El empresario valora el esfuerzo que hace la provincia en obra pública con recursos propios, pero pone al tope de la agenda pendiente el acceso al crédito hipotecario y la inversión en infraestructura para bajar costos de producción.
La provincia de Santa Fe, junto con las otras provincias relevantes en materia productiva y económica de la región central del país, tiene una realidad más favorable que el resto de las provincias en la industria de la construcción, no sólo por el plan de obras públicas provincial sino también por el potencial de desarrollo de las obras privadas, en especial aquellas orientadas a infraestructura para la producción.
El arquitecto Octavio Benuzzi, de 46 años y con tres hijos, es presidente de la delegación de Camarco Santa Fe, una de las dos que hay en la provincia, la otra está en Rosario. Benuzzi es optimista respecto de la actividad en la construcción este año, pero señala que es necesario vencer el eterno péndulo de la economía argentina.
En diálogo exclusivo con El Constructor destacó que hoy hay mucho stock de obras usadas que se venden a un 30% o 40% del valor del nuevo, que a su vez subió mucho por el costo de construcción, lo que supone un desafío para el sector desarrollador. Sin embargo, no se queja y dice que Santa Fe “está mejor que otras provincias”.
¿Cómo está hoy la actividad de la construcción en Santa Fe?
La foto general es que se retiró el Estado Nacional, cayó 85% la inversión en obra pública nacional. Por suerte, el estado provincial tiene un entendimiento de la necesidad de la obra pública, en dos sentidos. Por un lado, lo anticíclico para generar trabajo, teniendo en cuenta que el empleo en la obra pública nacional bajó un 9% pero en provincia subió un 3%. La provincia tomó muchísima obra pública, cloacas, saneamiento, todo lo que eran planes nacionales. Y podría tomar más, como algunas rutas nacionales, pero por cuestiones de jurisprudencia no las puede tomar.
¿Hay expectativa por la licitación de los corredores viales que atraviesan la provincia?
No tanto, porque con el modelo chileno no podés tomar más de un 15% de todas esas obras porque el resto no son rentables. En realidad, algunas son obras más de mantenimiento, no va a movilizar la actividad, mayormente. Si ponés un peso en obra pública, equivale a 2,5 pesos en reactivación económica regional. El estado provincial lo entiende bien y para eso implementó herramientas financieras como colocación de bonos y consiguió 1.000 millones de dólares, que ni siquiera Córdoba o Entre Ríos pudieron conseguir, porque no tienen el récord financiero que tiene la provincia de Santa Fe.
¿Por eso Santa Fe puede colocar deuda, pero también hacer obras públicas?
Sí, al tener tanta capacidad productiva y de exportación de materias primas, Santa Fe tiene buena capacidad económica y además tiene un buen ejercicio financiero. Por ejemplo, endeudarse con la Corporación Andina de Fomento (CAF) a 18 años para una autopista que dura 50, por la que cobrará peajes, es una buena herramienta. Santa Fe tiene mucha industria, mucho campo, exportación de cereales por Rosario, y eso lo entiende naturalmente el gobierno provincial.
¿Cuáles son las obras emblemáticas que hizo o está haciendo la provincia con recursos propios?
Está terminando muchos centros de salud y hay mucha inversión en rutas. La Nación traspasa 280 obras a las provincias y el plan de reactivación de Santa Fe lleva 1,5 billones de pesos para 2026. El resultado financiero previsto para este año es de $120.000 millones de superávit, con un aumento de 215% en el gasto de capital.
La provincia no negocia la infraestructura vial, agua, saneamiento, infraestructura social. A su vez, tiene un proyecto especial que son unos 80 millones de dólares en 40 obras para los Juegos Odesur de septiembre, que generaron 2.000 puestos de trabajo directo.
¿Qué hay a nivel de obras de infraestructura para la producción?
Santa Fe entendió el cuello de botella logístico. El Gran Rosario es el motor agroexportador del país. El 70% de la producción agroindustrial del país sale por Rosario y en diciembre ingresaron 5 millones de toneladas de granos, el tercer mayor volumen histórico. Lo que entendió primero el estado provincial es que el stock de infraestructura es deficiente, entonces hicieron una inversión muy grande en los anillos logísticos para sacar la producción.
Con la CAF negociaron un préstamo de 150 millones de dólares para el tercer carril de la Circunvalación de Rosario. Entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF, que son préstamos a buenas tasas, porque la provincia también tiene un buen track récord financiero, más los bonos que colocaron, fueron eficientes en la instrumentación de la financiación a 18 años, de infraestructura para el desarrollo.
¿Y en la ejecución son expeditivos, las empresas constructoras tienen facilidad de cobro?
Hay buena capacidad técnica instalada de las empresas contratistas, tanto de Rosario como de Santa Fe, son muy competitivas, tienen buenos costos. A su vez, la provincia hoy en día también a través del Banco Santa Fe está generando pagos a 90 días o que uno pueda vender esas deudas con la provincia como si fueran bonos. Hay muchas herramientas financieras aplicadas al cobro. El objetivo de la provincia es licitar a los menores costos, pero también para que esos costos se mantengan y no haya redeterminación de precios y generar instrumentos de pago efectivos.
¿Esas órdenes de cobro emitidas por la provincia se pueden usar, por ejemplo, para el pago de impuestos provinciales?
Se están buscando alternativas, tipo el impuesto al cheque, o cuando una UTE genera impuestos cómo se pueden amortiguar. Las dos cámaras de Camarco, Santa Fe y Rosario, junto con los ministerios de Obras Públicas y Economía establecimos mesas de seguimiento mensuales para ir perfeccionando esos detalles que vamos viendo de estructura ya instalada.
Al 2026 hablamos de inteligencia artificial por un lado y después chocamos con trabas burocráticas como el Registro de Licitadores, las formas de pago que tienen que pasar por un escribano a un banco físico, cuando vos podés hacer todo en formato digital.
¿Las constructoras están cobrando a 90 días?
Sí, a 60 y 90 días, pero en el ejercicio financiero las empresas ya lo aceptan y lo ven en su matriz cuando licitan.
O sea, que hoy no hay un cuello botella con la redeterminación de precios como había unos años atrás.
Exacto. Lo que pasa es que antes en 3 meses el costo subía 100%, hoy es 6% o 9%, lo podés proyectar, podés negociar con el banco cómo trasladar ese certificado, hay un montón de herramientas técnicas.
¿Qué pasa con la obra privada, se está empezando a mover?
Se empezó a mover a partir de agosto/septiembre de 2025. Hubo dos factores, en 2024 tuvimos una inflación de costos del 245% en dólares en el sector. Eso generó que los márgenes de ganancia a los valores de venta de las unidades nuevas estén bastante a la par y tengamos que buscar eficiencia o buscar target de mercado que generen plusvalía.
Hay mucho stock de obra vacía, que se vende a un 30 o 40% y hay mucho stock de unidades mayores a 10 años que están a un 50% del valor y a eso se suma la falta total y absoluta de crédito hipotecario. Esto achica mucho el sector que va a comprar al que tiene ahorro.
Ese actor del ahorro, ante las opciones que tiene el mercado, la obra nueva la ve cara, tiene que ser un producto con mucho valor agregado de ubicación, calidad ambiental, calidad en las terminaciones y lo que es el modelo de inversión que antes era moneda corriente hasta el 2023, comprar departamentos chicos como inversión, eso ahora se está yendo hacia unidades viejas, que tienen un 50% del valor en relación al nuevo.
Lo nuevo tiene que seducirte por la novedad tecnológica, por la ubicación y nosotros como desarrolladores urbanos y cámara ver cómo podemos mejorar el entorno, generar convenios urbanísticos, hacer convenios de plusvalía urbana para que mejore el entorno de los desarrollos que estamos haciendo.
¿La realidad de la inversión en ciudades como Rosario o Santa Fe es muy distinta de lo que pasa en el interior?
Construir sale lo mismo en el interior, que en Rosario o en Santa Fe. Santa Fe tiene un pequeño punto de costo logístico más que Rosario, pero, insisto, lo que hay que ofrecer es las ventajas de vivir en la ciudad y no vivir hacinado en la ciudad o con inseguridad, sino que el clásico prototipo de alguien del interior de la provincia que su hijo sale estudiar o quiere interrelacionarse, trabajar, proyectar su futuro, es como nosotros generamos mejores condiciones urbanas. Ese es el dilema.
Esto está también dentro de un marco de la modificación de la Constitución provincial, que contempla las áreas metropolitanas, como Rosario, su casco urbano y su área de influencia a 60 o 70 km; Santa Fe, el Gran Santa Fe y su área de influencia a 60 o 70 km, cada uno incluye 10 ciudades más, que están en función del Macrocentro.
¿La provincia tiene una situación relativamente buena, en comparación a otras provincias?
Estable, pero ¿qué pasa? Tenemos que trabajar para que sea mejor, porque se puede. Primero, la financiación de obra pública es el camino, hay que mantenerlo, pero el alcance económico de la provincia tiene un techo. Lo que hay que trabajar en lo privado es ver cómo podemos instrumentar el crédito hipotecario. Si hubiera crédito hipotecario podríamos estar construyendo 200 edificios en Rosario y 100 en Santa Fe.
¿Cuántas unidades familiares representa?
En Santa Fe hay 240.000 familias sin vivienda propia. Digamos que 5.000 pueden acceder al crédito hipotecario. Es un 10%, son 25.000 familias, 250 edificios. ¿Pongamos que sean 300 y por la escala demográfica de Rosario y Santa Fe, sean 200 en Rosario y 100 en Santa Fe? Para eso hoy necesitas US$1.200 millones en el circuito financiero, que no es asistencialismo, son US$1.200 millones que entran a un circuito de securitización. Hace 30 años que en Argentina no se habla de crédito hipotecario. De 90 países que muestran estadísticas sobre el crédito hipotecario, Argentina está en el puesto 89.
Los bancos están queriendo mover un poco el hipotecario, pero todavía falta.
Pero la escala real, para que lo dimensionemos, es como tirar un vaso en el Sahara. Tenés cuatro sectores de escala social: 1) ABC1, que son los que ahorran, pagan 2.500/3.000 dólares el metro cuadrado en efectivo o en cómodas cuotas, etc.; la vivienda social, que es la que ataca la provincia de Santa Fe; pero clase media alta, clase media baja no tiene acceso. Te estoy diciendo que 240.000 familias en Santa Fe, 5000 que acceden al crédito, el 10% de esas 240.000 familias son casi 25.000. Podés hacer un plan a 10 años de financiación y se construyen 300 edificios para esa clase media. El ABC1 siempre va a estar, el que ahorra, compra departamento y te compra la grifería que vos le pongas. El problema es que la clase media no tiene crédito hipotecario.
Tal vez el desafío de este año es que otra vez aparezca el crédito para la vivienda.
Necesitás condiciones de estabilidad macro a un par de décadas. En Argentina eso es ciencia ficción. Metele que el amigo Trump nos tira 1.500 millones de dólares a la provincia de Santa Fe, necesitas también que todos los circuitos administrativos estén aceitados, permisos, finales de obra, Registro de Catastro Municipal, provincial, Reglamento de copropiedad por los escribanos.
Imagino que eso es parte de las conversaciones que tienen ustedes como cámara con el Gobierno, ¿no?
Hay que instrumentar lo financiero y hay que instrumentar lo administrativo, tanto en lo privado como en lo público.
A nivel de puertos ¿se necesita infraestructura adicional, hay necesidad de más obras? porque cada vez la producción es mayor y la necesidad de exportar también.
Se estuvieron haciendo tan pocas obras de infraestructura para el desarrollo en estos 30 años, que todo lo que se haga es poco. Rosario tiene un cuello de botella logístico muy grande porque no se atendió en lo absoluto a las rutas nacionales. Entonces, la provincia está haciendo los anillos de Circunvalación, está copiando mucho el modelo cordobés. Santa Fe va mucho hacia ese modelo, que tal vez suena imprudente, pero en 20 o 30 años se verán unos grandes cambios en la eficiencia logística, a favor de la producción en la provincia. El 70% de la producción agroindustrial sale por el puerto de Rosario.
Una forma de bajar costos sería el ferrocarril. Obviamente la provincia no se puede hacer cargo de eso, pero ¿lo ven como una necesidad?
Santa Fe apuesta mucho más a la Hidrovía Paraguay-Paraná, porque es un costo mucho más barato todavía y te conecta con el sur de Brasil y Paraguay. Podés traer minerales y llevar granos. Santa Fe como nodo logístico, tanto Rosario como la ciudad de Santa Fe, que está justo en la rotonda entre el Corredor Bioceánico y la Hidrovía, son cosas que se están discutiendo, pero mientras tanto, no se hace nada.
Para el corredor bioceánico harían falta obras viales para conectar, ¿no?
La provincia de Santa Fe hizo dos obras viales muy importantes. Con (el exgobernador Hermes) Binner, la autovía de la Ruta 19, porque la Nación no lo hizo y el Puente Santo Tomé- Santa Fe. Y ahora, también probablemente, la discusión no menor, que es algo muy proactivo a la logística el Puente Santa Fe-Paraná, que era una obra a licitarse en 2018, que con la debacle financiera de ese año quedó suspendida, pero es una obra que se redeterminan los precios en 30 días y en dos meses la podés licitar si querés, pero tenemos el problema de financiamiento.
¿Sería una alternativa al túnel subfluvial?
Claro, el túnel se inauguró a fines de los sesenta, es hacer un puente al norte del túnel y hacer toda una trama de interconexión desde el Gran Santa Fe hasta el puente, conexión con Paraná que fortalecería la traza del Correo Bioceánico.
¿Cuáles son los desafíos para 2026, además del crédito hipotecario y la celeridad administrativa?
Lo que es infraestructura de servicios, eléctrico y sanitario, también fue muy desatendido. Hoy lo que estamos teniendo es una visibilización de que el stock de infraestructura, tanto en inversión nueva o mantenimiento, fue cero e ineficiente. No podemos detener el crecimiento en ese cuello de botella de la infraestructura.
Desde mi punto de vista, que soy desarrollador, el crédito hipotecario es clave. Aunque tuviéramos el financiamiento, vamos a tener trabas burocráticas, de infraestructura, trabas de mano de obra. Hay un gran problema en la capacitación y accesibilidad de la mano de obra y en la cadena de suministro de materiales.
Para esos 100 edificios en Santa Fe, yo te tengo que decir ‘dame 10 años para que el equipo haga una pretemporada, coma bien y empiece a incorporar jugadores, porque es imposible salir a la cancha’.
Claro, y no podés esperar 10 años, tenés que hacerlo en dos.
Está pasando el fenómeno que nombraste, de mucho crecimiento demográfico del interior de la provincia a los centros urbanos o de otras provincias que ven a Santa Fe como Córdoba como provincias que crecen. Hoy la construcción la están manteniendo las provincias de la región Centro y es muy visible en Santa Fe, Mendoza, Córdoba.
Y están con poco presupuesto.
Santa Fe, Córdoba, Mendoza son provincias que tienen recursos. Ahora lo que creció muchísimo, un 200%, fue toda la zona de Vaca Muerta, Añelo y hay también mucho interés en las provincias mineras de que se resuelva la Ley de Glaciares para poder invertir.
¿Sos relativamente optimista, pese a los desafíos que todavía quedan por delante?
Tenemos problemas auto infringidos, son problemas administrativos y financieros, por discusiones macroeconómicas. En Argentina la discusión pendular hace que los temas en vez de avanzar como una rueda sean una bola de demolición, porque la discusión va y viene. Lo que tenemos que generar es una dinámica cíclica. Tenemos que mantener políticas de desarrollo a más de 10 años y nuestras políticas no duran dos años.



