En un contexto marcado por la descarbonización y la demanda de mayor eficiencia, Mapei impulsa un cambio de paradigma en la construcción: pasar de materiales tradicionales a soluciones integrales, tecnológicas y sustentables, donde la innovación química y la capacitación son claves para elevar los estándares del sector.
¿Qué tendencias tecnológicas están transformando hoy los materiales que se usan en obra?
Hoy la transformación pasa por la descarbonización y la digitalización de las mezclas. No solo buscamos materiales más resistentes, sino productos con bajísima emisión de compuestos orgánicos volátiles (VOC) y una huella de carbono reducida. La nanotecnología está permitiendo que los materiales «autocuren» fisuras o que los aditivos optimicen el uso de agua a niveles impensados hace una década.
¿Cómo está evolucionando la demanda de soluciones como adhesivos, impermeabilizantes y aditivos para hormigón dentro de la industria de la construcción?
Vemos una transición clara de «commodities» a soluciones de alta performance. El mercado ya no pide solo un adhesivo, pide un sistema que garantice adherencia en piezas de gran formato.
En impermeabilización, la demanda se volcó hacia membranas líquidas elásticas y de secado rápido que reducen tiempos de obra. En hormigón, los aditivos ya no son un opcional, son la clave para lograr estructuras durables en climas cada vez más extremos.
La empresa impulsa sistemas constructivos integrales. ¿Cómo cambia este enfoque la forma en que se diseñan y ejecutan los proyectos?
Este enfoque cambia el paradigma: dejamos de vender «bolsas» para ofrecer compatibilidad garantizada. Al diseñar un proyecto pensando en el sistema (desde el tratamiento del sustrato hasta el sellado final), se eliminan las patologías constructivas más comunes.
Para el proyectista, esto significa mayor seguridad jurídica y técnica; para el ejecutor, una optimización de costos y plazos.
Mapei viene ampliando su capacidad productiva en Argentina. ¿Qué lectura hacen del potencial del mercado local de la construcción?
Nuestra reciente ampliación de capacidad productiva es un voto de confianza. Argentina tiene un déficit habitacional y de infraestructura que solo puede resolverse con eficiencia. Vemos un potencial enorme en la profesionalización de la obra pública y privada. El mercado argentino es resiliente y valora la calidad europea fabricada localmente; por eso seguimos apostando a la sustitución de importaciones con tecnología de punta.
¿Qué rol juega la innovación química en mejorar la durabilidad y el mantenimiento de las obras de infraestructura y edificación?
La química es la «vacuna» de la construcción. Un buen aditivo o un mortero de reparación de alta tixotropía extiende la vida útil de un puente o un edificio por décadas, reduciendo el costo de mantenimiento. La innovación nos permite crear barreras químicas infranqueables contra cloruros y sulfatos, protegiendo las armaduras y garantizando que la inversión inicial perdure en el tiempo.
Desde su experiencia técnica, ¿cuáles son hoy los principales desafíos de calidad y desempeño que enfrentan las obras en el país?
El principal desafío es la estandarización. Aún convivimos con métodos tradicionales que no siempre cumplen con las normativas internacionales. La variabilidad de los áridos y cementos locales exige que nuestros laboratorios realicen un soporte técnico constante para ajustar las dosis y garantizar el desempeño en cada m3 de hormigón que se vuelca en nuestras provincias.
La compañía invierte en laboratorios y capacitación técnica. ¿Qué tan importante es la formación de profesionales y aplicadores para elevar los estándares del sector?
Es fundamental. De nada sirve tener el mejor producto del mundo si la aplicación es deficiente. En Mapei decimos que «la calidad se completa en la obra».
Nuestra Academia Mapei y los laboratorios son el corazón de la empresa; formar a profesionales y aplicadores no es un gasto, es la única forma de elevar la vara del mercado y asegurar que nuestra tecnología brinde los resultados prometidos.
Pensando en los próximos años, ¿qué innovaciones en materiales o sistemas constructivos podrían tener mayor impacto en la industria?
Lo que viene son los materiales biobasados y los sistemas de refuerzo estructural con fibras de carbono (FRC/FRP) que permiten rehabilitar estructuras sin demoler. También veremos una explosión en la construcción en seco y prefabricada, donde la química de los selladores y adhesivos elásticos será el «pegamento» que permita construcciones más rápidas, livianas y sustentables.




