La recorrida por las diferentes provincias que está realizando El Constructor, nos lleva en esta oportunidad a Chaco con el titular de la Cámara de la Construcción local, Alejandro Salgado. El protagonista llama a mirar la economía de forma integral, advirtiendo sobre la urgencia de reorientar el crédito hacia la vivienda y la infraestructura para devolverle dinamismo al empleo y soluciones a la gente.
Para Alejandro Salgado, presidente de la delegación de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) con sede en Resistencia, la agenda de prioridades en la actividad de la construcción se centra en la falta de viviendas para una parte importante de la población y el desarrollo de infraestructura, que no sólo bajaría costos de logística y transporte, generará empleo y también contribuirá a mejorar la seguridad de la población.
¿Cómo está hoy la actividad de la construcción en Chaco?
El Chaco está más o menos dentro del contexto nacional, aunque obviamente las provincias mineras forman un país aparte en este momento. Nosotros estamos dentro de un grupo de provincias que no tienen minería ni petróleo y que, a su vez, tienen poca actividad privada. La provincia del Chaco fue históricamente muy dependiente de la coparticipación y eso en estos momentos es un problema.
¿Impacta en la caída de la obra pública?
Claro. Hoy estamos con sólo 4.000 empleados de la construcción registrados, mientras que la media siempre estuvo por encima de los 8.000 y hemos llegado a 12 o 13.000 empleados, entonces estamos casi en un 50%.
Tampoco ayuda la actividad privada, porque el país este semestre no tuvo buenos indicadores generales, desde caída de los créditos hipotecarios a caída del sector comercial, industrial, etcétera.
Más allá de la caída de empleos ¿hay empresas que por ahí están con riesgo de cierre? ¿Cómo se manejan las constructoras en este sentido?
Sí, hay empresas que han cerrado. Hoy hay registradas 256 empresas, en 2025 había 276, o sea 20 más, y en el 2024, 325 empresas. Es decir que en dos años cerraron casi 70 empresas. Hay números positivos como la caída de la pobreza o de la inflación, si al país un cambio le viene bien, el sector tendrá que reinventarse, como está pasando con el sector industrial. Tendrá que ver a ver cómo reinventarse en función de las nuevas reglas.
Hay dos puntos que para mí son importantes: uno es que la poca inversión en infraestructura, no sólo aumenta los costos logísticos que terminan repercutiendo en el bolsillo de todos los argentinos, sino que además generan condiciones de inseguridad y de insatisfacción. La importancia de la infraestructura es para la gente, no para el sector.
Pero ahí debería intervenir más el Estado, tanto a nivel nacional como las provincias y municipios.
Sí, las provincias buscan ajustar sus presupuestos, que tienen un empleo público que duplica o triplica lo necesario. Pero es un problema heredado y no se pueden hacer cambios tipo motosierra de un día para otro, porque genera un impacto terrible en la sociedad.
Todo debe cambiar de a poco, no en 1 o 2 años. Es un gran mérito del gobierno nacional haber instalado la idea del déficit cero: si en nuestra economía doméstica no gastamos más de lo que ingresa, ¿por qué lo haríamos en el país?
EL ROL DE LA INFRAESTRUCTURA
Dijiste dos puntos, uno es la infraestructura ¿y el otro?
El otro punto es muy preocupante, es la cantidad de gente en el país que paga alquileres para su vivienda. Esa tasa es altísima, cada vez es más alta, no hay posibilidades de llegar al crédito. Se habló del tema de la hipoteca divisible, que iba a haber créditos desde el pozo, pero los créditos desde el pozo no existen. Los pocos créditos que hay son para vivienda terminada, lo cual está bueno, porque por ahí una familia que está pagando un alquiler y tiene buenos ingresos, puede llegar a su vivienda propia.
Pero ese crédito no es masivo.
Si fuera masivo y hubiera fondos importantes, generaría un impacto terrible en los precios por la alta demanda. Se necesitan créditos tanto para viviendas usadas como nuevas.
Además, no es lo mismo pagar una cuota que un alquiler. A 30 años la cuota puede ser similar, pero desde lo psicológico y el bienestar familiar, estás pagando tu Casa propia y no renegociando cada tanto. Al haber poca oferta, los alquileres superaron la inflación y muchas familias tuvieron que volver con sus padres por no poder pagarlos.
¿Cómo impactaría eso en el sector?
Se necesita que haya más construcción de viviendas, pero no solo para beneficiar al sector. Vamos a suponer que si no hay construcción el obrero se tendrá que dedicar a otra actividad, y las empresas constructoras se tengan que reinventar. Pero ¿Y la gente? ¿Y la necesidad de la gente de vivienda, de infraestructura? Ese para mí es el punto al que tenemos que apuntar todos los cañones.
BARAJAR Y DAR DE NUEVO
¿Qué están haciendo las empresas para reinventarse?
Todos tenemos claro que tenemos que buscar un poco más la actividad privada, generar negocios, etcétera.
¿Pero qué sería reinventarse en este caso, depender menos de la obra pública, por ejemplo?
Por ejemplo: barrios de vivienda hechos por el Estado a barrios de vivienda hechos en la actividad privada. Hay que adquirir terrenos, tratar de lotearlos, construir barrios. Nosotros estamos en eso, pero el problema es que es tan baja la oferta de crédito que cuando una empresa por ahí puede construir en dos años y financiar en cuatro o en cinco años, porque tiene el terreno, busca cómo acomodar eso con un poco de financiación, pero no cierran los números. Tenés un matrimonio que ambos trabajan y cuando le decís qué cuota tiene que pagar y qué anticipo tiene que poner para pagar una vivienda en cinco años, obviamente, los números no le dan. Estamos todos buscando generar negocio, pero lo que falta es el crédito.
O sea que no hay crédito para los desarrolladores o empresas constructoras, pero tampoco para los compradores.
Crédito para los desarrolladores siempre hay, aunque a tasas altas, pero el problema es que el negocio no da para el recupero de esa tasa. Si fuera Puerto Madero, arranco con un costo de 5 y lo vendo a 10, entonces no tengo problema de pedir dinero prestado, pero esa realidad es muy limitada.
COSTO DE LA CONSTRUCCIÓN
¿Está alto el precio del metro cuadrado?
Se habla de que los costos están altos, pero ¿comparado con qué? ¿Se hace un estudio serio con Uruguay o Brasil? Con Paraguay seguro que sí, porque tienen menor carga impositiva. El problema real no es el costo del metro cuadrado, sino que la gente tiene que comprar un departamento con el ahorro de cuatro o cinco años; así, cualquier número resulta alto.
Además, en el costo de construcción incide mucho la inflación, los impuestos, una cantidad de cosas que no dependen de las constructoras.
Se podría mejorar si se bajaran los impuestos. Muchos hablan de la mano de obra, pero a 4 o 5 dólares la hora está baja a nivel internacional. El obrero también tiene derecho a comprarse un teléfono, no solo harina y fideos.
El problema no es el salario ni el costo de los materiales, sino la falta de crédito a largo plazo. Y si el Gobierno no busca una alternativa, a los bancos no se les puede pedir mucho porque reciben el dinero a corto plazo.
¿Cómo está la obra pública de la provincia? ¿Se está moviendo más?
Obra pública se está haciendo. El gobernador (Leandro Zdero) es arquitecto, así que vocación de construir le sobra, intenciones también, pero lo que le faltan son fondos, recursos. Está intentando ajustar, porque vivimos mucho tiempo con el tema de que hay que conseguir crédito y por ahí las provincias consiguen crédito a corto plazo y al mes siguiente tienen que empezar a pagar la primera cuota y tampoco esa es la solución. Son pocas las provincias que califican para créditos internacionales a tasas razonables.
¿Chaco no colocó deuda en dólares en el marco de esta ola que hubo en los últimos meses, verdad?
No, están en eso, tratando de cumplir con obligaciones incumplidas anteriores y creo que eso es lo que hace que por ahí no terminen de calificar. Siempre soy positivo respecto al futuro, pero tenemos que ver todo. Mantengo lo que dije cuando arrancó esta gestión, el índice de pobreza en nuestro país es una vergüenza nacional y la Argentina fue empeorando casi 10% cada 10 años, estábamos por arriba del 50%, pensar que dos de cada tres chicos eran pobres es algo terrible. Entonces pongamos todo en la bolsa, pero todo. Desde nuestro sector hay que hablar menos de qué necesita el sector sino qué necesita la gente.
DÓLARES DEL COLCHÓN
Se habla mucho de los dólares del colchón y el proyecto de Inocencia Fiscal. ¿Pensás que esos dólares puedan mover un poco la actividad de la construcción, y en ese caso derramaría algo en la provincia de Chaco?
Ya hubo otros blanqueos y nunca movieron demasiado la actividad. El dólar del colchón suele ser de inversores importantes y está canalizado. Insisto: todo se solucionaría si existiera crédito para la gente, no para los desarrolladores.
Si hago un emprendimiento de cuatro o cinco millones de dólares a una tasa alta, debo cargarla al precio final y sin créditos a 30 años se frena todo. ¿Quién me va a comprar esa unidad? Con la inflación de estos años, la gente que lograba ahorrar unos pesos terminaba cambiando el auto.
Hay una parte de esos dólares que no son grandes inversores, es gente común que de pronto compra dólares para cubrirse. ¿Ahí ves una punta?
Si estamos hablando de una escala más chica, por ejemplo, el que tiene 10.000 o 15.000 dólares, ese si lo quería usar, lo usaba, hay mucha informalidad en nuestro mercado. La mayoría de la gente refaccionada su casa y no sé si necesita sacarlo del colchón. Necesita decidir utilizarlo. Lo que pasa también es que cualquier reforma es un número importante, pero no porque los materiales quizás estén en el techo, una reforma también genera una serie de trabajos que no son sencillos y la gente por ahí tiene unos ahorros y tiene miedo de usarlo porque teme necesitarlo para algún problema de salud o algo.
Entiendo que no lo ves entonces como un motor de crecimiento del sector.
Todo ayuda, si hablas de un corralón, por ejemplo, puede mover algo. Acá salió una línea de compra de materiales en cuotas con el Banco del Chaco, y está bueno, movió un poco los comercios, los corralones y más. Además, la gente ya está endeudada. Hoy hay créditos personales, créditos para comprar lavarropas en 12 cuotas, pero cada vez que me meto en un crédito, estoy reduciendo mi capacidad de hacer otras cosas en los próximos 12 meses. Entonces, si seguimos financiándonos a tasas caras, eso es pan para hoy y hambre para mañana. Nosotros necesitamos crédito a largo plazo a baja tasa, para que realmente eso sí sea positivo.
AGENDA 2026
¿Qué desafíos ves para este año en la actividad de la construcción?
El Gobierno ya habló del tema de los créditos. Creo que el Gobierno nacional está intentando ver qué tipo de fondos, si el nuevo FAL (Fondo de Asistencia Laboral) o los fondos de la ANSES (FGS- Fondo de Garantía de Sustentabilidad) o qué tipo de fondo, pero el objetivo es tratar de cambiar un poco la estrategia. Los fondos de la ANSES están prácticamente todos invertidos en bonos del Estado, es necesario cambiar el tipo de estrategia o buscar algún elemento de titulización o algo así, que permita a los bancos ser intermediarios en esos créditos.
El Estado tiene que poner los cañones ahí, porque es lo que sí movilizaría al sector. Fíjate que la infraestructura, por ejemplo, si bien tiene mil ventajas para la logística, seguridad, confort, etcétera, que son necesarias para nuestra vida, no genera tanta mano de obra como genera la construcción de vivienda.
La construcción de vivienda motoriza la economía y el empleo, aparte de generar una solución, lo más importante generarle una solución a la gente.
No estaba bien cuando el Estado hacía barrios de vivienda y prácticamente regalaba las unidades. Entregar una vivienda a muy poca gente, porque quizá el 1% de la gente tenía la suerte de acceder a esa vivienda, y darles un crédito a 30 años y que esa cuota se convierta en un valor irrisorio, que después no permite seguir la rueda, eso no servía. Estoy de acuerdo con el Gobierno que lo haya interrumpido.
El Gobierno por ahí tiene que entregar viviendas sin costo o a una financiación súper subsidiada a un sector muy, muy necesitado de la población, no a la clase media como se hizo acá históricamente.
O sea que el desafío más importante es apuntar al crédito y la infraestructura.
Exacto, infraestructura no solamente las concesiones viales, porque en realidad estamos todos contentos con las concesiones y se está concesionando rutas para mantenerlas, mientras que el fondo para mantener la infraestructura sale de los combustibles. En todo el mundo los peajes se utilizan para hacer obra nueva, no para mantener la obra existente.



