El crecimiento de Neuquén y el despliegue de Vaca Muerta imponen una exigencia sin procedentes a la infraestructura regional. En diálogo con El Constructor, Marcos Galian, Productor General de Edifica Neuquén, analiza la urgencia de ampliar servicios básicos, acelerar la logística y unir fuerzas entre el Estado y las empresas para evitar cuellos de botella y sostener el desarrollo de la provincia.
Sin dudas Vaca Muerta está en el plan a largo plazo de muchas de las empresas argentinas y también del sector público. Pero ante este potencial energético y de industria, hay que preguntarse si la provincia de Neuquén está preparada. Dialogamos con Marcos Galian, productor general del encuentro Edifica Neuquén.
¿Qué obras de infraestructura básica considera urgente ejecutar en el corto plazo?
Hay que pensar la infraestructura a la velocidad que está creciendo la actividad. En el corto plazo, una de las prioridades es ampliar y mejorar las redes de servicios: agua, cloacas, energía eléctrica y gas, pero también resolver cuestiones vinculadas con caminos, accesos y conectividad.
El desafío es que muchas veces la infraestructura llega después de que la demanda ya se instaló. En una provincia que tiene una dinámica de crecimiento muy fuerte, necesitamos anticiparnos y planificar obras con una mirada de varios años. También, hay que incorporar equipamiento urbano, salud, educación y espacios públicos, porque el desarrollo productivo termina traduciéndose en crecimiento de las ciudades.
Impacto en Añelo vs. Neuquén capital: ¿qué tipo de obras deben encararse prioritariamente en cada localidad?
Son dos realidades distintas y requieren respuestas diferentes: en Añelo, la prioridad está muy vinculada con la infraestructura que sostiene directamente la actividad de Vaca Muerta: accesos, rutas, circulación interna, servicios, energía, agua, tratamiento de efluentes y espacios para logística, almacenamiento y actividad industrial. La localidad necesita infraestructura para acompañar una demanda que crece muy rápido y que tiene una fuerte concentración de actividad.
En Neuquén Capital, en cambio, el desafío es principalmente urbano. Hay que ampliar redes de servicios, mejorar la movilidad y el transporte, generar nuevas soluciones habitacionales y fortalecer hospitales, escuelas y equipamiento urbano. También hay que pensar en la conectividad con el área metropolitana, porque el crecimiento ya no puede analizarse solamente dentro de los límites de la ciudad.
Frente a la escala de inversión que demanda el crecimiento, ¿Cuál debería ser la participación del estado, las empresas hidrocarburíferas y el sector privado? ¿Son necesarios esquemas de financiamiento alternativos?
Creo que cada actor tiene un rol muy claro. El Estado tiene que liderar la planificación y garantizar la infraestructura estructural que permite ordenar el crecimiento. Las empresas vinculadas con Vaca Muerta tienen una responsabilidad importante porque son parte central de esta transformación económica y necesitan un entorno de infraestructura adecuado para operar. Y el sector privado de la construcción tiene que aportar capacidad de ejecución, innovación y velocidad.
Por la magnitud de las inversiones necesarias, no alcanza con pensar solamente en el presupuesto público. Hay que analizar distintos mecanismos de financiamiento y, cuando sea conveniente, esquemas de articulación público-privada. Lo importante es que existan reglas claras, proyectos bien diseñados y previsibilidad. Eso permite que el capital privado pueda participar en obras que hoy quizás quedan postergadas.
¿Qué fallas o demoras recurrentes se observan en la cadena de suministros o coordinación logística y cómo deberían resolverse?
Uno de los principales problemas aparece cuando la planificación de una obra no contempla desde el comienzo los tiempos reales de provisión. En una región que está creciendo tan rápido, determinados materiales, equipos y componentes pueden tener plazos de entrega muy diferentes a los habituales.
También hay una cuestión de coordinación. No alcanza con que cada empresa haga bien su parte si no existe una planificación general de accesos, transporte, depósitos, proveedores y tiempos de obra.
La solución pasa por anticipar la demanda, profesionalizar la planificación y utilizar herramientas digitales para tener mayor trazabilidad sobre materiales, proveedores y avances. Y, en determinadas obras, pensar incluso en compras anticipadas o acuerdos de provisión de largo plazo.
¿Cuántas empresas locales ya dieron ese salto y qué es lo que más las frena?
La digitalización ya está presente en muchas empresas neuquinas, aunque el nivel de adopción es muy heterogéneo. Algunas trabajan con herramientas avanzadas de planificación, modelado y seguimiento de obra, mientras que otras todavía tienen procesos muy apoyados en planillas y sistemas fragmentados.
El principal freno no siempre es la tecnología. Muchas veces es el costo inicial, la falta de capacitación o la dificultad para cambiar procesos que durante años se hicieron de una determinada manera. También hay empresas que no encuentran todavía un beneficio inmediato que justifique la inversión.
Pero la escala que está tomando la construcción en Neuquén va a hacer cada vez más difícil trabajar sin estas herramientas. Cuando una obra involucra más proveedores, más equipos y plazos más exigentes, contar con información en tiempo real empieza a ser una necesidad operativa.
Con lo cambiante que es la economía y lo rápido que se mueve vaca muerta, ¿cómo hacen las empresas para stockearse y garantizar que no se les pare una obra?
Es un equilibrio bastante complejo. Tener demasiado stock inmoviliza capital y tener poco puede generar una interrupción de la obra. Por eso, las empresas están tratando de trabajar cada vez más con planificación de compras, acuerdos con proveedores y previsiones de consumo.
En determinados materiales críticos, la anticipación es fundamental. Hay que identificar cuáles son los componentes que pueden convertirse en un cuello de botella y asegurar su disponibilidad antes de que sean necesarios en obra.
También, ayuda mucho contar con información actualizada sobre precios, plazos de entrega y disponibilidad. En un contexto tan dinámico, la gestión de abastecimiento dejó de ser una cuestión administrativa y pasó a ser parte de la estrategia de una empresa constructora.
¿Hasta qué punto las empresas de la zona pueden absorber semejante demanda sin saturarse ni depender de grandes empresas extranjeras?
Neuquén tiene un entramado empresario que puede crecer mucho, pero para eso necesita condiciones que le permitan invertir y ampliar capacidad. No alcanza con pedirles a las empresas locales que absorban una demanda cada vez mayor si no tienen acceso al financiamiento, capacitación, tecnología y mano de obra que necesitan para hacerlo.
También hay que entender que el desarrollo de Vaca Muerta genera oportunidades en toda la cadena de valor. No se trata solamente de las grandes constructoras. Hay espacio para empresas medianas y pequeñas especializadas, proveedores de materiales, servicios técnicos, logística, mantenimiento y nuevas soluciones constructivas.
El objetivo debería ser que el crecimiento de la actividad genere una base empresarial local cada vez más sólida. La llegada de grandes empresas puede ser necesaria en determinados proyectos, pero eso no debería impedir que se desarrolle un ecosistema de proveedores y constructores neuquinos con capacidad para competir y crecer.
Por JERÓNIMO LUIS GIMÉNEZ




