Tras dos años en caída con cierre de empresas, la industria de la construcción empieza a ver luz al final del túnel en Entre Ríos. Aparece el financiamiento y se reflotan los planes de infraestructura y el impulso a la vivienda.
Fonoaudióloga de profesión, pero con más de un cuarto de siglo trabajando en la actividad de la construcción en la empresa familiar, Laura Hereñú, dibuja prácticamente una hoja de ruta de lo que necesita el sector en la provincia de Entre Ríos, donde encabeza la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción.
La actividad viene de dos años muy complicados, en el que cayeron 20 empresas y ahora la perspectiva está mejor. ¿A qué responde este cambio?
Tiene que ver con el plan provincial. Al empresario con que haya una perspectiva y un mediano orden, ya le cambia un poco el panorama.
Pero esa perspectiva ¿con qué tiene que ver?
Con las obras de financiamiento BID más que nada. Esas obras están saliendo, también algunas pequeñas obras en los municipios, que hace que las empresas se puedan sostener en cada localidad con alguna obra que le permita la sobrevida de la estructura. Algunas quizás están a una capacidad del 30% o 40% de actividad. Las empresas viales, que siempre han hecho obras contundentes acá en la provincia, hoy están haciendo bacheo, no están trabajando a full de su capacidad, están sobreviviendo.
¿Cómo impacta la economía en esta perspectiva? La inflación tendió a bajar, aunque todavía está alta, la tasa de interés está bajando. ¿Son motores del cambio de expectativas?
Es la baja de la tasa y la posibilidad de empezar a pensar otros escenarios. Creemos que aún debe bajar más, porque para acceder, por ejemplo, a algo que movilizaría mucho la construcción, que es la vivienda y el crédito hipotecario, hoy, si no baja la tasa y no se flexibilizan un poco las condiciones de los créditos para que las personas puedan acceder a esos créditos, difícilmente se pueda reactivar.
Habría que pensar quizás en algo mixto, donde el Estado pueda financiar algunos puntos de tasa, que nosotros podamos salir con alguna garantía de la provincia y, por ejemplo, las infraestructuras las hagan las empresas o éstas tomen el crédito y el riesgo, y que la provincia financie la tasa de algunos créditos a través del banco provincial. La idea es que eso permita reactivar un sector privado, pero con algún incentivo público, vía el financiamiento de la tasa.
Lo del subsidio de tasas, por ahí para la provincia podría llegar a ser, pero la Nación, no tiene ese perfil.
No, la Nación no tiene el perfil y, además, en algunos créditos que han salido a través del Banco Nación, uno ve que están orientados a localidades con ingresos que no son los que tenemos en el interior del país. Como parte de la Mesa Ejecutiva de Camarco viajo bastante, estuvimos en Catamarca, en Posadas. Hemos acompañado en otras provincias también algunas gestiones y, hablando con los gobernadores, dicen lo mismo. Estos créditos que por ahí están armados en un esquema más para Capital Federal, ni siquiera Buenos Aires, cuando uno va a Catamarca o va a Posadas, donde el nivel de ingreso de un trabajador ronda el millón de pesos o millón doscientos como mucho, con dos sueldos no llegas a cubrir la exigencia de un crédito.
¿Habría que flexibilizar las condiciones para que puedan entrar con menos ingreso o con plazo más largo?
Exactamente, o con algún terreno inicial, o que te podamos acompañar de alguna manera. En la provincia se avanzó con los créditos Nido (programa del Gobierno de Santa Fe, en colaboración con el Banco Municipal de Rosario), se armó un esquema para salir con el Banco de la Provincia de Entre Ríos y quizás alguna tasa, y le estamos pidiendo a la provincia que trate de negociar para que esta parte privada se motorice.
Hoy tenemos en cartera crédito hipotecario del Banco Nación, que son créditos bastante rígidos en cuanto a las exigencias que tienen. En la provincia, una de las cosas que hemos pedido y estamos tratando de trabajar con la gestión política es que haya algún mínimo subsidio de tasa, para incentivar iniciativas privadas y que la gente pueda llegar a su casa.
¿La vivienda nueva está parada?
Lo que está pasando es que con los precios actuales del metro cuadrado la vivienda nueva termina compitiendo y siendo mucho más cara que un metro cuadrado usado. Entonces, cuando se consigue el crédito hipotecario, se termina comprando el stock de vivienda que hay en cantidad y no vivienda nueva.
Moviliza al sector inmobiliario, pero con el usado y no con construcción nueva.
Sí, y eso creo que también tiene un impacto, no solo en el sector de la construcción propiamente dicho, con el que movemos un montón de áreas de la producción, sino también con el sector industrial que fabrica acá en Argentina o hasta el sector importador de insumos para la construcción, que hoy también está totalmente frenado.
¿Cómo son los créditos Nido?
Son créditos que salieron en Santa Fe, a través del Banco Ciudad de Santa Fe, que anduvieron muy bien para préstamos hipotecarios. La idea en la provincia es armar algún esquema similar. Los esquemas provinciales son los que finalmente van a terminar de funcionar.
Soy una convencida de que hoy la mayor fuerza que uno tiene que hacer desde la Delegación es a nivel provincial, acompañando los gobiernos provinciales y también los gobiernos municipales, que muchas veces tienen algunos fondos y no tienen los equipos técnicos para poder hacer las obras necesarias para desarrollar el potencial de alguna localidad.
O sea, más que apalancarse en la Nación, hacerlo en las provincias.
Eso es fundamental. Este quiebre que hubo a nivel nacional, necesariamente nos invita a reordenar, desarmar un poco las estructuras que tenemos en la provincia y ordenarlas de otra manera, donde se empieza a ver si realmente los esquemas que hoy se tienen en materia de obra pública, estoy hablando de recursos humanos, de gestión de los departamentos de Vialidad, las direcciones de Arquitectura en el resto de las provincias tienen una lógica o hay que modificarlo y pensar en otro tipo de adaptación para ese personal.
Si desde el IAPV está pensando, como un espacio donde se puede armar una iniciativa público-privada para dar crédito a un usuario final, quizás la lógica de existir de esa entidad debería ser distinta. Eso no quiere decir que no existan para proyectar los espacios urbanos, para proyectar y organizar el suelo urbano de toda la provincia, pero quizás ya no tiene la misma lógica de generar proyectos porque quizás eso ya lo hace el privado.
Entre Ríos es una de las provincias más productivas. ¿Hay proyectos de infraestructura que estén impulsando, a nivel de caminos rurales o puertos?
Cuando llega al gobierno Frigerio, que es una persona muy visionaria en esto y ve la infraestructura como un motor del desarrollo, nos permitió trabajar de manera conjunta con su equipo armando un trabajo, financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que son los lineamientos de infraestructura para el desarrollo de Entre Ríos.
Ahí queda claro qué se necesita para crecer a nivel de puertos, cómo se necesita crecer a nivel de rutas, de implementar sistemas de riego y ordenamiento estructural, porque tenemos una geografía bastante particular.
Si bien somos muy productivos, esto no es la Pampa, tenemos que jugar con nuestra geografía y nuestra hidrografía para poder sembrar, cultivar, no terminar lavando el suelo, tratar de trabajar con algunos lugares altos del camino, jugar un poco con el tema de las alcantarillas y puentes.
Trabajamos en alguna propuesta de riego a través de un ordenamiento de cuencas, hicimos esta propuesta, pero hoy hay que ordenar la casa desde lo más básico, que es tratar de ordenar las rutas para sacar lo que hoy se puede producir e ir ordenando un esquema de crecimiento paulatino, donde podamos organizar esos otros proyectos.
¿La planificación general la tienen trabajada, pero falta financiamiento?
Sí, y en esto, una de las cosas que hemos pedido es que el sector privado esté, de alguna manera, en la decisión de esas cuestiones. Más allá, que debería salir a nivel legislativo, cuando votan el Presupuesto deberían votar un presupuesto ordenado con las prioridades de cada una de las zonas, pero eso no existe, sería un ideal de la democracia. En este caso, como eso no existe, lo que estamos proponiendo es que tanto Unión Industrial Argentina o la Cámara de la Construcción tengan representantes o alguna injerencia técnica para que los proyectos que se tomen realmente tengan un peso productivo y si uno va a tomar un crédito, que ese crédito se pueda repagar con el aumento del Producto Bruto de la provincia y de la recaudación.
¿Por dónde ves la mejora del financiamiento? ¿Por los organismos financieros internacionales, tipo BID, CAF y otros?
En este momento en la provincia se está trabajando con varios organismos, se trabaja con la Corporación Andina de Fomento (CAF-Banco de Desarrollo de América Latina), con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estaban trabajando también con algunas otras entidades quizás más pequeñas. Otra de las cosas que hemos propuesto es armar un fideicomiso de garantía para que el privado, que quizás no sea una gran obra de inversión, pero necesita un camino rural, tenga la posibilidad de tomar parte de la garantía, sea el Fondo de los Combustibles, el Fonavi, lo que sea, que se puedan apalancar en ese fondo de garantía y tomar créditos más pequeños de entidades intermedias para apalancar estas obras que no son las mega obras que se pueden armar a nivel BID.
¿El fideicomiso sería con fondos provinciales?
Claro, y de ahí poder tomar el reaseguro. Esta es una propuesta intermedia, porque uno tiene que considerar que dentro de esta provincia muy productiva, tenemos que manejar muchos rubros, el sector porcino, el sector avícola, el arroz, acá se hace nuez, se hace vino, cítricos dulces, forestal y madera, el sector apícola, todo tipo de producción. Dentro de toda esa gran producción uno a veces necesita poder llegar y se necesita trabajar con otro esquema de financiamiento, donde el privado quizás está dispuesto a poner su parte del pago de la obra, con el camino que necesita para llegar a entregar, con el caño de gas que le hace falta para llegar a las granjas de pollo, a los secaderos de arena, etcétera, etcétera.
Eso que el privado quiere pagar, de alguna manera, necesita un financiamiento y una garantía, porque el patrimonio no es suyo, uno está haciendo una ruta, un camino, que es de otro, entonces el fideicomiso podría apalancar esas obras de menor envergadura y darle una solución también a nivel productivo.
¿Esto lo han planteado al gobierno provincial?
Presentamos un proyecto de ley integral, tanto con el fideicomiso, como con una agencia con injerencia público-privada de infraestructura, donde haya una mesa de trabajo con el sector técnico del área privada. Eso está planteado, está en evaluación, venimos hablando con el ministro de Infraestructura (Hernán Jacob) analizando la situación.
¿Hay buena predisposición de la Provincia?
Sí y, además, es gente que realmente le interesa construir o poder modificar las cosas que se encuentra con un gobierno de 20 años de una modalidad. Para que sea un éxito para todos uno tiene que tratar de acompañar. Como entidad no tenemos color político, pero sí el deseo de que Entre Ríos crezca y sea un desarrollo productivo.
En concreto, sobre los créditos internacionales ¿lo que tiene confirmado Entre Ríos es el crédito al BID por US$ 500 millones?
En realidad, el primer tramo es por US$ 280 millones, es el que se va a licitar este año, que ya está aprobado, y tiene otro tramo para completar los US$500 millones (US$ 220 millones), que está para licitar a fin de año.
¿Hay alguna otra línea de crédito que se esté negociando?
En principio, estaban hablando con la CAF para algunas obras de infraestructura escolar pública, pero no tengo concreto cuáles son los datos de las escuelas que recibirían esos fondos, sé que están trabajando el sistema de infraestructura escolar a través de CAF.
¿En este caso la garantía de la provincia son los fondos que le corresponden por coparticipación o algún otro?
El crédito a la provincia sale con garantías soberanas, son garantías que le dio la Nación.
Es interesante que se pueda avanzar en estas líneas porque, de alguna manera, movilizan grandes recursos y termina derramando a distintos sectores económicos.
Sí, claramente termina derramando a los sectores. Estamos arrancando de algo muy básico, porque uno estaba repavimentando rutas o bacheando rutas para poder sacar la producción y poder llegar a repensar una provincia donde los caminos rurales estén organizados, junto con sistemas de cuencas y podamos regar y podamos producir de otra manera, en un esquema a 20 años es algo distinto. Es otro partido que hay que dar.
¿Qué desafíos ves para este año en el sector de la construcción en Entre Ríos? ¿Qué necesitarían para que, de alguna manera, el sector explote?
Mirá, explotar el sector no va a explotar este año, eso lo tengo muy claro. Ni este año y probablemente tampoco el que viene, porque todavía estamos pasando por un proceso de reorganización bastante importante. Debo decir que en Entre Ríos durante estos dos años, donde prácticamente no tuvimos obras, lo único que se hizo fue terminar las obras que habían quedado del gobierno anterior, sí se agilizaron mucho todos los procesos internos a nivel gestión.
Se acomodaron algunas cuestiones legislativas, se están automatizando procesos, se está modernizando mucho la provincia. Entiendo que una vez que salgan estas obras vamos a tener otra dinámica menos conflictiva de la que teníamos en los gobiernos anteriores.
Lo veo como bastante positivo, veo que se ha ido haciendo una base bastante interesante. Sí lo que veo como un desafío muy grande es que realmente haya una mesa de diálogo bastante más fluida y no para pedir plata a nivel nacional, sino para que con las personas que están trabajando en materia, por ejemplo, de concesiones de rutas de Entre Ríos, haya una articulación más fluida. Muchas veces se sacan proyectos que deberían estar articulados con algunas cuestiones de la provincia para que sean interesantes para un inversor futuro.
Claro, si no se decide desde Buenos Aires sin conocer la realidad provincial….
Sí, y además se decide sin tener en cuenta o sin ver el negocio para un inversor que quizás le pueda interesar entrar en la concesión de alguna ruta, pero si quedan tramos cortados no lo puede hacer. Hay que tener una visión integral y mayor ida y vuelta con la Nación, entendiendo a la Nación como un organizador, ya no como un órgano de ejecutor o de financiamiento.
A nivel económico ¿qué necesita el sector, que baje más la inflación, que el dólar esté calmo, qué variable miran con mayor cuidado?
La recaudación en la provincia cayó un 30% porque la actividad como en todo el resto del país, está en un proceso de recesión muy grande. Así como nosotros perdimos 20 empresas, el sector industrial también está muy parado. En el parque industrial de Paraná, la mayoría de las empresas está con capacidades utilizadas al 30 o 40%. Más allá de que la importación está abierta, no hay a quién venderle, entonces la economía está tan parada que el nivel de recaudación sigue cayendo.
Realmente necesitamos una activación económica para que empiece a haber circulante de dinero en la calle y se reactive el sector en toda su plenitud. Hoy los pocos fondos que tiene el Gobierno no los puede invertir en obras públicas porque está pagando su estructura, y el privado tampoco puede invertir en nada porque también está viendo cómo sobrevive. Entonces, realmente se necesita no sol que baje la inflación, sino que haya una reactivación económica.



