Con frentes distribuidos en cada rincón del territorio provincial, el gobierno de Río Negro continúa uno de sus trabajos en infraestructura más ambicioso dentro de su entramado de rutas y caminos. En distintas etapas de ejecución, licitación o proyecto, se configura un mapa de intervenciones que abarca desde el Alto Valle hasta la cordillera, desde la costa atlántica hasta la estepa patagónica, pasando por los corredores productivos vinculados al desarrollo energético de Vaca Muerta. Así el denominado “Plan de Obras Viales 2023-2027”, viene ejecutándose con fondos provinciales más el financiamiento internacional de organismos como el Banco de Desarrollo de América Latina, y recursos generados a partir del proceso de producción de energías que vive la zona, en un contexto en que el gobierno nacional se ha retirado del mantenimiento de las rutas a través de la obra pública.
Con una inversión estimada en $ 32.000 millones, repavimentaciones integrales de cientos de kilómetros, mejoras de accesos a aeropuertos, construcción de derivadores de tránsito, obras de alcantarillado en zonas de riesgo hídrico, señalización horizontal y trabajos de reconstrucción en rutas deterioradas por el tránsito pesado son algunos de los ítems de este programa que, según el titular de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün, en diálogo con El Constructor, “representan en conjunto la inversión vial más grande de los últimos 50 años en la provincia. La iniciativa no sólo apunta a mejorar la transitabilidad y la seguridad, sino también a garantizar la integración territorial de comunidades que durante años estuvieron aisladas, a acompañar el crecimiento del turismo y a sostener la cadena logística de una economía regional que apunta a expandirse”.
LAS OBRAS
En uno de los puntos más importantes del plan, se destaca la repavimentación integral de las rutas provinciales 6 y 8, que incluye cerca de 180 km de calzada y es considerada la mayor obra de todas las previstas. Con una inversión cercana a los $ 20.000 millones y un avance en los trabajos cercano al 70%, la intervención incluye infraestructura complementaria, como la instalación de un puesto de pesaje dinámico en la zona de Paso Córdoba, destinado al control del transporte pesado y a la preservación del pavimento en un plazo más largo de tiempo. En este punto, “su financiamiento -asegura Grün- fue aprobado recientemente, luego de que el gobierno provincial obtuviera la aprobación del organismo internacional al sumar las obras al Programa de Desarrollo Territorial de Río Negro. Se trata de corredores que atraviesan zonas agrícolas e industriales del interior que presentaban un deterioro severo”. Ambos caminos son arterias fundamentales para la economía regional. La RP 6 conecta localidades del Alto Valle y zonas productoras de fruta de pepita con los centros urbanos de la provincia, mientras que la RP 8 comunica a comunidades de la región sur con los corredores nacionales. Tanto en una como en otra, el notorio desgaste venía impactando directamente en los costos logísticos del sector agropecuario y en la calidad de vida de los habitantes que las recorren a diario.
Por su parte, en la ciudad de Cipolletti, una de las más pobladas, la RP 65 concentra varias de las acciones más visibles programadas. En primer lugar, “Vialidad Rionegrina concluyó la construcción de derivadores viales sobre esta traza, un trabajo que mejoró sustancialmente la seguridad y el ordenamiento del tránsito en un corredor que soporta una circulación vehicular muy intensa. La intervención, que incluyó un nuevo paso a nivel y la instalación de semáforos inteligentes, demandó una inversión de $ 1600 millones y representó un cambio importante en el tránsito vehicular de la zona”, detalla su presidente. Y agrega: “A esto se suma la repavimentación parcial que avanza sobre el tramo entre Cipolletti y Fernández Oro, comenzada a principios de este año. En ese sentido, los equipos colocan 70 toneladas de asfalto por jornada, con un espesor de entre 4 y 4,5 cm, lo que permite avanzar cerca de 200 metros lineales diarios en una sola mano”. Al mismo tiempo, en coordinación con el municipio, se trabaja en la reconversión de la calle Perón, para transformarla en una avenida urbana de cuatro carriles.
Mientras tanto, en Campo Grande, continúa el reacondicionamiento de la RP 69, un tramo vinculado directamente a la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta. “La obra presenta un avance cercano al 75% y forma parte del esfuerzo provincial por dotar de infraestructura adecuada a los corredores que soportan el tránsito pesado generado por la industria”, continúa Grün sobre una zona de gran relevancia. En ese mismo sentido, se inscribe el mejoramiento de la RP 9, en el tramo de 28 km que une la RN 3 con el muelle de Punta Colorada, donde se construye la terminal de exportación del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur. Se trata de un corredor que será fundamental para las operaciones de infraestructura energética a nivel nacional.
Hacia la cordillera, sobre la RP 80, se viene llevando a cabo la repavimentación del acceso al aeropuerto de Bariloche, con el objetivo de mejorar la circulación de la vía de acceso turístico más significativa de la provincia. En la misma ciudad, Vialidad trabaja en el pliego para reasfaltar 2,5 km de la RP 82 con el propósito de mejorar su accesibilidad. Por otra parte, en la zona de El Manso sobre la RP 83, una obra de alcantarillado ya fue finalizada para mantener el tránsito en una vía afectada periódicamente por lluvias y crecidas de cauces. Los trabajos, complementados por tareas de limpieza a cargo del Departamento Provincial de Aguas (DPA), garantizará la circulación sobre esta ruta de ripio mejorado que alcanza el límite con Chile. En Siete Parajes-Paso Flores, otra alcantarilla sobre el arroyo Las Coloradas está actualmente en ejecución para evitar los cortes que se producen ante las crecidas estacionales.
Sobre la costa atlántica, en Las Grutas, Viedma y San Antonio, se concluyeron tareas de reconstrucción de cordones cuneta, veredas, encarpetado y badenes. Para la segunda mitad del año, tras el invierno, el cronograma prevé continuar con trabajos de asfaltado, que incluyen el acceso al aeropuerto de Viedma. Además, de menor importancia pero de impacto territorial, se trabajará en corredores y rutas de San Javier y General Roca. Para estos casos, Grün aclara: “se trata de proyectos financiados con el Bono VMOS que mejorará la conectividad de una localidad, como es San Javier, que históricamente ha dependido de caminos de tierra para vincularse con las rutas provinciales. En cambio, en General Roca, el derivador de acceso al parque industrial avanza en su proceso licitatorio, luego de que la primera convocatoria realizada en agosto del año pasado no arrojara resultados favorables. El nuevo proyecto busca ordenar el tránsito de camiones y vehículos industriales que ingresan y egresan de esa zona”.
PROVINCIALIZAR LOS CAMINOS
Raúl Grün ha sido el portavoz al difundir el diagnóstico de la red vial provincial y de los desafíos que implica sostener un plan de semejante magnitud en el actual contexto sobre el mantenimiento de rutas. En esa dirección, también se manifestó sobre la posibilidad concreta de que Río Negro asuma el control de dos corredores nacionales de vital importancia: “estamos trabajando para definir cuáles son los pasos a dar en las transferencias de las rutas nacionales 22 y 151. Nuestra provincia va a plantear las condiciones en las que se haría cargo de su mejora con financiamiento propio”. En el caso de la primera de ellas, que comprende el tramo que va desde Río Colorado hasta Cipolletti, así como en la segunda que se extiende desde Cipolletti hasta el límite con La Pampa, aclara: “tienen obras paralizadas hace tiempo. Si a eso le sumamos el tránsito que tienen a diario, han pasado a tener un estado de profundo desgaste. La postura de Vialidad es avanzar en la búsqueda de recursos para impulsar los proyectos y licitaciones necesarios, una vez que se concreten los pasos legales y técnicos que habilitarían la transferencia”.
El marco legal de este proceso ya tendría un antecedente formal. En abril pasado, el gobierno nacional delegó mediante el decreto 253/26 a las administraciones de Río Negro, Neuquén y otras siete provincias la posibilidad de otorgar concesiones de obras públicas por peaje en las rutas nacionales de sus jurisdicciones. Sin embargo, el propio ministro de Obras y Servicios Públicos rionegrino, Alejandro Echarren, reconoció que la provincia todavía no tiene ninguna injerencia efectiva y que restan definiciones técnicas y legales. Con cierta frustración, había calificado de inviable el hecho de firmar convenios sin saber qué inversiones se necesitaban. Y dejó en claro que la provincia estaba dispuesta a asumir la gestión de las rutas nacionales, pero reclamó primero una resolución ante las deudas con contratistas, y que se aporte información técnica completa antes trasladar los costos del deterioro acumulado a los rionegrinos.
Los desafíos que quedan por delante son significativos. La incorporación de nuevos kilómetros de rutas nacionales a la red provincial, si finalmente se concreta, implicará un salto cuantitativo y cualitativo en las responsabilidades de Vialidad Rionegrina. La búsqueda de financiamiento para esas obras será una de las tareas centrales del organismo en los próximos meses. Pero el balance del primer semestre de 2026, con más de 15 frentes de obra activos y una inversión acumulada de decenas de miles de millones de pesos, refleja una capacidad de gestión y una voluntad política que, al menos en el terreno de la infraestructura vial, no recuerda antecedentes cercanos en la historia de la provincia.
Por EDUARDO CALABRESE


