El Constructor dialogó con Juan Ignacio Serrot, gerente general de Metrar Group, sobre la estrategia de especialización en perfiles de aluminio industriales, la apuesta sostenida por la innovación tecnológica, el desarrollo de soluciones a medida para la industria y la construcción, y los desafíos de competir en un mercado cada vez más exigente y abierto.
¿Cómo definiría hoy a Metrar dentro del mercado argentino de perfiles de aluminio y qué rasgos considera que la diferencian de otras empresas del sector?
En Metrar nos dedicamos exclusivamente a la fabricación de perfiles de aluminio para uso industrial. El 100 % de nuestro volumen productivo está orientado a estructuras y aplicaciones industriales, y no participamos del mercado de perfilería para carpintería.
Cuando hablamos de “cliente industrial”, nos referimos específicamente a aquel que no compra perfiles destinados a carpintería tradicional, sino soluciones técnicas diseñadas para procesos productivos, estructuras, maquinaria y aplicaciones industriales específicas.
Este enfoque nos diferencia claramente del resto de las extrusoras del país. La gran mayoría de las empresas del sector trabaja con un modelo mixto: aproximadamente un 80 % de su producción está orientada a carpintería de aluminio y solo un 20 % al mercado industrial. En nuestro caso, la especialización es total.
Gracias a esta decisión estratégica de foco absoluto, hemos desarrollado un profundo know-how técnico, una propuesta de valor clara y una estructura productiva alineada 100 % a las necesidades del cliente industrial. Como resultado, hemos crecido de manera sostenida en este segmento y hoy podemos afirmar que Metrar es una de las empresas más relevantes del país en la fabricación de perfiles de aluminio industriales.
¿Qué cambios observa en la demanda de perfiles de aluminio en los últimos años y cómo se está adaptando la empresa a las nuevas necesidades de la construcción?
En los últimos años observamos un cambio muy claro en la demanda dentro del mercado del aluminio, un fenómeno que no es exclusivo de nuestro sector, sino que atraviesa a la mayoría de las industrias. El cliente se ha vuelto cada vez más exigente, no solo en términos de calidad del producto, sino —y principalmente— en el nivel de servicio, la capacidad de respuesta y el valor agregado.
Si bien no fabricamos perfiles de aluminio para carpintería, esto no significa que estemos fuera del mercado de la construcción. Por el contrario, desarrollamos líneas exclusivas para clientes propios vinculados directamente con la construcción y abastecemos a numerosas industrias que, sin fabricar carpintería, producen sistemas, componentes o soluciones que se integran de manera directa o indirecta a obras y proyectos constructivos.
Aclarado este punto, la adaptación de la empresa a las nuevas necesidades del mercado se dio a través de una fuerte especialización y una clara decisión de agregar valor más allá de la extrusión. Manteniendo un estándar de materia prima de excelencia (ALUAR), avanzamos progresivamente en la cadena vertical de producción.
Hoy, además de la fabricación del perfil, ofrecemos —según el caso y la necesidad del cliente— servicios complementarios como tratamientos y terminaciones especiales, pintura, símil madera, mecanizados, cortes a medida y trabajos de CNC. Esta evolución nos permitió atender nichos específicos dentro de la industria, ofrecer soluciones más completas y diferenciadas, y responder a un mercado que valora cada vez más a los proveedores capaces de integrar producto, servicio y confiabilidad en una misma propuesta.
La empresa trabaja con soluciones personalizadas y desarrollo de matrices propias. ¿Qué rol juega la innovación en su estrategia de crecimiento?
La innovación cumple un rol central en la estrategia de crecimiento de la empresa. No es un concepto accesorio, sino uno de los pilares que nos permitió diferenciarnos claramente de la competencia, incluso frente a compañías de gran prestigio y mayor escala, tanto a nivel nacional como internacional.
Esta innovación se manifiesta en dos dimensiones complementarias. Por un lado, en lo que podríamos llamar la innovación “soft”, vinculada a sistemas, procesos y servicios. A lo largo de los últimos años desarrollamos y evolucionamos nuestro propio sistema de gestión y seguimiento de pedidos y matrices exclusivas. Lo que comenzó como una herramienta sencilla fue creciendo hasta convertirse en una plataforma robusta que hoy le permite al cliente acceder a información histórica y estadística de sus pedidos, gestionar sus matrices propias y realizar pedidos de manera online. Este desarrollo nos permitió dar un salto muy importante en términos de transparencia, eficiencia operativa y experiencia del cliente.
Por otro lado, la innovación también está fuertemente presente en el plano técnico e industrial. Contamos con un equipo de diseñadores industriales que trabaja en proyectos específicos, analizando sistemas constructivos y aplicaciones concretas dentro de distintos segmentos de la industria. A partir de ese análisis, buscamos desarrollar soluciones más eficientes: perfiles más resistentes, más livianos y con mejor aprovechamiento del material.
Estos desarrollos no se realizan de manera aislada ni pensados para un único cliente, sino que muchas veces se traducen en soluciones y catálogos específicos para sectores completos, aportando valor a toda una cadena productiva. Es un trabajo complejo, que requiere colaboración estrecha con nuestros clientes y una apertura mutua para repensar sistemas existentes, pero es precisamente ese trabajo conjunto el que genera mejoras reales y sostenibles.
Mirando el recorrido realizado y la evolución de la empresa en el tiempo, estamos convencidos de que esta apuesta sostenida por la innovación ha sido y seguirá siendo uno de los principales factores de creación de valor y crecimiento a largo plazo.
El aluminio es un material 100% reciclable y de larga vida útil. ¿Qué importancia le da la empresa a la sustentabilidad y cómo se refleja en sus procesos productivos y decisiones comerciales?
La sustentabilidad es un eje relevante dentro de nuestra visión de largo plazo, y la abordamos de manera responsable y coherente con el tipo de producto, los estándares de calidad que manejamos y el perfil de nuestros clientes.
Por una decisión estratégica de negocio, en Metrar trabajamos exclusivamente con aluminio primario (materia prima virgen proveniente de Aluar). Esta elección está directamente vinculada a los niveles de calidad, trazabilidad y performance mecánica que exige el mercado industrial al que abastecemos. Para el tipo de aplicaciones estructurales y técnicas que desarrollamos, partir de aluminio primario es una condición necesaria para garantizar consistencia, confiabilidad y cumplimiento de especificaciones.
Esto no implica una negación del concepto de economía circular, sino una integración responsable dentro de la cadena. Si bien no reincorporamos scrap propio ni de clientes directamente a nuestro proceso productivo, todo el scrap generado en nuestra operación es canalizado hacia la industria de reciclaje, donde vuelve a ingresar a procesos de fundición en empresas especializadas. De esta manera, el aluminio extiende su vida útil y vuelve al sistema productivo sin perder sus propiedades principales.
¿Cómo trabajan con arquitectos, constructores y carpinterías para promover el uso de perfiles de aluminio en proyectos residenciales, comerciales o industriales?
Trabajamos desde hace varios años en el desarrollo de vínculos directos con arquitectos, constructores, desarrolladores y actores clave de la construcción, entendiendo que la adopción del aluminio en proyectos comienza mucho antes de la etapa productiva.
Participamos activamente en ferias sectoriales y en eventos específicos del rubro, tanto como expositores como organizadores. En particular, impulsamos espacios de intercambio profesional, como mesas redondas de escala reducida con arquitectos, constructores y desarrolladores, donde se analizan temáticas concretas vinculadas a sistemas constructivos y soluciones en aluminio. Un ejemplo de esto fueron las mesas sobre fachadas realizadas el año pasado, con referentes reconocidos del mercado.
Un eje especialmente relevante para la empresa es el vínculo con el ámbito académico. Desde Metrar trabajamos de forma sostenida con universidades públicas y privadas, y en particular con la Universidad de Palermo, desarrollando proyectos académicos basados en problemáticas reales de clientes industriales. Los estudiantes trabajan sobre casos concretos y proponen soluciones aplicables, lo que genera valor tanto para la formación profesional como para las empresas involucradas.
En esta misma línea, en 2026 lanzamos la cuarta edición del Concurso de Diseño en Aluminio METRAR, en conjunto con la Universidad de Palermo. Se trata de uno de los concursos de diseño vinculados al aluminio con mayor continuidad en la Argentina, con categorías para estudiantes y profesionales y un jurado de primer nivel. Esta iniciativa no solo promueve el uso del aluminio y la innovación, sino que también nos ha permitido generar relaciones de largo plazo, incorporar talento joven a la empresa y posicionarnos como un referente técnico y conceptual dentro del sector.
Pensando en sistemas de cerramientos, fachadas o estructuras livianas, ¿la empresa evalúa participar como proveedora en obras públicas o proyectos institucionales? ¿Qué condiciones considera clave para ese tipo de participación?
La empresa no se cierra a ninguna alternativa ni a ningún tipo de proyecto. A lo largo de su trayectoria, hemos evaluado y participado en distintos tipos de iniciativas, incluyendo proyectos vinculados al sector público, tanto a nivel nacional como provincial o municipal.
Dicho esto, la experiencia indica que las obras públicas suelen implicar mayores niveles de complejidad administrativa, tiempos más largos de decisión y condiciones que, en muchos casos, no siempre se alinean con nuestra estructura operativa ni con los estándares comerciales y técnicos que manejamos.
En cambio, en proyectos institucionales o de gran escala donde participa una empresa privada como desarrollador, contratista o compradora directa de los perfiles, estamos plenamente abiertos a intervenir como proveedores. En este tipo de obras encontramos mayor previsibilidad, mejor coordinación técnica y una dinámica de trabajo más compatible con nuestro modelo de negocio.
La correcta selección y uso de perfiles es fundamental en la obra. ¿Qué importancia le da la empresa a la capacitación técnica, tanto de su equipo interno como de clientes y profesionales del sector?
La capacitación técnica es un aspecto central para la empresa, tanto hacia adentro como hacia afuera. Y esto parte de una convicción muy clara: si bien el aluminio es un material ampliamente conocido por sus beneficios generales —como su bajo peso, resistencia y durabilidad—, en muchos casos existe un conocimiento parcial o incompleto sobre su correcto uso en obra e industria.
En nuestra experiencia, según el tipo de actor involucrado suele conocerse el “concepto general” del aluminio, pero no siempre se profundiza en aspectos clave como las distintas aleaciones, los tratamientos térmicos, los procesos de templado, o las diferentes terminaciones y acabados posibles. Estas variables son determinantes para el desempeño final del perfil y su correcta aplicación.
Por ese motivo, cuando nos involucramos en un proyecto, el primer paso es comprender en profundidad el uso real que va a tener el perfil: cuál será su función, qué cargas va a soportar, en qué entorno va a trabajar y qué nivel de exigencia tendrá. Esa información es crítica para poder recomendar la aleación, el diseño y la terminación adecuados, y es aún más relevante cuando se trata del desarrollo de una matriz específica.
¿Cuáles cree que serán los principales desafíos y oportunidades para Metrar en los próximos años dentro del mercado de la construcción y la industria?
Los principales desafíos para los próximos años no son exclusivos de Metrar, sino que atraviesan a toda la industria nacional. El contexto actual obliga a adaptarse a un mercado mucho más abierto, con menor nivel de protección y una creciente convivencia con productos importados, tanto perfiles como productos terminados.
Esto plantea un escenario de competencia más exigente, que en sí mismo es positivo, ya que obliga a ser más eficientes, innovadores y profesionales. Sin embargo, existe un desafío estructural que afecta al industrial argentino en general: competir en precio con países como China es extremadamente complejo, no solo por diferencias tecnológicas, sino principalmente por el nivel de subsidios a las materias primas y los menores costos laborales. A esto se suma, en Argentina, un alto costo laboral medido en dólares y una presión impositiva que reduce fuertemente la competitividad no solo con China, sino con nuestros países vecinos.
Frente a este escenario, la estrategia de Metrar ha sido clara y sostenida: invertir de manera constante en tecnología, automatización, maquinaria y desarrollo de sistemas propios. En los últimos años incorporamos tecnología de forma continua, con una visión de largo plazo orientada a mejorar eficiencia, calidad y capacidad de respuesta.
En términos de oportunidades, vemos un enorme potencial tanto en el mercado de la construcción como en el industrial. El desafío está en saber capturarlo, difundiendo de manera técnica y práctica las ventajas del aluminio y promoviendo su correcta aplicación desde las etapas iniciales de diseño. Por eso damos tanta importancia al vínculo con universidades y a la formación, entendiendo que el desarrollo del mercado es un proceso de largo plazo.
Nuestra visión es clara: no buscamos resultados de corto plazo ni decisiones orientadas únicamente a la rentabilidad inmediata. Apostamos a construir capacidades, relaciones y proyectos sostenibles en el tiempo, invirtiendo con una mirada estratégica y de largo plazo, que es la forma en la que entendemos el crecimiento genuino y la competitividad real.




