Serman & Asociados desarrolló el Estudio de Impacto Ambiental de la Línea F de Subterráneos de Buenos Aires, un proyecto estratégico para la movilidad urbana que plantea importantes desafíos de gestión ambiental y social durante su construcción.
La ampliación de la red de subterráneos constituye una herramienta fundamental para mejorar la conectividad de la Ciudad de Buenos Aires, fortalecer la integración del transporte público y avanzar hacia una movilidad más eficiente y sustentable. En este contexto, la Línea F – Sistema Integrado de Movilidad representa una obra de gran relevancia para el futuro de la Ciudad, al incorporar una nueva conexión transversal que vinculará distintos barrios y permitirá realizar combinaciones con las líneas existentes y los principales nodos ferroviarios.
El proyecto, promovido por la Subsecretaría de Proyectos y Obras, dependiente del Ministerio de Movilidad e Infraestructura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (GCBA), contempla aproximadamente 11 kilómetros de extensión y 12 estaciones, atravesando sectores urbanos de elevada densidad poblacional, intensa actividad comercial e institucional y una compleja infraestructura de transporte y servicios. En este escenario, la construcción de una nueva línea subterránea supone desafíos que exceden los propios de la ingeniería: requiere comprender las características del territorio, anticipar las posibles afectaciones sobre el entorno y establecer medidas que permitan compatibilizar el desarrollo de la obra con el funcionamiento cotidiano de la Ciudad.
En este marco, Serman & Asociados S.A. tuvo a su cargo la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), con el abordaje técnico requerido para un proyecto categorizado como de Relevante Efecto, en cumplimiento de la Ley N.º 123 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su normativa reglamentaria, que establece el régimen de evaluación de impacto ambiental. El estudio fue sometido a Audiencia Pública y el proyecto ya obtuvo el Certificado de Aptitud Ambiental.
Asimismo, la consultora desarrolló los estudios asociados a la evaluación de sitios potencialmente contaminados, de acuerdo con el procedimiento establecido por la Resolución N.º 227-GCABA-APRA/23, obteniendo la correspondiente Constancia de No Necesidad de Recomposición Ambiental (CNNRA).
DESAFÍOS AMBIENTALES Y SOCIALES EN LA CIUDAD CONSOLIDADA
Construir una infraestructura de la magnitud de la Línea F en el área central de Buenos Aires representa un desafío que va mucho más allá de la obra subterránea. Se trata de un entorno urbano con alta densidad de ocupación, riqueza histórica, arqueológica y arquitectónica, intensa actividad comercial e institucional, una red de transporte compleja e infraestructura de servicios esenciales que deben continuar funcionando durante la construcción. En este contexto, planificar la obra requiere comprender cómo se relacionan las tareas constructivas con la vida cotidiana de la Ciudad y anticipar sus posibles efectos sobre el ambiente y la comunidad.
La tecnología de tunelería con máquinas TBM-EPB ha revolucionado en las últimas décadas este tipo de desarrollos, al limitar significativamente las intervenciones en superficie para la construcción de túneles. Para la Línea F se prevén dos túneles paralelos, de aproximadamente 6 m de diámetro y 11 km de extensión. Las principales operaciones en superficie se concentrará en un único punto en la zona de Barracas, desde donde se retirará el suelo excavado e ingresarán las dovelas para conformar los anillos de los túneles, así como la infraestructura ferroviaria que se instalará posteriormente. Esta modalidad permite reducir las afectaciones sobre la circulación y las molestias a la población a lo largo de la traza. No obstante, la magnitud de la obra y las características del área de intervención requieren estudios específicos para dimensionar los impactos potenciales y proponer las medidas de gestión adecuadas.
En este sentido, el proyecto prevé la extracción de aproximadamente 1.100.000 m³ de suelo, cuyo manejo constituye uno de los principales aspectos de la gestión ambiental de la obra. Para conocer las condiciones ambientales de ese material, Serman realizó estudios específicos, en el marco de la normativa vigente, que incluyeron la identificación de sitios potencialmente contaminados, la instalación de freatímetros, la toma de muestras de suelo y agua subterránea y el análisis de laboratorio de las muestras obtenidas. Además de obtener el permiso correspondiente ante APrA, se incluyó en el EIA un procedimiento para caracterizar el suelo durante la obra, determinar su manejo según sus condiciones ambientales y asegurar la trazabilidad hasta su destino final.
La evaluación también incluyó un estudio de impacto sobre la circulación y la movilidad urbana, que analizó entre otros aspectos la incidencia del tránsito pesado asociado al retiro del suelo excavado hasta los sitios de disposición final alternativos. A partir de este análisis, Serman identificó recorridos específicos para los camiones, proponiendo una gestión de la logística y organización de la circulación para minimizar las interferencias con el tránsito habitual.
Las diferencias entre los métodos constructivos para las estaciones también se reflejan en las afectaciones sobre el entorno urbano. Mientras que las estaciones ejecutadas mediante el método Cut & Cover (Brandsen, Constitución y Congreso) requieren intervenciones más extensas en superficie, las estaciones a ser construidas en caverna (metodología NATM, resto de estaciones) permiten concentrar las intervenciones superficiales en áreas más acotadas. Esta diferencia resulta relevante para la evaluación de los impactos y la definición de las medidas de gestión ambiental y social.
El análisis de la movilidad durante la construcción incluyó la evaluación de distintos escenarios de obra y, para sectores específicos, simulaciones de tránsito que permitieron identificar situaciones críticas y analizar alternativas de mitigación. En particular, se estudiaron las restricciones asociadas a las estaciones ejecutadas mediante el método Cut & Cover, considerando su incidencia sobre la circulación vehicular, el transporte público y los desplazamientos peatonales.
A partir de estos análisis, se propusieron medidas para reducir las afectaciones sobre la movilidad, incluyendo alternativas de ejecución por etapas, reorganización de recorridos y paradas de transporte público, desvíos vehiculares y adecuación de circuitos peatonales y ciclovías. Estas medidas se integraron al Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS), a través del Programa de Circulación y sus subprogramas de Gestión de la Movilidad Ciudadana, Gestión de la Logística de la Obra y Monitoreo de Movilidad y Gobernanza Adaptativa, junto con acciones de coordinación institucional y comunicación anticipada a la comunidad.
Otro aspecto relevante fue la evaluación del ruido y las vibraciones, por su incidencia potencial sobre la población y las edificaciones próximas a la traza, previendo el cumplimiento de la normativa en la materia. Para el ruido, se llevaron a cabo mediciones para la conformación de una línea de base acústica y luego se realizaron simulaciones acústicas mediante modelos tridimensionales (software iNoise), para estimar los niveles sonoros durante la construcción de estaciones. Los resultados permitieron identificar sectores donde podrían superarse los límites admisibles durante la obra y definir la necesidad de medidas de mitigación, especialmente para las tareas de demolición. En paralelo, se evaluaron las vibraciones que podrían generarse durante la construcción de los túneles y de las estaciones, así como durante la futura operación de la línea. El análisis consideró su propagación a través del suelo y los posibles efectos sobre las personas y las estructuras cercanas, identificando situaciones puntuales que requieren medidas preventivas y seguimiento. Estos estudios aportaron criterios para definir medidas de prevención, mitigación y control acordes con las características de la obra y su entorno urbano.
La evaluación se complementó con análisis específicos de distintas temáticas y de sus interrelaciones, mediante metodologías de evaluación ambiental probadas. Se abordaron especialmente los componentes de mayor sensibilidad del área de influencia, entre ellos, además de los ya mencionados, los usos del suelo, la movilidad urbana, el arbolado, los espacios verdes y el patrimonio arqueológico.
La propuesta de gestión ambiental y social se estructuró a partir de los resultados de los estudios y de la evaluación de impactos, definiendo medidas específicas para cada uno de acuerdo con la jerarquía de mitigación. Estas medidas se integran en el Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS), una herramienta que permitirá acompañar la construcción mediante una gestión planificada, adaptativa y sostenida en el tiempo, orientada a compatibilizar las necesidades de la infraestructura con la protección del entorno urbano y la calidad de vida de la comunidad, contribuyendo así a la sustentabilidad ambiental y social de la obra.
EXPERIENCIA Y CONOCIMIENTO AL SERVICIO
La experiencia previa de Serman & Asociados en proyectos de infraestructura asociados a la movilidad, el transporte y las obras subterráneas en entornos urbanos constituyó un antecedente significativo para este trabajo. Entre ellos se destacan, en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del Soterramiento de la Línea Sarmiento, el EIA del Túnel Aliviador del Arroyo Medrano y el del Colector Baja Costanera, todos con utilización proyectada de tecnología TBM. Estos antecedentes aportaron experiencia en el desarrollo de estudios específicos y conocimientos relevantes para evaluar los impactos de una obra subterránea compleja en un entorno urbano consolidado.
A su vez, Serman conformó y coordinó un equipo interdisciplinario integrado por profesionales de ingeniería ambiental, ingeniería civil especializados en tránsito y transporte, ingeniería estructural y en sonido, física; profesionales del campo de la geología e hidrogeología, biología e ingeniería forestal y gestión ambiental; especialistas en derecho ambiental, sociología y antropología; en geografía con especialización en sistemas de información geográfica (GIS), y expertos en arqueología y paleontología.
La participación de especialistas con conocimiento del área de estudio y experiencia en evaluaciones ambientales de esta naturaleza, articulada con la trayectoria de Serman en la evaluación e interpretación multidisciplinaria de impactos, permitió integrar las distintas perspectivas técnicas, reconocer las particularidades del entorno e identificar los potenciales impactos y condicionantes ambientales y sociales asociados a la construcción. Sobre esta base, se definieron medidas de prevención, mitigación y gestión adaptadas a las características de la obra y su entorno.
Los estudios desarrollados para el proyecto de la Línea F reafirman el compromiso de Serman & Asociados con el desarrollo de infraestructura estratégica, integrando conocimiento técnico, experiencia interdisciplinaria y una mirada ambiental orientada a una planificación responsable.
La evaluación ambiental y social constituye una herramienta clave para acompañar este tipo de iniciativas: permite anticipar los desafíos de la construcción, mejorar la planificación de las medidas de gestión y contribuir a que los beneficios esperados de una nueva infraestructura de movilidad se alcancen considerando las particularidades del territorio y la calidad de vida de quienes lo habitan.
ARTÍCULO ELABORADO POR EL LÍDER DEL ÁREA DE AMBIENTE – SERMAN & ASOCIADOS



