Maximiliano Magariños, CEO de Daikin Argentina, analiza para El Constructor la creciente centralidad de la climatización en los proyectos edilicios y cómo la eficiencia energética y la innovación tecnológica están redefiniendo el estándar del mercado.
¿Cómo está evolucionando la demanda de soluciones HVAC en el sector de la construcción en Argentina, tanto en desarrollos residenciales como en edificios corporativos?
La demanda de soluciones HVAC en Argentina viene experimentando una transformación significativa. En el segmento residencial premium los desarrolladores ya no conciben un proyecto sin un sistema de climatización centralizado o, al menos, con preinstalación pensada integralmente desde el anteproyecto. Esto marca un cambio cultural importante respecto de años anteriores, donde la climatización se resolvía de manera individual y posterior a la entrega.
En edificios corporativos, la tendencia es aún más marcada. Las empresas multinacionales que se instalan o renuevan oficinas en Argentina exigen estándares de confort y eficiencia alineados con sus políticas globales. Eso eleva la vara para todo el mercado. Hoy un edificio de oficinas clase A que no ofrezca un sistema HVAC eficiente y centralizado pierde competitividad en el mercado.
También observamos un crecimiento en la demanda de proyectos vinculados a data centers, logística de cadena de frío y retail, donde el control climático no es una comodidad sino una necesidad operativa.
Desde su perspectiva, ¿qué rol juega hoy la eficiencia energética en la decisión de los desarrolladores y constructores al elegir sistemas de climatización para nuevos edificios?
El rol es cada vez más determinante, aunque todavía conviven dos lógicas. Por un lado, hay desarrolladores que ya internalizaron que la eficiencia energética no es un costo sino una inversión con retorno medible: menor consumo operativo, menor carga sobre la infraestructura eléctrica del edificio, mayor valor de reventa o alquiler, y diferenciación comercial concreta frente al comprador o inquilino final.
Por otro lado, en ciertos segmentos del mercado todavía prima la lógica de costo inicial más bajo. Nuestra tarea, y la de toda la industria, es demostrar con datos concretos que un sistema eficiente se paga solo en un plazo razonable. En un país donde la tarifa energética viene atravesando un proceso de normalización y los costos de electricidad tienen tendencia alcista, ese argumento es cada vez más fácil de sostener.
Desde Daikin trabajamos activamente en acompañar a los desarrolladores con análisis de ciclo de vida del sistema, no solo con el precio del equipo, sino con el costo total de propiedad a lo largo de los años.
Daikin es reconocida por tecnologías como los sistemas VRV y soluciones inverter. ¿Cómo impactan estas tecnologías en el diseño y operación de edificios modernos?
Los sistemas VRV, tecnología que Daikin inventó en 1982, representan un cambio de paradigma en el diseño de edificios. Permiten climatizar múltiples zonas de manera independiente con un solo sistema, lo que reduce drásticamente el espacio destinado a equipamiento mecánico, simplifica la instalación y otorga una flexibilidad enorme para adaptar el edificio a distintos usos a lo largo de su vida útil.
En términos de operación, la tecnología invertir, que regula la velocidad del compresor en función de la demanda real, puede generar ahorros energéticos de hasta un 40% comparado con sistemas on-off tradicionales. Esto impacta directamente en el costo operativo del edificio.
Para arquitectos e ingenieros, esto significa mayor libertad de diseño, menor impacto visual en fachadas y una solución técnicamente superior.
En el mercado argentino conviven obra pública, desarrollos privados y proyectos industriales. ¿En cuáles de estos segmentos ven hoy mayores oportunidades de crecimiento para las soluciones de climatización?
Vemos oportunidades sólidas en varios frentes. El desarrollo privado sigue siendo un motor importante. Los desarrolladores entienden cada vez más que ofrecer climatización centralizada eficiente es un diferencial de venta.
El segmento corporativo y de oficinas premium mantiene una demanda sostenida, impulsada por la reconversión de espacios post-pandemia y la llegada de nuevas empresas.
Donde vemos un potencial enorme es en el sector industrial, logístico y de infraestructura crítica: plantas farmacéuticas, data centers, centros de distribución con cadena de frío, y el sector de salud.
La construcción está incorporando cada vez más certificaciones ambientales y estándares de eficiencia energética en edificios. ¿Cómo se alinean las soluciones de Daikin con estas tendencias globales?
Daikin trabaja globalmente alineada con los estándares más exigentes. A nivel de refrigerantes, Daikin es líder mundial en la transición hacia refrigerantes de menor potencial de calentamiento global (GWP). Venimos trabajando con R-32, que tiene un GWP un 75% menor que el R-410A que fue estándar durante años, y estamos avanzando globalmente hacia soluciones con refrigerantes de GWP aún más bajo.
En Argentina específicamente, si bien la adopción de certificaciones ambientales en edificios todavía es menor que en mercados como Brasil, Chile o Colombia, la tendencia es claramente creciente. Nosotros buscamos ser facilitadores de ese proceso, ofreciendo no solo el equipamiento sino el soporte que los proyectos certificables requieren.
En proyectos complejos —hospitales, universidades, centros logísticos o industrias— la calidad del aire interior y el control térmico son críticos. ¿Cómo están trabajando con arquitectos, ingenieros y desarrolladores para integrar estas soluciones desde la etapa de diseño?
Este es un punto central de nuestra estrategia. En Daikin creemos firmemente que la climatización debe integrarse desde la etapa de diseño conceptual del edificio, no resolverse como un agregado posterior. Cuando se incorpora tempranamente, se optimizan los recorridos de cañerías, se dimensiona correctamente la carga térmica, se reducen costos de obra y se logra un resultado final muy superior en confort y eficiencia.
Para eso, trabajamos con un equipo de profesionales que acompaña a estudios, consultoras y desarrolladores desde las primeras etapas del proyecto.
En proyectos complejos donde los requerimientos de calidad de aire, filtración o control de humedad son críticos, esa colaboración temprana es indispensable. Un sistema bien diseñado desde el origen no solo funciona mejor, sino que es significativamente más económico de instalar y operar.
Pensando en el futuro del sector, ¿qué innovaciones tecnológicas cree que transformarán la climatización de edificios en los próximos años, especialmente en ciudades densas?
El gran desafío de nuestra industria es lo que en Daikin llamamos enfriar sin calentar. América Latina está entrando en una fase acelerada de demanda de climatización: en Argentina la adopción de AC ya ronda el 47% y podría superar el 80% hacia 2050. A nivel global, los equipos en uso pasarán de 2.400 a 5.600 millones en ese horizonte. Si ese crecimiento se da con tecnología ineficiente, el consumo eléctrico asociado podría duplicarse, poniendo en riesgo la estabilidad de las redes. Frente a eso, veo tres innovaciones clave que ya están disponibles:
- Tecnología inverter, con ahorros energéticos superiores al 50%. En ciudades densas donde miles de equipos operan simultáneamente, esa diferencia tiene un impacto sistémico enorme.
- Refrigerantes de bajo potencial de calentamiento global, como el R-32, que reduce en dos tercios el impacto climático respecto del R-410A.
- Y la bomba de calor, que puede entregar hasta seis veces más energía térmica de la que consume, permitiendo electrificar la calefacción de edificios desplazando al gas natural.
Sin embargo, la verdadera innovación no es solo tecnológica sino sistémica. Que estas soluciones eficientes sean accesibles y asequibles para que la climatización no se convierta en un factor más de desigualdad.
Finalmente, ¿qué oportunidades ve para el mercado argentino de la construcción en materia de modernización energética de edificios existentes, y qué papel pueden jugar las tecnologías HVAC en ese proceso?
El parque edilicio existente, tanto de oficinas como residencial, comercial e institucional, tiene en su enorme mayoría sistemas de climatización obsoletos, sobredimensionados o ineficientes. En muchos casos, equipos con más de 15 o 20 años de antigüedad consumen el doble o triple que una solución moderna.
La modernización energética de estos edificios, lo que en la industria llamamos retrofit, representa una oportunidad enorme tanto desde el punto de vista ambiental como económico. Un recambio bien planificado puede reducir el consumo energético del edificio entre un 30% y un 50%, con períodos de repago que en el contexto tarifario actual argentino son cada vez más atractivos.
Los sistemas VRV son particularmente aptos para retrofit porque trabajan con cañerías de menor diámetro que los sistemas hidrónicos tradicionales, lo que facilita la instalación en edificios existentes sin necesidad de obras civiles mayores.
Desde Daikin Argentina estamos convencidos de que la combinación de normalización tarifaria, mayor conciencia ambiental y disponibilidad de tecnología de última generación va a motorizar una ola de modernización del parque edilicio en los próximos años. Queremos ser protagonistas de esa transformación.




