El Constructor dialogó con Lisandro Enrico, ministro de Obras Públicas de Santa Fe, sobre las obras viales que la provincia impulsa para fortalecer la competitividad del complejo portuario del Gran Rosario. Con alrededor de USD400 millones comprometidos en infraestructura, el Gobierno provincial avanza en nuevos accesos, ampliaciones de rutas, la recuperación de la Ruta Nacional A012 y un modelo de gestión que busca integrar al sector público y privado para planificar el desarrollo logístico de los próximos veinte años.
El complejo portuario del Gran Rosario constituye uno de los principales motores del comercio exterior argentino. En apenas unos 60 kilómetros de costa sobre el río Paraná se concentran 34 terminales portuarias, desde donde parte cerca del 70% de las exportaciones agropecuarias del país. Cada campaña agrícola moviliza entre 1,7 y 2 millones de camiones provenientes de trece provincias argentinas, una dinámica que convirtió a la infraestructura vial de la región en un factor determinante para la competitividad del sistema exportador.
El crecimiento sostenido del volumen de cargas también expuso las limitaciones de una red vial que, en muchos casos, fue concebida para una demanda muy inferior a la actual. El intenso tránsito pesado acelera el deterioro de los pavimentos, incrementa la congestión y genera conflictos en localidades que, con el paso de los años, quedaron atravesadas por corredores utilizados diariamente por miles de camiones.
Frente a ese escenario, el gobernador Maximiliano Pullaro definió como prioridad avanzar hacia una planificación integral de los accesos al principal nodo portuario exportador del país. La estrategia impulsada por la provincia propone dejar atrás las intervenciones aisladas para desarrollar un sistema permanente de mantenimiento, ampliación y modernización de la red vial.
«El gobernador planteó dejar de pensar únicamente en reparar rutas y comenzar a construir un sistema de largo plazo que identifique cuáles son las obras de mantenimiento que necesita todo el circuito y cuáles son las nuevas intervenciones que deben ejecutarse», explicó Lisandro Enrico, ministro de Obras Públicas de Santa Fe, durante la entrevista con El Constructor.
Ese cambio de enfoque toma forma a través del Circuito de Ingreso Portuario (CIP), una iniciativa que busca administrar de manera integral las rutas que conectan los centros productivos con las terminales portuarias. El objetivo no es solamente mejorar la circulación de cargas, sino también ordenar el crecimiento urbano, reducir los tiempos logísticos y acompañar la expansión futura del complejo agroexportador.
«No es una obra en particular la que va a transformar la logística del Gran Rosario. Lo que verdaderamente puede cambiarla es un método de trabajo, una planificación de mediano y largo plazo que reúna en una misma mesa al Gobierno provincial, los municipios, los puertos, el sector agroexportador, la Bolsa de Comercio y los transportistas», sostuvo el ministro.
Para avanzar en ese esquema, Santa Fe impulsa la creación de un fideicomiso destinado a financiar tanto las tareas permanentes de mantenimiento (Opex) como las nuevas inversiones en infraestructura (Capex). La propuesta contempla que su administración no recaiga exclusivamente en el Estado provincial, sino que incorpore a todos los actores vinculados con la logística portuaria, bajo una planificación proyectada para los próximos veinte años.
Mientras ese modelo institucional se consolida, la provincia continúa ejecutando y proyectando un amplio paquete de obras viales financiadas con recursos propios y créditos. Según detalló Enrico, las inversiones destinadas a fortalecer los accesos al sistema portuario superan actualmente los USD400 millones, con proyectos que presentan distintos grados de avance y que incluyen nuevas calzadas, ampliaciones, repavimentaciones, rotondas, distribuidores y accesos exclusivos para el transporte de cargas.
EJE DE LA NUEVA PLANIFICACIÓN LOGÍSTICA
Si el CIP representa el cambio de paradigma impulsado por la provincia, la recuperación de la Ruta Nacional A012 constituye su primera intervención estratégica. Este corredor, que funciona como un segundo anillo circunvalar del Gran Rosario, concentra buena parte del tránsito pesado que se dirige hacia las terminales portuarias y, desde hace años, presenta un marcado deterioro producto del intenso flujo de cargas y de la falta de inversiones.
Tras insistir durante casi dos años ante el Gobierno nacional, Santa Fe logró acordar la cesión de este tramo por un período de veinte años para asumir su mantenimiento y ejecutar las obras necesarias. La decisión permitirá intervenir una vía considerada clave para la logística regional, cuya infraestructura ya no responde a las exigencias del volumen de transporte que circula diariamente. Con el traspaso ya concretado, la provincia puso en marcha las primeras tareas de reparación de emergencia sobre los sectores más deteriorados del corredor.
«Hoy encontramos una ruta con cruces deteriorados, sectores deformados, falta de iluminación, banquinas en mal estado y un enorme tránsito de camiones. La prioridad es devolverle condiciones de seguridad, pero al mismo tiempo comenzar a planificar una logística diferente para toda la región», explicó Enrico.
La primera etapa contempla una rehabilitación integral de la calzada, con trabajos de bacheo superficial y profundo, reconstrucción estructural, fresado, corrección de deformaciones, ejecución de carpetas asfálticas, reparación de pavimentos de hormigón, sellado de fisuras, demarcación horizontal y adecuación de banquinas. Según el cronograma elaborado por la provincia, esta intervención demandará una inversión estimada de USD3 millones y un plazo de ejecución cercano a los siete meses.
Sin embargo, el objetivo excede ampliamente una obra de mantenimiento. Para el Ministerio de Obras Públicas, la A012 debe convertirse en el principal distribuidor logístico del sistema portuario y evolucionar progresivamente hacia una infraestructura con mayor capacidad operativa.
Dentro de esa planificación aparecen nuevas rotondas en puntos críticos, duplicaciones de calzada, puentes e intercambiadores a distinto nivel que permitan eliminar conflictos entre el tránsito urbano y el transporte pesado. La provincia también proyecta un tercer anillo logístico más alejado del área metropolitana, utilizando corredores como la Ruta Provincial 26 para distribuir mejor los flujos de circulación y aliviar la presión que actualmente soportan tanto la A012 como la avenida de Circunvalación de Rosario.
PAQUETE DE OBRAS
La intervención sobre la A012 forma parte de un programa mucho más amplio que contempla más de 510 kilómetros de infraestructura vial vinculada al CIP. El plan combina obras ya finalizadas, proyectos en ejecución, nuevas licitaciones e iniciativas actualmente en etapa de estudio, con una inversión estimada superior a los USD400 millones para el período 2024-2027, sin contabilizar futuras intervenciones sobre la propia A012 y la Ruta Provincial 26.
Entre las obras actualmente en marcha se destacan la segunda etapa del Camino de la Cremería (Ruta Provincial 25), el tercer carril de la Autopista Rosario-Santa Fe, los accesos exclusivos al puerto de Timbúes, la repavimentación del acceso a la planta de Cargill sobre la Ruta Provincial 21, la pavimentación de la Ruta Provincial 10S, el nuevo puente sobre el ferrocarril y la pavimentación de la calle Piedrabuena, en la localidad de Alvear. A ellas se suma la duplicación de calzada de la Ruta Provincial 21, corredor que atraviesa Rosario, Alvear, Pueblo Esther, General Lagos, Arroyo Seco, Fighiera y Villa Constitución, recientemente finalizada y considerada una de las intervenciones más importantes para ordenar la circulación hacia el sur del complejo portuario.
Durante los próximos meses, además, la provincia prevé iniciar un nuevo conjunto de obras por más de USD105 millones. Entre ellas sobresalen la segunda etapa del tercer carril de la Autopista Rosario-Santa Fe hasta Timbúes y San Lorenzo, la continuidad de los accesos exclusivos al puerto de Timbúes, nuevas intervenciones urbanas con iluminación LED, banquinas, cunetas y calzadas de múltiples carriles, además de circunvalaciones y obras sobre la Ruta Provincial 91 destinadas a mejorar la conectividad de localidades como Serodino y Totoras.
Paralelamente, el Ministerio de Obras Públicas analiza nuevas intervenciones cuya factibilidad técnica y económica se encuentra en evaluación. Entre ellas aparecen un acceso directo a Puerto General San Martín, la construcción del Camino del Mozo y distintas actuaciones sobre trazas urbanas que deberán consensuarse con gobiernos locales y organismos de planificación metropolitana.
Enrico explicó que las fuentes de financiamiento son diversas y combinan recursos provinciales, créditos obtenidos en el mercado de capitales y préstamos internacionales. «Hay obras que financiamos con recursos propios de la provincia y otras mediante créditos. Durante 2024 obtuvimos financiamiento del mercado interno con el acompañamiento de la Bolsa de Comercio y también un crédito de CAF por alrededor de USD156 millones destinado a obras viales en esta misma región», señaló.
INGENIERÍA PENSADA PARA SOPORTAR MILLONES DE TONELADAS
La complejidad del sistema portuario santafesino no sólo exige nuevas rutas. También demanda soluciones constructivas capaces de soportar uno de los mayores niveles de tránsito pesado de Sudamérica.
Según explicó el funcionario, la mayoría de las intervenciones se ejecutan con pavimentos asfálticos especialmente diseñados para soportar cargas elevadas, complementados en determinados sectores con estructuras de hormigón y bases de alta resistencia. La elección de cada solución responde al tipo de tránsito previsto, las características del terreno y las exigencias operativas de cada corredor.
«Estamos hablando de aproximadamente 1,8 millones de camiones por campaña, con vehículos que transportan alrededor de 45 toneladas y circulan a baja velocidad. Esa combinación genera un enorme desgaste sobre los pavimentos y obliga a diseñar obras con una capacidad estructural muy superior a la de una ruta convencional», afirmó el ministro.
La provincia considera que la ingeniería vial ya no puede limitarse a responder a los daños una vez que aparecen. El objetivo es incorporar criterios de mantenimiento permanente, monitoreo y planificación que permitan extender la vida útil de la infraestructura y reducir los costos futuros de conservación.
GANAR COMPETITIVIDAD
La modernización de la red vial que abastece al complejo portuario del Gran Rosario persigue un objetivo que trasciende la ejecución de nuevas obras. La provincia entiende que mejorar la infraestructura de acceso implica incrementar la competitividad de toda la cadena agroexportadora argentina, optimizando los tiempos de viaje, reduciendo costos logísticos y otorgando mayor previsibilidad a uno de los sistemas de transporte de cargas más importantes de América Latina.
Actualmente, buena parte de los corredores que desembocan en las terminales portuarias atraviesan áreas urbanas que crecieron alrededor de las rutas. Esa situación genera demoras durante los períodos de cosecha, incrementa los riesgos de siniestralidad y provoca una convivencia cada vez más compleja entre el tránsito pesado y la circulación cotidiana de las ciudades.
«Cuando tenés un sistema de llegada a puerto por rutas sanas, reparadas, ampliadas y con doble carril, toda la logística funciona de otra manera. Los camiones demoran menos, disminuyen los costos de transporte y se mejora la velocidad del circuito de ingreso al puerto», explicó Enrico.
El funcionario destacó que el CIP no sólo contempla las obras necesarias para mejorar la circulación de cargas sino también una reorganización integral de la movilidad regional. En ese sentido, señaló que uno de los objetivos centrales consiste en derivar progresivamente el tránsito pesado hacia corredores especialmente diseñados para esa función, evitando que miles de camiones continúen atravesando localidades cuya configuración urbana ya no resulta compatible con semejante volumen de circulación.
«La cuestión no es únicamente logística. También tiene una dimensión urbana y ambiental. Queremos retirar el tránsito pesado de ciudades y pueblos que hoy conviven diariamente con miles de camiones y derivarlo hacia rutas preparadas para soportar ese movimiento», sostuvo. De esta manera, las futuras ampliaciones de calzada, los nuevos distribuidores, puentes y circunvalaciones buscarán disminuir tanto los tiempos de viaje como el impacto que la actividad portuaria genera sobre las comunidades vecinas.
EMPLEO, INVERSIÓN Y DESARROLLO
El plan de infraestructura también representa un importante motor para la actividad de la construcción. Mientras gran parte del país experimentó una fuerte retracción de la obra pública durante los últimos años, Santa Fe logró sostener un nivel de inversión que, según destacó Enrico, permitió incrementar el empleo registrado en el sector.
El ministro recordó que los datos difundidos por el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) ubican a Santa Fe entre las pocas provincias que registraron crecimiento del empleo formal junto con Neuquén, Río Negro y Mendoza.
«En otras jurisdicciones se perdieron miles de puestos de trabajo vinculados a la construcción. En Santa Fe ocurrió lo contrario porque mantuvimos un importante nivel de obra pública. Hoy tenemos alrededor de 2.000 trabajadores más que hace algunos años y seguimos incorporando mano de obra con nuevos proyectos», afirmó.
A ese escenario se suma la ejecución de infraestructura deportiva vinculada a los Juegos Sudamericanos que tendrán como sede a la provincia, además del conjunto de obras viales previstas para el sistema portuario. En conjunto, estos proyectos continúan generando demanda para empresas constructoras, contratistas, proveedores de materiales, fabricantes de equipos y profesionales especializados, consolidando una cadena de valor que trasciende la ejecución de cada obra en particular.
PLANIFICAR ANTES QUE REPARAR
Más allá del volumen de inversiones comprometidas, Enrico considera que el mayor desafío consiste en sostener una política de infraestructura que trascienda las gestiones de gobierno. Por ese motivo, el Ejecutivo provincial impulsa la creación del fideicomiso que administrará el CIP bajo un esquema de participación conjunta entre el Estado y los principales actores de la actividad productiva.
Más que una herramienta de financiamiento, el fideicomiso representa el intento de institucionalizar una política de infraestructura de largo plazo. La propuesta busca establecer un esquema permanente de planificación que permita definir prioridades de inversión, mantenimiento y expansión de la red vial en función de la evolución del sistema portuario, independientemente de los cambios de gestión.
«Necesitamos construir consensos para planificar las obras durante los próximos veinte años. La idea es que este sistema no dependa únicamente del Gobierno provincial sino que sea administrado por todos los actores que utilizan esta infraestructura y conocen sus necesidades», explicó el ministro.
Según indicó, ese cambio permitirá abandonar definitivamente la lógica de intervenir únicamente cuando aparecen los problemas y avanzar hacia un modelo basado en la planificación permanente, el mantenimiento preventivo y la incorporación gradual de nuevas obras conforme evolucionen las necesidades del comercio exterior argentino.
PREPARARSE PARA EL CRECIMIENTO
Las proyecciones del Gobierno santafesino parten de una premisa: el complejo portuario del Gran Rosario continuará incrementando su volumen de operaciones durante los próximos años. Esa perspectiva obliga a anticipar soluciones antes de que la infraestructura alcance nuevamente sus límites operativos.
«Si logramos agilizar la llegada de la producción a los puertos, vamos a generar mejores condiciones para ampliar las exportaciones y acompañar el crecimiento del sistema. Pero ese desarrollo debe realizarse respetando también el entorno urbano, social y ambiental de cada localidad. Los puertos crecieron, las ciudades crecieron y hoy necesitamos volver a ordenar esa relación», concluyó Enrico.
La combinación de nuevas obras, mantenimiento permanente, planificación de largo plazo y participación público-privada constituye el núcleo de una estrategia que busca consolidar al Gran Rosario como el principal nodo logístico del país. En un contexto donde la competitividad depende cada vez más de la eficiencia del transporte, Santa Fe apuesta a que la infraestructura deje de ser una respuesta a la emergencia para convertirse en una
Al cierre de esta edición, la provincia trabajaba en iniciar un paquete de nuevas obras por más de USD105 millones y mantiene en análisis proyectos de factibilidad por USD66 millones.
INVERSIÓN EN OBRAS
| Obra | Estado | Inversión |
| RN A012 – Puesta en valor integral | Inicio de ejecución • 7 meses | USD3 millones |
| Rotonda RN A012 – RP25 (Ricardone) | Etapa 1 | USD2,5 millones |
| Rotonda RN A012 – RN9V (Roldán) | Etapa 1 • 12 meses | USD8 millones |
| Intercambiador RN A012 – RP18 | Etapa 2 • 26 meses | USD21 millones |
| Intercambiador RN A012 – RP14 | Etapa 3 • 26 meses | USD21 millones |
| Camino de la Cremería (RP25) | Etapa 1 finalizada • Etapa 2 en licitación | ARS23.684 millones |
Por FLORENCIA BORRILLI



