La Cámara Argentina de Construcción Modular e Industrializada (CACMI) continúa ampliando su representación institucional y trabajando en estándares técnicos, normativas y alianzas internacionales. Empresas socias exhiben proyectos en hospitales, campamentos petroleros, oficinas corporativas y desarrollos modulares en Añelo, en línea con la creciente demanda del sector.
En diálogo con El Constructor, Juan Pablo Rudoni, presidente de CACMI, y Eugenia de la Torre Lastra, gerente ejecutiva, destacaron el crecimiento sostenido de estos sistemas en Argentina y aseguraron: “La construcción modular es vista como la primera opción para hospitales, escuelas, oficinas y viviendas residenciales”.
¿Cómo surge CACMI y cuáles fueron los principales objetivos que impulsaron su creación?
La Cámara nació de la necesidad de agrupar a las empresas del sector para profesionalizar y dar visibilidad a la construcción modular en Argentina. Nuestro objetivo fundacional es promover métodos de construcción eficientes, sostenibles y de alta calidad. Buscamos posicionar la industrialización como el estándar de la industria para el año 2031, funcionando como el nexo principal entre el sector privado, el sector público y el ámbito académico. Queremos derribar el mito de que lo modular es «provisorio» y demostrar que es una solución definitiva y de excelencia.
Desde su conformación hasta hoy, ¿cómo ha evolucionado la Cámara y qué significa haber alcanzado actualmente a más de 50 empresas asociadas?
La evolución ha sido exponencial. Haber superado las 50 empresas asociadas no es solo un logro numérico; es la validación de que el sector está maduro y unido. Pasamos de ser un grupo de empresas con intereses comunes a una institución con peso institucional que hoy realiza el Censo Nacional de Construcción Modular, lo que nos permite tener datos precisos para la toma de decisiones estratégicas. Esta representatividad nos da la fuerza necesaria para impulsar cambios normativos y técnicos en todo el territorio nacional.
¿Cuáles son hoy las principales líneas de acción de CACMI para impulsar el desarrollo de la construcción modular e industrializada en el país?
Trabajamos sobre ejes muy claros:
Profesionalización Técnica: a través de nuestras comisiones (Académica, Técnica, Logística, Comunicación y Normativas), establecemos estándares como el Sello de Calidad CACMI.
Incidencia Normativa: dialogamos con autoridades para que los sistemas industrializados sean reconocidos y facilitados en los códigos de edificación.
Alianzas Estratégicas: mantenemos vínculos con entidades como el Modular Building Institute (MBI) para mantenernos actualizados sobre mejores prácticas.
Visibilidad: generamos contenido técnico y eventos para que los desarrolladores y el público general conozcan las ventajas del sistema.
Innovación: formalizado un acuerdo de colaboración con el Consejo de Construcción Industrializada (CCI) de Chile. Esta alianza estratégica busca potenciar el intercambio de conocimientos y mejores prácticas para transformar el sector en ambos países.
¿Cómo evalúan el crecimiento de la construcción modular e industrializada en el país en los últimos años?
El crecimiento ha sido sostenido y se aceleró notablemente tras la pandemia, donde quedó demostrada nuestra capacidad de respuesta en tiempos récord. Hoy la construcción modular ya no es vista solo como una opción para obradores o campamentos mineros, sino como la primera opción para hospitales, escuelas, oficinas de alta gama y viviendas residenciales. La demanda crece porque el mercado exige mayor previsibilidad y menor impacto ambiental.
¿Cuáles son los principales beneficios de estos sistemas constructivos en términos de plazos, costos y calidad frente a la construcción tradicional?
La principal ventaja es la certidumbre. En términos de plazos, reducimos los tiempos de entrega hasta en un 50% al trabajar de forma simultánea en la fábrica y en el terreno. En cuanto a costos, al tratarse de procesos controlados, se eliminan los imprevistos y los presupuestos abiertos, por lo que el cliente sabe exactamente qué va a pagar. Respecto de la calidad, al fabricar en un entorno controlado como una planta industrial, no dependemos de las inclemencias del tiempo y aplicamos controles de calidad con rigor industrial que la obra tradicional difícilmente puede igualar. Además, en materia de sustentabilidad, generamos un 70% menos de desperdicios en comparación con la obra húmeda.
¿Qué desafíos persisten para una mayor adopción de la construcción modular e industrializada en Argentina?
El desafío más grande es cultural: el prejuicio de que la construcción «de ladrillo» es la única duradera. También necesitamos mejorar el acceso al financiamiento hipotecario para este tipo de viviendas y actualizar marcos normativos locales que a veces son antiguos y no contemplan los avances de la industrialización.
¿En qué eventos clave del sector ha participado recientemente CACMI?
Recientemente hemos consolidado nuestra alianza con el Modular Building Institute y recibido misiones internacionales, como la de la Cámara de Comercio de la República Democrática del Congo. Nuestro principal evento fue el segundo Congreso de Construcción Modular e Industrializada, que se realizó en mayo en el Hilton Buenos Aires en el marco de Expo Construir.
A nivel internacional, ¿qué tendencias están marcando el desarrollo de la construcción modular e industrializada y qué aprendizajes podrían aplicarse a nivel local?
La tendencia global es «Greener, faster, smarter» (más verde, más rápido, más inteligente). En el mundo se están construyendo rascacielos modulares y barrios enteros con procesos robóticos. El gran aprendizaje es la estandarización: entender que la construcción debe ser tratada como una línea de producción automotriz para ganar eficiencia y escala. La colaboración internacional nos permite traer estas tecnologías y adaptarlas a nuestra realidad local.
En relación con el sector público, ¿qué oportunidades identifican para la expansión de estos sistemas, por ejemplo en infraestructura sanitaria, educativa u obras de emergencia? ¿Qué casos de éxito podrían mencionar?
La oportunidad es inmensa porque el Estado necesita soluciones rápidas y eficientes. El caso de éxito más emblemático fue la construcción de 11 hospitales modulares en solo 30 días durante la emergencia sanitaria, un proyecto liderado por empresas socias de CACMI y que recibió premios internacionales. También tenemos experiencias exitosas en escuelas, centros de atención primaria y centros de monitoreo, donde la rapidez de montaje permite que el servicio público empiece a funcionar en meses, no en años.
¿Cómo evalúan el momento actual de la obra pública y qué medidas o lineamientos creen necesarios para dinamizar su desarrollo?
Atravesamos un momento de reconfiguración. Creemos que para dinamizar el sector es fundamental fomentar esquemas de Participación Público-Privada (PPP) y priorizar sistemas constructivos que garanticen transparencia y plazos ciertos. La construcción modular es la herramienta ideal para la obra pública actual, ya que permite un control estricto de la inversión y garantiza que las obras se terminen en el tiempo estipulado, evitando los sobrecostos por demoras crónicas.
HABLAN LOS SOCIOS
En diálogo con Mariano Sosa Lingua, fundador y director comercial de Amby House, compartió que la empresa cuenta con seis años de trayectoria, han realizado más de 150 entregas a lo largo y ancho del país que incluyen viviendas, oficinas, cabañas de fin de semana, complejos turísticos, entre otros.
“En 2023 ejecutamos un proyecto para el INCAA, en el que nos solicitaron realizar un módulo destinado al guardado de material fílmico (nitrato de celulosa), con determinada complejidad para un correcto control de temperatura y humedad, con distintos sensores remotos”, destacó Mariano.
Respecto a las obras en ejecución en la actualidad, compartió: “Tenemos 15 proyectos en producción. La mayoría son para viviendas de fin de semana; también tenemos dos proyectos para complejos turísticos, uno para la localidad de La Cumbre (provincia de Córdoba) y otro para la localidad de Plottier (Neuquén). Además, contamos con nuestro producto estrella, la C36. Somos la única empresa del país que lleva un contenedor de tres metros de ancho de punta a punta, manteniendo los estándares estructurales, de resistencia, estéticos y de calidad. Todos nuestros módulos son de calidad premium, con un precio que va desde 850 USD hasta 950 USD el metro cuadrado”.
Por su parte, Lucas Salvatore, director de IDERO y Grupo Salvatore, detalló: “Nos transformamos en una constructora llave en mano que construye con estructura de acero de manera industrializada, integrando la industria con la arquitectura. Hacemos centros comerciales, parques industriales, hoteles, módulos hoteleros como SUMbox y Lodge, proyectos deportivos, obradores para la industria petrolera y desarrollos en Vaca Muerta”.
En relación con sus desarrollos en Vaca Muerta y las proyecciones a largo plazo en la región, Salvatore destacó: “En Vaca Muerta, por ejemplo, proyectamos construir más de 30 edificios en Añelo, con una inversión estimada en u$s 126 millones y la incorporación de 3000 nuevas plazas habitacionales hacia 2032. También acabamos de lanzar el primer Fideicomiso Financiero Inmobiliario con Oferta Pública de Vaca Muerta, una propuesta de inversión en real estate corporativo que permite participar desde USD 1000 y acceder a renta inmediata en dólares. El proyecto consta de departamentos ya construidos y alquilados en Añelo a empresas multinacionales de servicios petroleros”.
En ese sentido, profundizó sobre su experiencia en la zona y el crecimiento de sus proyectos en Añelo: “Tenemos cinco edificios, 388 camas en operación, 100% de ocupación con contratos a diez años en dólares. Allá montamos el primer edificio modular de seis pisos del país en 28 días, y ya hicimos el segundo. Son edificios que, de punta a punta, entre el proyecto y su finalización, se hacen en menos de 6 meses. Además, ofrecemos una línea de viviendas modulares de entre 30 y 78 metros cuadrados que se fabrican en planta en hasta 90 días y se montan en un día”.
En relación con su experiencia en obra pública, Salvatore destacó proyectos desarrollados tanto en el ámbito sanitario como en infraestructura deportiva: “Durante la pandemia construimos más de 25 módulos de asistencia sanitaria para diferentes partes del país, como el Hospital de San Isidro y el Militar. Los mismos tuvieron entre 88 m² y 1000 m² cada uno y se ejecutaron en tiempo récord, desde 48 horas en obra los más pequeños hasta 90 días los más grandes, totalmente equipados como centros de salud individuales listos para dar respuesta a las necesidades sanitarias. En cuanto a construcción industrializada, por ejemplo, realizamos la estructura metálica cubierta del estadio Parque Roca, de 500 toneladas de acero, con un sistema de apertura y cierre en su zona central que brinda un uso más flexible del lugar, en función de las condiciones climáticas”.
Otra empresa socia de CACMI es Andariega S.A. En diálogo con El Constructor, Hernán Pereyra, presidente & CEO, compartió: “Andariega tiene un amplio recorrido en construcción modular industrializada. Sus orígenes se remontan a la fabricación de casas rodantes de turismo, luego trailers y reacondicionamiento de contenedores marítimos, para posteriormente comenzar una fuerte participación en la fabricación de módulos destinados a construcción modular a partir del año 2008.
“Contamos con casi 18 años de experiencia específica en construcción modular industrializada y hemos ejecutado proyectos para los sectores de oil & gas, minería, industria, salud, educación, oficinas corporativas, campamentos temporales y edificios públicos, desarrollando soluciones tanto permanentes como transitorias”.
Sobre el crecimiento de la adopción de este sistema constructivo, opinó que se observa una mayor adopción en provincias vinculadas al desarrollo minero y energético, particularmente en Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Salta, Jujuy y San Juan, donde la necesidad de velocidad de ejecución y operación en zonas remotas favorece este tipo de soluciones.
Consultado sobre los proyectos actualmente en ejecución y su presencia en sectores estratégicos, Pereyra detalló: “Actualmente estamos desarrollando distintos proyectos relevantes para los sectores de oil & gas e infraestructura industrial. Entre ellos, estamos finalizando para AESA-YPF un laboratorio en el VMOS cabecera Allen, que incluye laboratorio, taller, oficinas y garitas de acceso. También estamos ejecutando para SACDE, dentro del proyecto de TGN en Casa de Piedra, un campamento para 450 personas, compuesto por dormitorios, cocina/comedor, sala de recreación, gimnasio, oficinas, enfermería, lavandería y garitas de acceso”. Y agregó que recientemente concluyeron “un proyecto premium de gran magnitud para Pluspetrol-YPF” en La Calera, Añelo, consistente en un complejo de 6.500 m² con 128 habitaciones distribuidas en cuatro pabellones de doble planta.




