El Constructor dialogó con Manuel Sánchez Bandini, subsecretario de Energía y Minería de Mendoza, y con Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, sobre el avance de los grandes parques solares en la provincia, el impacto de la inversión privada y pública, y el rol estratégico de Mendoza en la transición hacia una matriz energética más limpia y sustentable.
La provincia cuyana se proyecta como uno de los epicentros de la transición energética en Argentina. La conjunción de políticas públicas provinciales con inversión privada ha puesto a Mendoza en el centro de un ambicioso plan para consolidar una matriz eléctrica más limpia, sustentable y competitiva. En menos de tres años, la energía solar -junto a otros aportes renovables- está transformando su fisonomía en la región, con proyectos clave como el Parque Solar San Rafael y el Parque Solar El Quemado que, sumándose a los que ya están operando, definen esta nueva etapa.
Al cierre de 2025, el proyecto sobre el primero de ellos, desarrollado por la compañía Genneia con una inversión de USD 180 millones, se ubica entre los más relevantes del sector. Situado al sur de la provincia, este parque solar ha sido concebido como una de las piezas centrales del crecimiento renovable de la región. Emplazado en un predio de 500 hectáreas, ya opera un 80% de su capacidad instalada de 180 MW surgida de 400.000 paneles bifaciales, lo que permitirá generar energía eléctrica suficiente para abastecer a unas 135.000 viviendas al año aproximadamente. “Esta tecnología permite captar tanto la radiación solar directa como la reflejada en el suelo, incrementando la eficiencia energética hasta en un 10%. Además, los paneles están instalados sobre seguidores solares de un eje norte-sur que permiten un seguimiento dinámico del sol de este a oeste y optimizan la producción durante todo el día”, detalla a este medio Gustavo Castagnino, Director de Asuntos Corporativos de la empresa. Así, gran parte de su capacidad que se encuentra operativa, con la puesta en marcha de 140 MW, inyecta energía limpia directamente al mercado bajo el marco regulatorio MATER (Mercado a Término de Energías Renovables), que está orientado a grandes usuarios industriales.
El avance sostenido en la construcción y operación de San Rafael no es casualidad sino parte de un plan integral. Es el tercer desarrollo solar de Genneia en la provincia, después de haberse inaugurado tanto el de Malargüe (Malargüe I) como el de Luján de Cuyo (Anchoris) en febrero y agosto del año que pasó. “Toda la inversión de la compañía en Mendoza, con los parques que estamos construyendo, va a llegar a cubrir la demanda de 360 mil hogares”, agrega Castagnino. Y continúa: “en capacidad instalada en todo el territorio nacional, hoy la energía renovable cubre el 19% de la matriz energética del país. Esto representa un avance significativo: pensemos que hace 10 años solo alcanzamos el 2% de nuestro sistema que es bastante diversificado. Y se continuará por esa senda, sobre todo pensando en el valor de sus costos que, en este tipo de energía, son muy competitivos a nivel global. Hoy en nuestro país un megavatio ronda entre USD 10 y 15, menos que el promedio de la energía surgida de otras fuentes”.
Genneia es una empresa relevante en energías de fuentes limpias en Argentina, con una estrategia de inversión focalizada en proyectos solares y eólicos distribuidos en varias provincias. Según los datos corporativos actuales y las proyecciones para 2026, la firma contempla una inversión acumulada de USD 430 millones sólo en Mendoza, consolidando así sus principales desarrollos fotovoltaicos en la región.
Este impulso no sólo se traduce en generación de energía: los proyectos han promovido la instalación de estos paneles de última generación que contribuyen a reducir las emisiones de CO₂ y generan empleo local durante sus etapas de construcción y operación, incluyendo a más de 300 trabajadores, con impacto directo en la economía local y en la cadena de proveedores zonales.
El Quemado (de energía)
Paralelamente al de San Rafael, otro proyecto de gran envergadura ha comenzado a hacerse realidad: el Parque Solar El Quemado. Desarrollado por YPF Luz en alianza con la empresa público-privada Emesa, bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), este parque representa uno de los desarrollos solares más ambiciosos no sólo de Mendoza sino de todo el país. A fines del año pasado recibió la aprobación para operar sus primeros 100 MW que pasaron a inyectar energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Demandó una inversión de USD 210 millones y ya supera el 80% de avance en su construcción. Ubicado en Las Heras, a 53 km. de la capital provincial, duplicó su capacidad instalada que ahora alcanza los 200 MW, proyectando alcanzar finalmente para mediados de año el total de 305 MW, que lo posicionará como uno de los parques solares más extensos de la Argentina sobre una superficie de 600 hectáreas.
El Quemado podrá generar energía equivalente al consumo anual de más de 233.000 hogares, cubriendo gran parte de la demanda eléctrica doméstica de la ciudad de Mendoza y de los departamentos cercanos. Para optimizar los resultados, la empresa definió agrupar los paneles en cadenas de 29 dispositivos en serie, estructuradas en conjuntos de tres unidades combinadas con seguidores solares automáticos e inversores de cadena. Estos captan la radiación y la transforman en energía de corriente continua. Por último, los transformadores elevan la tensión hasta 220 kilovoltios para inyectarla al SADI y distribuirla hacia las empresas y los hogares. De esta manera, su total de 511.000 unidades que terminarán funcionando con esta logística permitirá el ahorro de casi 385.000 toneladas de CO₂ equivalente por año, sumándose así al compromiso de reducción de emisiones a nivel nacional.
Los avances en San Rafael y El Quemado se inscriben dentro de un plan más amplio de expansión, cuyo objetivo solar es alcanzar los 720 MW de producción en los próximos cuatro años, casi la mitad de lo que actualmente abastece la provincia. Añadiendo lo producido en todos los parques, se buscará no solo generar sino también transportar y vender (ver detalle). “El beneficio más trascendente en este tipo de inversiones pasa por la reconversión de la matriz energética en lo que es su sostenibilidad. La reducción en la emisión de gases de efecto invernadero es el objetivo primordial”, afirmó Manuel Sánchez Bandini, subsecretario de Energía y Minería de Mendoza, en diálogo con El Constructor. “En consonancia con las metas obligatorias de la Ley 27191 (2015) de fomento de energías de fuentes limpias para la matriz eléctrica nacional, estamos llegando al porcentaje exigible. Con estabilidad regulatoria y atracción de inversiones, el mercado demuestra su interés de estar muy a favor de ir en esa dirección”.
Con estos avances, como resultado de una planificación sostenida y un diseño técnico coordinado desde EMESA, la provincia lidera el ranking en materia de parques solares, en un clima de negocios favorable que permitió atraer inversiones de gran escala. Sánchez Bandini agrega: “Mendoza aspira a estar en el top 3 en cantidad de usuarios-generadores dando más incentivos a que cada uno tenga su panel e inversor propios. En esas condiciones, hoy la cifra de beneficiarios llega a más de 1000. Sin embargo, la visión a futuro es lograr duplicarla. Para la construcción de viviendas, sumar un sistema hogareño de estas características ronda entre USD 4000 y 5000, monto que no es en sí significativo si pensamos en sus beneficios a mediano y largo plazo”.
Hacia el futuro y más allá
Cuando hablamos de energías renovables solemos pensar en un escenario envuelto de un aura de pulcritud descontaminada: paneles solares brillando en el desierto, turbinas eólicas girando con el viento o autos eléctricos circulando sin emisiones. Nuestro país cuenta hoy con 76 parques solares activos que agregan energía limpia al sistema. Una expansión que continúa aumentando todos los meses con inauguraciones de nuevos proyectos, ampliaciones o habilitaciones comerciales, tanto bajo el régimen RenovAr como en el mercado a término MATER. Los datos surgen del análisis de la base oficial de renovables de CAMMESA.
Sin embargo, detrás de estas tecnologías existe una realidad que suele ser menos visible: la extracción de minerales críticos, insumos fundamentales para la construcción de un futuro energético sostenible. Sobre el tema, la Agencia Internacional de Energía (IEA) destaca que la transición a energías limpias aumenta la demanda de minerales, ya que tecnologías como la solar y la eólica requieren significativamente más materiales (cobre, litio y tierras raras) que las plantas de combustibles fósiles. Por ejemplo, la primera requiere más de seis veces de estos recursos y la segunda hasta diez veces más que una de gas, debido a la necesidad de componentes específicos para sus infraestructuras.
En este contexto, a medida que Mendoza transita su senda de transformación energética, se enfrenta al mismo tiempo a este panorama sobre todo pensando en lo que viene. Sus reservas conocidas ubican a la cordillera como el principal reservorio a integrarse a la cadena de suministros. Por eso, la actividad minera también cumplirá un rol especial hacia una actividad capaz de transformar un recurso natural en una verdadera oportunidad de desarrollo sostenible y de crecimiento económico.
Por Eduardo Calabrese



