintas cuencas, distribuidas en barrios centrales, zonas industriales y áreas periurbanas. En este sentido, Obras Públicas -continúa Trankels- absorberá la gran mayoría del dinero municipal, en buena medida para llevar a cabo las reformas que tienen que ver además con el reencarpetado asfáltico, así como trabajos sobre la red de agua potable. En conjunto serán obras simultáneas y paralelas que, en su mayoría, son de carácter histórico”.
Entre las tareas inmediatas que se hicieron, y que continúan en marcha, está la sustitución de 250 estructuras de sumideros en las zonas más afectadas. De igual modo, se realizó el recambio de las estructuras que por su antigüedad y tipología carecían de la mejor eficiencia hidráulica. Estas tareas implican la ampliación de la capacidad de captación y evacuación de los excedentes hídricos, mediante el reemplazo de caños de hormigón, la reparación de veredas y cordones cuneta en las áreas circundantes.
El canal Maldonado
Con apenas 6 km de recorrido, nacido en el Parque de Mayo, el arroyo Maldonado -reconvertido en canal- pasó de ser afluente perdido del Napostá a custodio de las crecidas de este cauce de mayor extensión. Construido originalmente entre 1949 y 1951, ha perdido cerca del 40% de su revestimiento, parte de sus taludes han sido socavados, varios de los puentes que lo cruzan han quedado inutilizados y presenta una gran vulnerabilidad para evacuar una nueva precipitación importante. Sin embargo, aunque haya sido insuficiente, si no hubiese sido por el Maldonado aquel temporal del año pasado hubiese agravado más aún la situación. Por eso, su adecuación y remodelación son urgentes y necesarias. Ante ese panorama, las obras que estarán a cargo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires apuntarán a resolver uno de los puntos medulares: su adecuación integral.
“El canal Maldonado atraviesa sectores urbanos con características muy diversas, que van desde áreas destinadas a actividades productivas hasta zonas residenciales con marcados contrastes entre sí. Debido a los daños ocasionados por la inundación, su presencia en la trama adquiere renovada centralidad y permite reconsiderar el rol fundamental que cumple como infraestructura hidráulica”, afirma María Cecilia Larivera de la Dirección de Preinversión del Ministerio de Infraestructura de la provincia. Y agrega “su reconstrucción es una oportunidad para fortalecer la integración de la comunidad, mejorar la calidad ambiental y sumar espacios públicos accesibles”.
Dividido en varias etapas de desarrollo, con una inversión cercana a $ 300 mil millones y con un estimado de finalización para 2028, su adecuación pasará de tener 19 a 26 metros en su parte superior, avanzando 3,50 metros sobre sus laterales, lo que permitirá que se triplique su caudal: pasará de 300 a 900 m3/s. En una etapa siguiente, se desarrollarán tareas de reconstrucción de 16 nuevos puentes vehiculares y del partidor de aguas, entre otros trabajos complementarios. A su vez, se construirá sobre el canal la conformación de terrazas inundables o bermas que permitirán absorber mayores volúmenes de agua durante las crecidas. En períodos secos funcionarán como espacios de recreación y encuentro para la comunidad. Para Larivera, “el proyecto impulsará además la valorización y creación de nuevos frentes urbanos, optimizando su conexión mediante la instalación de piezas modulares. Esto beneficiará la conectividad al unir ambos lados del curso de agua. Incluso funcionarán como soporte para la incorporación de vegetación del lugar”.
Las remodelaciones buscan generar y compensar áreas públicas de uso común afectadas por el ensanchamiento del Maldonado. En total, la propuesta sumará más de 47.000 m² de nuevas áreas distribuidas a lo largo de toda la traza. El proyecto integral contempla, a su vez, instancias que invitará a la participación de la comunidad con el propósito de sumar aportes de organizaciones, especialistas y de los ciudadanos en general, con la intención de sumar opiniones para mejorarlo en sus etapas finales (ver detalle aparte).
Bahía Blanca encara uno de los procesos de reconstrucción más ambiciosos de su historia. El Plan Extraordinario de Reconstrucción Hidráulica representa no solo una respuesta al desastre climático de 2025, sino también una apuesta por la resiliencia urbana y la adaptación a un clima cada vez más extremo. Si se cumplen los plazos y se coordina eficazmente la ejecución, la ciudad podría sentar un nuevo estándar de obras públicas integrales en nuestro país, con resultados concretos pensando en la seguridad hídrica y en la calidad de vida de sus habitantes.
Por Eduardo Calabrese



