Córdoba avanza con una cartera de 80 obras de agua y saneamiento, que incluye acueductos, redes de distribución, colectores cloacales, plantas de tratamiento y sistemas de abastecimiento. El desafío combina seguridad hídrica, saneamiento, desarrollo productivo y adaptación al cambio climático, una agenda sobre la cual El Constructor estuvo presente para conocer de primera mano los avances de la provincia.
El agua y el saneamiento constituyen una de las bases menos visibles, pero más determinantes del desarrollo territorial. En Córdoba, la inversión en infraestructura hídrica y sanitaria se traduce actualmente en una cartera de 80 obras por USD 300 millones, de las cuales 39 ya fueron finalizadas, 38 se encuentran en ejecución y otras tres atraviesan procesos licitatorios. El volumen de infraestructura comprende 263 kilómetros de acueductos, 208 kilómetros de redes de distribución de agua potable, 135 kilómetros de redes colectoras cloacales, 113 kilómetros de colectores, 18 plantas de tratamiento, cuatro plantas potabilizadoras y 40 cisternas o tanques.
Pero detrás de las cifras existe un desafío mayor: garantizar el abastecimiento de agua, proteger las principales cuencas hídricas, acompañar el crecimiento urbano y productivo y preparar a la provincia para escenarios de mayor presión sobre los recursos naturales. A esto se suma el impacto que estas obras generan sobre la actividad de la construcción, el empleo, la industria proveedora y las economías regionales.
¿Cuáles son las obras estratégicas, qué impacto tienen sobre el territorio y qué capacidades demanda su ejecución? ¿Cómo se prepara Córdoba para enfrentar los efectos del cambio climático y qué aspectos de su planificación podrían replicarse en otras provincias? El Constructor dialogó con el arquitecto Luis Lumello sobre estos aspectos.
INVERSIÓN
Córdoba impulsa un plan de infraestructura hídrica y saneamiento. Desde CAMARCO, ¿cómo evalúan el nivel de inversión y el ritmo de ejecución de estas obras en la provincia?
Entre 2024 y 2026, hay identificadas 80 obras de agua y saneamiento por un monto conjunto de USD 300 millones. De ese total, 39 ya están finalizadas, por USD 80 millones; otras 38 están en ejecución, por USD 65 millones; y tres se encuentran en procesos licitatorios, por USD155 millones. Si lo miramos por tipo de obra, USD 235 millones corresponden a agua, USD 55 millones a cloacas y USD10 millones a obras mixtas de agua y cloacas.
En términos de infraestructura, este conjunto representa 263 kilómetros de acueductos, 208 kilómetros de redes de distribución de agua potable, 135 kilómetros de redes colectoras cloacales y 113 kilómetros de colectores. También incluye 18 plantas de tratamiento, cuatro plantas potabilizadoras y 40 cisternas o tanques.
¿Cuáles son hoy las principales obras hídricas y de saneamiento que considera estratégicas para Córdoba y qué impacto tendrán?
En Córdoba Capital y el área metropolitana, entre las principales obras de agua potable se encuentran la Refuncionalización Integral del Sistema de Agua Potable de Córdoba Capital – Primera Etapa, con una inversión de USD 88 millones, y el Acueducto Noroeste, por USD 67 millones. En materia de saneamiento, se destaca la ampliación de la Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales Bajo Grande, por USD 118 millones, y los colectores cloacales de Córdoba, con una inversión de USD 170 millones y 110 kilómetros de obra.
En agua potable, la refuncionalización del sistema de Córdoba Capital representa una de las intervenciones más importantes de las últimas décadas. Permitirá incrementar la capacidad de producción de la planta potabilizadora Los Molinos y garantizar un abastecimiento seguro para más de 1,5 millones de habitantes, acompañando el crecimiento demográfico y productivo del área metropolitana.
En materia de saneamiento, la ampliación de la Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales Bajo Grande, ya finalizada, es una de las obras de saneamiento más importantes del interior del país. Incrementó significativamente la capacidad de tratamiento de los efluentes de la ciudad de Córdoba y constituye una pieza fundamental para el saneamiento de la cuenca del río Suquía.
La planta puede tratar hasta 10.000 metros cúbicos de efluentes cloacales por hora y beneficiará a más de 1,5 millones de cordobeses, protegiendo el ambiente y los recursos naturales y creando nuevas fuentes de trabajo. Además, se convierte en la primera planta de cloacas del país que generará energía alternativa y renovable a partir de líquidos cloacales, lo que constituye un claro ejemplo de economía circular.
Estas inversiones se complementan con la ejecución de más de 110 kilómetros de colectores cloacales en la ciudad de Córdoba durante los últimos años, fortaleciendo la infraestructura sanitaria y ampliando la cobertura del servicio.
ACUEDUCTO INTERPROVINCIAL Y LA SEGURIDAD HÍDRICA
Entre los proyectos de mayor escala aparece el Acueducto Interprovincial Santa Fe–Córdoba. ¿Qué importancia tiene esta obra para la provincia?
El Acueducto Interprovincial Santa Fe–Córdoba constituye una de las obras estratégicas más importantes del país en materia de infraestructura hídrica. Se trata de un proyecto conjunto entre ambas provincias que permitirá incorporar una nueva fuente de abastecimiento de agua potable desde el río Paraná, a la altura de la ciudad de Coronda, fortaleciendo la seguridad hídrica regional y diversificando las fuentes de provisión frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
El proyecto completo contempla el abastecimiento de más de 80 localidades y beneficiará a más de 1,2 millones de habitantes. En una primera etapa, el acueducto llegará hasta la ciudad de San Francisco y posteriormente se extenderá hasta la ciudad de Córdoba, consolidando un sistema de abastecimiento de largo plazo para ambas provincias.
La primera etapa comprende el tramo Coronda–San Francisco, con la ejecución de 144 kilómetros de acueducto troncal y 345 kilómetros de ramales. Permitirá abastecer a 54 localidades, 33 de Santa Fe y 21 de Córdoba, y beneficiará aproximadamente a 410.000 habitantes.
La incorporación del sistema del río Paraná como fuente complementaria reforzará el esquema hídrico actual, aumentará la resiliencia ante sequías y garantizará el suministro de agua potable para el crecimiento poblacional, productivo e industrial de la región durante las próximas décadas.
¿Qué otras obras consideran estratégicas desde el punto de vista ambiental y territorial?
Córdoba está ejecutando y consolidando un conjunto de obras estratégicas que responden a dos grandes objetivos: proteger los recursos hídricos y garantizar el abastecimiento de agua potable y el saneamiento para acompañar el crecimiento futuro de la provincia.
En materia de redes cloacales, se destacan obras como los sistemas de Almafuerte, Santa Rosa de Calamuchita, Sierras Chicas, Cuenca Media de Punilla y Cuenca Sur, entre otros. Son proyectos estratégicos porque se desarrollan en localidades con fuerte crecimiento urbano y turístico, ubicadas en áreas de influencia de embalses y cuencas de gran importancia, como el lago San Roque, el Embalse Río Tercero y la cuenca del río Suquía. Su impacto trasciende la infraestructura. Permiten reducir la contaminación de los cursos de agua, mejorar la salud pública, preservar los ecosistemas y proteger las fuentes de agua que abastecen a gran parte de la provincia.
En conjunto, estas obras mejoran la calidad de vida, fortalecen la seguridad hídrica, protegen las cuencas y embalses, y preparan a Córdoba para responder a la demanda para los próximos años.
Más allá de garantizar los servicios, ¿qué beneficios generan estas obras para el desarrollo productivo y el crecimiento regional?
El agua y el saneamiento son condiciones de base para propiciar casi cualquier otro desarrollo. En materia de servicios cloacales, estas obras no solo mejoran la calidad de vida de la población, sino que también protegen las principales cuencas hídricas de la provincia, como las de los embalses San Roque, Embalse Río Tercero y la cuenca del Río Primero. Preservar estas fuentes de agua es fundamental para garantizar el abastecimiento futuro y sostener actividades productivas como la industria, el turismo y la producción agropecuaria, favoreciendo el crecimiento económico y el desarrollo sostenible de las distintas regiones.
Respecto al agua potable, las grandes obras de infraestructura incrementan la capacidad y la confiabilidad de los sistemas de abastecimiento, acompañando el crecimiento demográfico. Al mismo tiempo, diversifican las fuentes de provisión y fortalecen la resiliencia frente a los efectos del cambio climático, brindando mayor seguridad hídrica para las próximas décadas.
En el interior productivo, las obras de drenaje y sistematización de cuencas cumplen una función distinta pero igualmente estratégica: protegen campos, caminos rurales y plantas urbanas de anegamientos, que año a año generan pérdidas productivas importantes en el centro y sur de la provincia.
En conjunto, estas inversiones representan una política de desarrollo territorial. No solo garantizan servicios esenciales, sino que crean las condiciones para un crecimiento más equilibrado y sostenible en toda la provincia de Córdoba.
EMPLEO Y ACTIVIDAD
La infraestructura hídrica demanda muchos recursos. ¿Qué impacto tienen estas obras en la generación de empleo dentro del sector de la construcción?
Con 38 obras en ejecución, distribuidas en distintas regiones de la provincia. Obras con decenas de equipos de trabajo desarrollándose al mismo tiempo en localidades como Almafuerte, Achiras, Cruz del Eje, Santa Rosa de Calamuchita, Quilino, Río Cuarto y muchas otras. Esta distribución territorial genera empleo local en cada comunidad donde se ejecutan las obras. Entre ellos se encuentran electromecánicos, operadores de plantas de tratamiento, especialistas en perforaciones, topógrafos, ingenieros y técnicos.
En términos económicos, ¿qué efecto multiplicador tienen las inversiones sobre las empresas constructoras, la cadena de proveedores y las economías regionales?
La magnitud de ese impacto puede observarse en la cartera de obras ejecutadas, en ejecución y en licitación entre 2024 y 2026, que comprende 263 kilómetros de acueductos, 208 kilómetros de redes de distribución de agua potable, 135 kilómetros de redes colectoras cloacales, 113 kilómetros de colectores, 18 plantas de tratamiento, cuatro plantas potabilizadoras y 40 cisternas o tanques. Cada uno de estos componentes moviliza diferentes sectores productivos: fabricantes de cañerías y accesorios, industrias del hormigón y del acero, proveedores de bombas y equipamiento electromecánico, empresas de automatización, laboratorios, transportistas, alquiler de maquinaria, servicios de ingeniería y numerosos proveedores locales.
Las obras hídricas suelen ser complejas. ¿Qué desafíos enfrentan las constructoras para ejecutarlas y qué capacidades exige el sector en Córdoba?
El principal desafío es que cada obra presenta condiciones técnicas muy diferentes según el territorio donde se desarrolla. Córdoba tiene una geografía muy diversa y eso exige soluciones de ingeniería específicas para cada región. No es lo mismo ejecutar una red colectora cloacal en las pendientes de Punilla que construir un acueducto de decenas de kilómetros en el norte provincial, donde la escasez del recurso hídrico obliga a realizar perforaciones profundas y sistemas de conducción de gran extensión.
A esto se suma la complejidad de la infraestructura sanitaria, en su mayoría subterránea o de alta precisión: colectores con pendientes exigentes, estaciones de bombeo electromecánicas y plantas con procesos químicos, eléctricos y de automatización. Esto exige ingeniería especializada, mano de obra calificada y empresas de capacidad técnica probada. Además, al intervenir en ciudades consolidadas, el desafío es construir sin alterar los servicios ni la vida cotidiana, lo que requiere una coordinación constante con municipios, tránsito y otros prestadores de redes.
¿Cómo evoluciona la incorporación de tecnologías, materiales y metodologías constructivas en este tipo de obras?
La Provincia impulsa el Plan Córdoba BIM 2030, una iniciativa estratégica para incorporar la metodología Building Information Modeling (BIM) en la gestión de la obra pública. Esta herramienta permite desarrollar modelos digitales inteligentes que integran en un único entorno toda la información del proyecto, facilitando la planificación, el diseño, la construcción, el control de avances y el mantenimiento de la infraestructura durante todo su ciclo de vida. La adopción de BIM permitirá mejorar la calidad de los proyectos y posicionar a Córdoba como un modelo de innovación tecnológica en Latinoamérica.
INFRAESTRUCTURA QUE NO SE VE
Muchas de estas obras no son visibles para el ciudadano por permanecer bajo tierra o en predios restringidos. ¿Cómo se explica el impacto real que tienen en la salud, el ambiente y la calidad de vida?
Es importante definir qué entendemos por “las obras que no se ven”. Son aquellas que, una vez finalizadas, permanecen fuera de la vista porque están bajo tierra o emplazadas en predios de acceso restringido. Sin embargo, lejos de ser invisibles en sus efectos, tienen un enorme impacto en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo de las comunidades y las regiones. Son obras que impulsan el crecimiento, mejoran la salud pública y el bienestar, fortalecen el desarrollo urbano, protegen el ambiente y, durante su ejecución, generan un importante efecto multiplicador en la economía a través de la creación de empleo directo e indirecto.
Suele decirse que cuando un país funciona bien y de manera ordenada es porque la infraestructura ya fue hecha y opera de forma invisible. Es el concepto que debe guiarnos. El verdadero éxito de estas obras es que la gente no tenga que pensar en ellas porque funcionan: abrir una canilla y tener agua potable o que los efluentes se tratan correctamente y la comunidad deja de sufrir problemas de abastecimiento, demuestra una infraestructura que cumple su función, aunque permanezca oculta. Esto se nota sobre todo en obras de menor o mayor escala que transforman una comunidad: una nueva perforación o cisterna en un pueblo hace que una familia deje de depender de un camión cisterna y pase a contar con agua potable todos los días. Es un cambio profundo en las condiciones de vida, la salud y las oportunidades de desarrollo.
Desde lo sanitario, el agua segura y las cloacas enfermedades hídricas, mejoran la higiene y evitan la contaminación de las fuentes de agua al no verter efluentes sin tratar en ríos o embalses.
En materia ambiental, son obras estratégicas para reservar las cuencas de la provincia. Ampliar las redes cloacales y el tratamiento de efluentes protege la calidad del agua en sistemas como el San Roque, Embalse Río Tercero, Los Molinos o el río Surquía, claves para el consumo, la producción y el turismo. Además, una buena planificación reduce pérdidas, diversifica fuentes y fortalece la resiliencia ante sequías y cambio climático.
Pensando a futuro, ¿cuáles deberían ser las prioridades de Córdoba en materia de infraestructura hídrica para acompañar el crecimiento provincial?
Córdoba cuenta con una planificación estratégica para acompañar su crecimiento en las próximas décadas, basada en tres grandes ejes de infraestructura hídrica: el Plan de Acueductos Troncales, el Plan de Saneamiento Cloacal y el Plan de Agua y Desagües Cloacales del Área Metropolitana de Córdoba. A futuro, el desafío será complementar estas inversiones con infraestructura cada vez más resiliente al cambio climático, incorporando tecnologías de monitoreo y automatización, eficiencia energética y reutilización de aguas tratadas.
El objetivo es responder a la demanda actual, asegurando la disponibilidad y la calidad del recurso hídrico para las próximas generaciones, protegiendo al mismo tiempo las cuencas que abastecen a la provincia.
Desde su rol como vicepresidente de CAMARCO provincial y nacional, ¿qué aspectos del modelo cordobés de infraestructura podrían replicarse en otras provincias?
Uno de los aspectos más replicables del modelo cordobés de infraestructura es la planificación basada en una cartera de obras diversificada y escalonada, que combina grandes proyectos estructurales con decenas de intervenciones puntuales en localidades de menor escala, ejecutadas de manera simultánea. Esta lógica permite evitar dos errores frecuentes: concentrar toda la inversión en la capital o priorizar únicamente una obra emblemática en desmedro de las necesidades del resto del territorio.
Además, este plan responde a las demandas actuales y se anticipa a las futuras. Esta visión de largo plazo le permite a la Provincia contar con proyectos ya definidos y acceder a financiamiento a bajo costo y con largos plazos de repago, logrando un avance sostenido que podría replicarse en todo el país.
Frente a sequías prolongadas y eventos extremos por el cambio climático, ¿cómo deben adaptarse las futuras obras en Córdoba?
Frente al cambio climático, adaptar la infraestructura hídrica requiere diversificar fuentes, interconectar sistemas, aumentar el almacenamiento y conducción, reducir pérdidas y monitorear en tiempo real. El Plan de Acueductos Troncales y las obras estratégicas de abastecimiento apuntan justamente a fortalecer la seguridad hídrica de las distintas regiones de la provincia.
Gran parte de la inversión en agua potable de los últimos años se concentra en el norte árido de la provincia como en Cruz del Eje, Quilino, San José de las Salinas, Río Seco, Sobremonte con nuevas perforaciones, acueductos y refuerzos de red pensados para asegurar el abastecimiento en una región estructuralmente más expuesta a la escasez hídrica. En esta misma línea, el Acueducto Interprovincial Santa Fe–Córdoba representa una obra estratégica de adaptación climática, permitiendo incorporar una nueva fuente de abastecimiento desde el río Paraná, diversificando el sistema actual y reduciendo la dependencia de fuentes más vulnerables frente a períodos prolongados de sequía. Esto fortalecerá la seguridad hídrica de la región centro de la provincia.



