Hay caminos que cuentan historias. La Ruta Provincial 80 de Río Negro, ese tramo de apenas 5,6 km que serpentea entre la Ruta Nacional 40 y el Aeropuerto Internacional “Teniente Luis Candelaria” de San Carlos de Bariloche, lleva décadas narrando la suya, citando tiempo de deterioro y reclamos de vecinos, en varias oportunidades. Sin embargo, en mayo pasado, con la apertura oficial de sobres licitatorios presidida por el propio gobernador Alberto Weretilneck, esa historia comenzó a escribir un nuevo capítulo: el de su transformación integral.
El anuncio fue muy esperado. El gobierno provincial comprometió un presupuesto oficial de más de $ 4475 millones, financiado mediante un crédito internacional del Banco de Desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF), gestionado a través de la UPCEFE (Unidad Provincial de Coordinación y Ejecución del Financiamiento Externo). La obra, que será ejecutada por Vialidad Rionegrina, contempla la reconstrucción completa de la calzada, el ensanche de sectores críticos, la pavimentación de banquinas, la colocación de guardarraíles, nueva señalización horizontal y vertical, y mejoras hidráulicas de fondo. Su plazo de ejecución fijado es de 270 días corridos desde el inicio formal de los trabajos.
CORREDOR DE 50 AÑOS
La RP 80 fue construida en la segunda mitad del siglo XX para dar acceso a lo que entonces era un aeropuerto de escala regional. En ese entonces, con orientación predominante oeste-este, el trazado nació como una respuesta funcional a una necesidad concreta: conectar el ejido urbano de Bariloche con su terminal aérea, que por entonces recibía un tráfico moderado y estacional. Lo que nadie previó fue la magnitud del crecimiento que experimentaría tanto la ciudad como su aeropuerto. A partir de ahí, y con el paso de los años, Bariloche se convirtió en el segundo destino turístico más importante del país. Su terminal aérea, bautizada en honor a Luis Candelaria -el primer aviador que cruzó la Cordillera de los Andes en 1918-, pasó de ser una escala intermedia a convertirse en una de las estaciones más dinámicas de la Argentina. En los últimos años, superó el millón y medio de pasajeros, y las proyecciones para los siguientes apuntan a superar los 2,3 millones de visitantes anuales, con más de 8600 operaciones aéreas y cerca de 10000 visitantes diarios durante la temporada de invierno.
Frente a ese incremento exponencial, la RP 80 quedó literalmente aplastada. Como describe el presidente de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün, en diálogo con El Constructor: “el pavimento que hoy existe tiene cerca de 50 años y ya cumplió su vida útil”. El deterioro no fue silencioso: baches, desniveles, ausencia de banquinas consolidadas, drenajes colapsados y señalización deficiente se acumularon hasta configurar un corredor peligroso para los miles de vehículos que lo transitan cada día. Recuerda Grün: “los trabajos de emergencia no faltaron a lo largo de los años. Vialidad Rionegrina intervino con obras de bacheo profundo en distintas oportunidades, con señalización horizontal y vertical, como ocurrió en marzo de 2016, cuando se demarcaron 6,5 km lineales de doble eje central y laterales. Además, se realizaron enripiados y acondicionamientos de emergencia en el tramo que se extiende desde la ex Ruta 40 en dirección noroeste, atravesando el paraje Las Bayas. Pero el problema del asfalto envejecido y la capacidad vial insuficiente subsistían. Es por eso -agrega-, en esta oportunidad se reemplazará toda la carpeta asfáltica, reconstruyéndose su base mediante una de características anticongelantes. Así, su composición de material granular compactado le brindará la función especial de no retener la humedad, lo que le garantizará una mayor durabilidad”.
UNA RECONSTRUCCIÓN DE FONDO
El proyecto elaborado apunta a una renovación integral, con nueva base y mejoras en drenajes y señalización. En términos técnicos, el alcance de la intervención incluye varios componentes fundamentales. En primer lugar, además de la reconstrucción completa de la calzada, se saneará la subbase para construir desde cero con materiales y espesores acordes a los volúmenes de tránsito actuales. Luego, se hará el ensanche de sectores críticos donde la ruta resulta angosta para ese flujo de vehículos, muchos de ellos remises, taxis, micros de turismo y vehículos de carga que operan en función del aeropuerto. “Los trabajos contemplarán también la pavimentación de las banquinas, un elemento de seguridad vial elemental en un corredor que registra movimiento nocturno intenso, especialmente durante la temporada invernal cuando los vuelos se extienden hasta altas horas. También, se llevará a cabo un procedimiento especial e integral en una alcantarilla-puente que se estabilizará con la construcción de gaviones”, detalla el presidente de Vialidad. Y añade: “de esa forma, se mejorarán los desagües evitando afectar la estructura del suelo. A su vez, se corregirá el acceso a la Sociedad Rural de la ciudad, debido a su proximidad a un tramo de la ruta en curva”.
Al mismo tiempo, se prevé la colocación de guardarraíles en los sectores de mayor riesgo, lo que reducirá la severidad de los accidentes. A esto se suma un sistema de drenaje hidráulico completamente renovado, diseñado para soportar las precipitaciones propias de la zona andina, incluyendo el deshielo primaveral que históricamente generaba encharcamientos y un desgaste acelerado. Por último, el proyecto contemplará la señalización horizontal y vertical actualizada: demarcación de líneas, cartelería, sendas peatonales y elementos reflectivos que mejoren la visibilidad en condiciones de niebla, precipitaciones o nevada habituales en la zona. “Las obras son importantes porque quedan para siempre y mejoran la vida de la gente. Permiten que los vecinos se trasladen más rápido, con mayor seguridad y con igualdad de oportunidades», completa Grün.
FINANCIAMIENTO
La obra no es un caso aislado en el mapa de inversión vial de Río Negro. Se inscribe en un plan de infraestructura provincial que, según las cifras oficiales, supera los $ 53.000 millones en obras iniciadas, en conservación y terminadas.
El financiamiento de la RP 80 proviene específicamente de la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y El Caribe-, una modalidad externa que ha sido utilizada por la provincia en otros proyectos de importancia, como la doble vía en la calle Juan Domingo Perón de Cipolletti y el proyecto integral de acceso a la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). En todos los casos, el esquema permite acceder a tasas más convenientes que las del mercado local y a plazos de repago en consonancia con la vida útil de la infraestructura.
Con la apertura de sobres técnicos realizada el pasado 8 de mayo de 2026, el proceso avanza hacia la evaluación de las propuestas y la apertura de las ofertas económicas. “Una vez adjudicada la obra, comenzará el plazo de ejecución: 270 días corridos, lo que equivale a aproximadamente nueve meses de trabajo efectivo. Si la adjudicación se concreta durante el segundo trimestre de 2026, los trabajos podrían comenzar en el invierno y extenderse hasta la primera mitad de 2027, idealmente antes de la temporada de verano de ese año”, informan desde Vialidad.
El desafío logístico tendrá su complejidad. Ejecutar una obra de esta magnitud sobre un corredor de alta circulación requerirá una planificación cuidadosa del desvío y la habilitación progresiva de tramos. Desde Vialidad Rionegrina garantizan que el aeropuerto permanecerá accesible durante toda la obra, coordinando con Aeropuertos Argentina los horarios de menor actividad para concentrar las intervenciones más disruptivas. En ese sentido, la previsión oficial es que los trabajos se completen antes de que Bariloche enfrente otra temporada de alta demanda, cerrando así un ciclo que empezó con una ruta construida hace medio siglo para una ciudad que era muy distinta a lo que es hoy. Para los vecinos que utilizan ese corredor cotidianamente, la mejora tendrá un impacto directo en sus condiciones de traslado. Menos tiempo de viaje, menos riesgo de accidentes, menos desgaste en los vehículos. Beneficios concretos que trascienden el plano turístico y se posan en la economía doméstica de miles de familias.
Por EDUARDO CALABRESE




